XX Settembre 2020

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Historia. Política. Ensayo. Crítica.
Por María Luján Leiva

Conectar combates recientes a anteriores, colocar una experiencia local dentro de un contexto nacional

y comparar un movimiento nacional de acá a otros en la otra parte del mundo.

Una sociedad global necesita una conciencia global.

                                   A. Sivanandan

 

Porta Pia. Cortesía de la autora.

Sombrío momento para la laicidad. No obstante las sociedades modernas lleven ya más de dos siglos de gradual y compleja secularización. Los países de Oriente y del África atraviesan esta involución con la preponderancia de las identidades religiosas y étnicas sustituyendo otras definiciones políticas y de clase.  Los países occidentales presencian también un “retorno  de lo religioso”. Lo religioso en sociedades consumistas e individualistas atraviesa los distintos segmentos sociales, aunque con modos diferenciados de acuerdo al capital económico y cultural. Este revivir de lo religioso excede el campo de la fe personal para devenir una teología política que coloca a laicos, ateos y agnósticos en la categoría de enemigos (Assman, 2010). Como escribiera Luce Fabbri en 1954, el laicismo es positivo, “la libertad es, pues, esencialmente lo contrario de la pereza, es iniciativa, es responsabilidad, aceptación de los riesgos, tolerancia, discusión” (Fabbri, 1998:97).

En este presente problemático e incierto asistimos tanto en el ámbito de la política, de la cultura y de la ciencia a una reiterada referencia a discursos atinentes a la religión —específicamente la católica y a los posicionamientos del Vaticano— para legitimar cualquier básica apelación a los derechos sociales, a la distribución de la riqueza o a la protección de los inmigrantes. Una mediocre élite política global,  de escaso coraje intelectual y político, se refugia en el limitado horizonte de la doctrina social de la Iglesia.  El “mundo llano” se encuentra inmerso en un pensamiento líquido, abrevado en la incultura de los mass media y formados por una educación institucional vaciada de contenidos y privatizada. Las escuelas públicas desde los años 90 han perdido jerarquía y alumnado. Las escuelas privadas, mayoritariamente confesionales, son consideradas más seguras, más ordenadas, más eficientes y un seguro para incrementar el capital social y las oportunidades de empleo en el futuro.

Marte di XX Settembre 1881. Cortesía de la autora.

¿Qué nos ocurre para no lograr dar respuestas inteligentes, sistemáticas, democráticas ante el embate de “soberanismos”, identidades inventadas e hiperbólicas que prohíjan la discriminación, el racismo y las violencias simbólicas y de facto? Todo impregnado de una ignorancia vulgar y prepotente. Mientras se despliegan consignas, pañuelos, conciertos, slogans, manifiestos, graffitis, en pos del reconocimiento de las diferencias y las identidades, las prácticas políticas de partidos y sindicatos y los programas educativos en todos sus niveles son vaciados del conocimiento de la historia, de las historias, reemplazadas por “relatos” que impiden reconocer en otras luchas contra las injusticias, nuestras luchas. Se adormece así el interés, la curiosidad para conocer la literatura, el arte de otras sociedades. Ignoramos, especialmente los jóvenes y los adultos jóvenes, las historias, los vaivenes políticos, la producción cultural y científica de otros pueblos.  Se obtienen de esa guisa pasaportes y diplomas “soberanistas”  (eufemismo de nacionalismo becerro) poco aptos para entender el mundo. Rita Levi Montalcini consideraba que las ciegas obediencias y lealtades al rey, a la nación o a la causa juegan un rol preeminente en la supina aceptación de los horrores de las guerras (Levi Montalcini: 157).

El XX de Septiembre en el Río de la Plata  ¿La periferia?

