Ensayo. Crítica.
Por Manuel Gayol Mecías…
Inevitablemente relacionado
con las ideas de mi amigo Ángel Rolando
La dicotomía observador/observado alude, en mi criterio intuitivo, al proceso esencial del sueño: uno sueña y al mismo tiempo es un narrador narrándose a sí mismo; incluso, uno sueña con uno mismo sabiendo que está soñando. Esto, simplemente, es un desdoblamiento.
Si nosotros, en nuestro subconsciente-consciente tenemos implícita la función del desdoblamiento —debido a que el sueño es una parte connatural del ser humano—, y de hecho somos parte representativa del universo, aun cuando infinitamente una parte muy pequeña, y además dentro de nosotros contenemos billones y billones de universos atómicos, ¿por qué entonces no podemos pensar que el universo pueda desdoblarse?
Este silogismo me ayuda a crear la posibilidad del desdoblamiento del universo.
Si en el desdoblamiento del sueño hay una diferencia de distanciamiento entre el observador y el observado, entre el narrador y el narrado, entre uno mismo y sí mismo, y viceversa respectivamente, y esto ocurre en nuestra representatividad de ser humano universal, repito, muy bien entonces en el desdoblamiento del universo también puede existir un distanciamiento con su correspondiente diferencia.
Si en el sueño, esa diferencia del desdoblamiento entre el observador y el observado es de sentido contrario; es decir, el observador (uno mismo) contempla a un sí mismo (observado) como alguien que hace cosas contrarias a las que haría en la vida normal de uno despierto; en otras palabras, en estado de vigilia, casi podría decirse que como un efecto espejo, de que las cosas y la vida misma (del observado) aparezcan un tanto al revés de uno mismo, entonces el observador y el observado (el uno mismo y el sí mismo), el narrador y el narrado son signos contrarios, probablemente extremos.
Y si es así, me refiero a cada uno de los universos conocidos y por conocer, es porque estas dimensiones galácticas se están desdoblando en su contrario, y lo están haciendo en cada momento de tiempo en que la persona sueña unas ocho horas, promedio (aludiendo al modelo que se ha establecido como cantidad de horas necesarias de sueño diario), de todos los días del mundo. Lo que nos podría hacer decir que a un nivel macro los universos materiales se desdoblan constantemente en otros gemelos universos de signos contrarios e imaginarios.
Por tanto, si realizáramos un análisis comparativo entre el fenómeno del sueño personal (de cómo surge, cómo se estructura y cómo funciona) y el universo inflacionario (después del Big Bang), en unos cuantos años más podríamos llegar a la confirmación de la existencia de los universos imaginarios.
Se confirmarían nuevas teorías, y se crearían nuevas leyes que nos dirían que la imaginación es un camino profundo y extraordinariamente rápido para responder preguntas como las que se hace el físico teórico Michio Kaku, de si ¿será posible algún día atravesar las paredes?; ¿construir naves espaciales que puedan viajar a una velocidad superior a la de la luz?; ¿leer las mentes de otras personas?; ¿hacerse invisible?; ¿mover objetos con el poder de nuestra mente?; ¿transportar nuestro cuerpo de manera instantánea por el espacio exterior?. Y también se podrían desarrollar todos los temas que toca su revelador libro: Física de lo imposible.
Así veríamos que el sueño es uno de los fundamentales caminos de la imaginación; y la imaginación, su estudio, de manera fusionada a la ciencia y a la tecnología avanzaría a pasos geométricos, agigantados, aun diríamos que avanzaría de una forma indescriptible, hacia un futuro más cercano, en el que nuestra existencia pasaría a ser una real ciencia-ficción. Tengamos en cuenta que nuestra realidad no es sólo corporal, sino asimismo imaginativa, en un 50% de la ecuación humana.
Quizás a través del sueño y de lo imaginario pudiéramos encontrar ese camino que allane cientos de años de búsqueda para temas que nuestra imaginación ya ha formulado en cuentos y novelas futuristas y, en general, fantásticas. Que por este derrotero del sueño pudiéramos llegar a un segundo (aunque sea a una millonésima de segundo) antes de que ocurriera el Big Bang. Muy probablemente se nos revelaría la Nada y toda la energía del Dios Verdadero (hoy en día referenciado por el bosón de Higgs) que se acumuló en ella (cuando el mismo Dios, como una partícula, se convirtió de Nada en Todo), para dar lugar a la gran explosión, a la expansión y al desarrollo de los universos de Einstein.
Escritor y periodista cubano. Graduado de licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana en 1979. Fue investigador literario del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas (1979-1989). Posteriormente trabajó como especialista literario de la Casa de la Cultura de Plaza, en La Habana, y además fue miembro del Consejo de redacción de la revista Vivarium, auspiciado por el Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana.
Ha publicado trabajos críticos, cuentos y poemas en diversas publicaciones periódicas de su país y del extranjero, y también ha obtenido varios premios literarios, entre ellos, el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) 1992 [libro censurado por la institución castrista después que el autor viajó a España e hizo declaraciones a la prensa que molestaron al régimen cubano]. En el año 2004 ganó el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano, de Nueva York, por “El otro sueño de Sísifo”. Trabajó como editor en la revista Contacto, en 1994 y 1995, en Burbank, California. Desde 1996 y hasta 2008 fue editor de estilo (Copy Editor), editor de cambios (Shift Editor) y coeditor en el periódico La Opinión, de Los Ángeles, California. Actualmente ha vuelto a trabajar en La Opinión como editor y Copy Editor y reside en la ciudad de Eastvale, California. OBRAS PUBLICADAS: Retablo de la fábula (Poesía, Editorial Letras Cubanas, 1989); Valoración Múltiple sobre Andrés Bello (Compilación, Editorial Casa de las Américas, 1989); El jaguar es un sueño de ámbar (Cuentos, Editorial del Centro Provincial del Libro de La Habana, 1990); Retorno de la duda (Poesía, Ediciones Vivarium, Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana, 1995); La noche del Gran Godo (Cuentos, Neo Club Ediciones, Miami, 2011); Ojos de Godo rojo (Novela, Neo Club Ediciones, 2012)
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