La conmemoración del XX de Septiembre en la Argentina presentó particulares características, una fiesta “emigrada”, no arrojada al mar en la travesía migratoria, sino que trasplantada con todos sus contenidos ideológicos que abarcaban el liberalismo (monárquico, republicano, el socialismo y el anarquismo) y signada por ambas coyunturas históricas, la italiana y la argentina. La celebración excedía el ámbito de la comunidad italiana emigrada, se transmitía como la Fiesta de Garibaldi o la Fiesta de Italia a la comunidad local. La difusión espacial y entidad de la celebración revela el carácter laico de la inmigración italiana en el Plata como también la influencia del liderazgo liberal en la comunidad italiana. Su significado, en Italia y por expansión en Uruguay y Argentina, invocaba el laicismo, la defensa de la libertad de pensamiento, la hermandad de los pueblos e incluso la liberación femenina. En los barrios urbanos y los pueblos agrícolas poblados por comunidades preponderante, pero no exclusivamente italianas, el XX de Septiembre que coincide en el hemisferio austral con el inicio de la Primavera, devenía una fiesta popular con contenido ideológico: construir sociedades (Italia, Argentina, Uruguay) donde reinase  la libertad, la razón y la prosperidad.

Cortesia de la autora.

La defensa de  la escuela pública laica constituía un propósito renovado y reforzado de la Conmemoración, sea en Italia como en el Plata. Giuseppe Garibaldi en el Appello alla Democrazia (agosto 1872) se pronunció netamente por la defensa de la escuela laica, obligatoria, gratuita: Dunque istruzione obbligatoria e gratuita, ma laica”.

Precisamente, los pilares de la modernización y secularización de la Argentina se erigen en la década del 80 del siglo XIX: Ley de Matrimonio Civil, Ley del Registro Civil y la Ley 1420 de Educación Laica (1884).

La Iglesia católica no metabolizó esta arremetida laica, menos aún la Ley de Educación Laica, gratuita, obligatoria sancionada el 18 de julio de 1884. La 1420 representó una herida, amenaza, que la Iglesia no cejó de combatir hasta la actualidad. Hasta el extremo de considerar la fecha de la promulgación de la ley, día de Duelo Nacional.

Nación católica – Inmigración católica

La Argentina deviene un país de masiva inmigración desde 1880. Este proceso “aluvial” altera profundamente la composición social, cultural  y el mapa político. El catolicismo reactivó su histórica función de disciplinamiento social y de freno a la libertad de pensamiento. La cuestión social representaba para la élite político-económica un producto extraño, un exotismo importado por la inmigración. Reiterándose políticas migratorias ávidas de inmigrantes como mano de obra y no de inmigrantes como sujetos políticos y sociales. La élite y la jerarquía eclesial propusieron la religión católica como aglutinante de esta sociedad compleja y multicultural que emergía con gran afluencia de inmigración en la Pampa. Las  provincias no cerealeras no despertaban similar preocupación, sólidamente regimentadas en lo social, lo político y educativo por sus oligarquías terratenientes que frenaron consistentemente  todo progreso económico que pudiera dinamizar sus regiones en su perjuicio.

Es impactante analizar las loas al tradicionalismo provincial e implícito desencanto, sospecha por la inmigración por parte de los conservadores y los nacionalistas hispanizantes; alabanzas a lo vernáculo sin mencionar cuánto esos valores telúricos, coloniales, significaban pobreza estructural e imposibilidad a la mayoría de las personas de elegir y regir su destino.

Hacia el centenario (1910) confluyen  catolicismo y nación en el discurso y la práctica. El Estado, moderadamente laico, ante la amenaza de la protesta social modera su laicismo. Las doctrinas disolventes y subversivas amenazaban la nación y la religión. El arzobispo de Buenos Aires, Antonio Espinoza, en 1910, consideraba que en el seno de las masas populares se habían extinguido la idea religiosa y de consiguiente el sentimiento del deber y el patriotismo (Conferencia episcopal: 11). El peregrinaje al Santuario de Luján adquirió desde sus inicios un claro fin político: sustraer a los grupos radicalizados la exclusividad de las demostraciones masivas,  forjar ante la sociedad y el Gobierno argentino una identidad diversa del inmigrante. En los años álgidos de la protesta anarquista y del crecimiento electoral del socialismo, se organizó la primera peregrinación de los italianos al Santuario de Luján (1908): acto de fe y de amor a las patrias: Italia y Argentina.

Las religiones para conservarse y difundirse montan un legamen renovable con el poder político, en una estrategia dinámica, desde donde mantienen, ganan, expanden su control sobre las instituciones culturales y la represión del disenso. (Carcano-Orioli: 42).

El Tratado de Laterano. Fallida  conciliación en la Argentina

Cortesía de la autora.

Con la firma del Tratado de Laterano, febrero  de 1929, la conmemoración del XX de septiembre fue suspendida por el estado italiano. La colectividad italiana en Argentina reaccionó revistiéndola de un carácter declaradamente antifascista. La división entre la Italia oficial (monárquico-fascista) y la Italia en diáspora  se profundizaba con la reivindicación de la línea Risorgimento -Antifascismo.  En el transcurso de la “infame década del 30”, los gobiernos argentinos, militares o bajo el pretorianismo militar, impusieron la prohibición o restricción a las actividades políticas gremiales y estudiantiles, con el riesgo de deportación inmediata para los italianos, españoles o alemanes. En agosto de 1939, con el nazi-fascismo expandiéndose a nivel internacional y en un contexto de actividades progermánicas y fascistas en el seno de las instituciones argentinas, el Consejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires dispuso homenajear a la inmigración y al exilio italiano nominando 20 de Septiembre a una calle de la Boca.  El legislador Héctor Íñigo Carrera, hijo de inmigrantes españoles, expresó “el 20 de Septiembre vive en el sentimiento italiano y en el de todos los hombres libres de la tierra. Niega el loco intento de borrar la historia y coincide con el pensamiento libre que ilumina en toda su trayectoria a nuestra propia historia nacional”.

El 25 de abril de 1945 significa el triunfo de la libertad y el fin de la opresión.  No obstante la miseria, la destrucción y la aspereza del debate político, Italia se encaminaba hacia un nuevo risorgimento. No inmediato ni lineal.

La Asamblea constituyente redactó una Constitución donde confluyen las diferentes corrientes: la liberal, la socialista y la social cristiana. La inclusión del art. 7° en la Constitución republicana italiana para la regulación de las relaciones entre el Vaticano y la neonata república fue el producto del compromiso entre la democracia cristiana y el partido comunista. La continuidad de la vigencia del Pacto Lateranense excluía nuevamente el 20 de Septiembre de las conmemoraciones nacionales. Rudo golpe para los partidarios de una renovación de la política italiana en la posguerra.  Se abrió un ciclo, desde las elecciones de abril de 1948, de gobiernos demócratas cristianos de centro derecha.

La Asociación Italia Libre de Buenos Aires aprobó una severa declaración sobre el particular:

“Con profondo dolore abbiamo appreso che il Parlamento italiano ha soppressa la festa nazionale del XX Settembre. … Il XX Settembre, come ricorrenza della compiuta unitá morale d´Italia, mediante la occupazione della sua capitale, non puó essere abolito senza offendere la memoria di tutti coloro che durante il Risorgimento lottarono e morirono per la patria italiana… L’abolizione del XX Settembre non risponde dunque né ad una esigenza religiosa né a storica giustizia; é una offesa ai piú grandi italiani che da Dante a Mazzini hanno lottato durante sei secoli per affermare il principio della separazione della funzione religiosa da quella politica… esortiamo gli italiani dell´Argentina a mantenere viva nel loro cuore la fiamma del XX Settembre; a conmemorare questa data gloriosa il cui nome esse hanno dato a molte delle loro associazioni ed a lavorare intensamente affinché venga presto universalmente applicato il principio: libertá per tutti, privilegi per nessuno” ( Pecorini:45-46).

La posguerra y los populismos

El profundo cambio del mundo político, económico y social de la posguerra y el peronismo en la Argentina, mutaron la fisonomía del país. La Argentina se volcaba hacia una industrialización acelerada, protegida por el estado. Un proyecto nacionalista burgués inspirado en la política social de la Iglesia. La legitimación del peronismo por la Iglesia católica es premiada con la anulación de la ley 1420 y la implantación de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas en todos los niveles.

En noviembre de 1945, la jerarquía Católica argentina, como lo haría Pío XII el 1° de junio de 1946 en ocasión del Referéndum que diera nacimiento a la República italiana, interviene ante el electorado católico prohibiendo votar por los partidos que defendieran la enseñanza laica.  En una sesgada relectura de la historia argentina, se considera el derecho a la enseñanza religiosa en consonancia con la Constitución y la “tradición” argentina.  En síntesis, la Iglesia en Italia y en Argentina se yergue en protectora de la nación, ante “le forze del sovvertimento e dell´ateismo…” y “dei distruttori della cività cristiana” (Discurso de Pio XII, 1° junio de 1946).

En la inmediata posguerra, Italia y Argentina conformaron un “sistema migratorio”. Italia, expulsora de población (pobreza, desocupación, inquietud social) y Argentina, con políticas de atracción de mano de obra adecuada al modelo de industrialización sustitutiva.

La política inmigratoria del peronismo con respecto a la inmigración europea se expresa  en forma neta en el Plan de Gobierno de 1946: “inmigración libre, seleccionada y dirigida”, “será preferida aquella que por su procedencia, usos y costumbres e  idioma sea la más fácilmente asimilable a las características étnicas, culturales y espirituales de la Argentina”. La oscuridad del lenguaje burocrático, las apelaciones a cualidades psíquicas y étnicas, ideológicas, no mensurables constituían una estrategia  retórica  de discriminación social y política de la mano de obra necesitada para la “Nueva Argentina”. En  los planes de Gobierno de1947 y 1953 se insistía en una política selectiva en lo étnico e ideológico; con tareas de asimilación progresiva, a fin  de que los inmigrantes se integraran en la comunidad argentina, evitando la subsistencia de colectividades “extrañas”. Una crítica al liberalismo y al materialismo con ecos de la Divina Redemptoris de Pio  XI (1937).

La suplantación de las políticas liberales  de puertas abiertas (1880-1930) fragilizó al asociacionismo de cuño laico y liberal.  El origen regional, más  especialmente la filiación política y religiosa de la nueva inmigración  (1947-1955), la apartaron de la vieja inmigración, de sus asociaciones entroncadas en las corrientes republicanas y antifascistas. La “nueva” inmigración de marcada tendencia católica creó una nueva red societaria de índole regionalista y confesional.

Laica o Libre

Cortesía de la autora.

Un grave daño a la educación pública y a la laicidad se produjo en el 1958 cuando el Parlamento Argentino sancionó una ley permitiendo  la creación de universidades privadas, reconociendo sus diplomas y títulos académicos en igualdad a los conferidos por las universidades nacionales y públicas. Se consagraba así la consecución de la estrategia de la Iglesia de abarcar la esfera universitaria, mientras extendía capilarmente  los establecimientos de educación primaria y secundaria.

“Laica o Libre”, sintetizaba los posicionamientos ante esta ley que excedía al campo educativo y académico por su impacto en el desarrollo presente y a futuro.  Una oceánica manifestación de 350.000 personas demandó la defensa de la universidad laica (el 19 de septiembre de 1958). El rector de la Universidad de Buenos Aires, Risieri Frondizi, defendió la libertad de cátedra contra los intentos confesionales.

“Como rector de la Universidad de Buenos Aires, me siento orgulloso de que en una misma Facultad – a veces en la misma aula – se enseñen las doctrinas de Santo Tomás y de Carlos Marx, de San Agustín y de Freud.   La libertad de enseñanza está íntimamente relacionada con la libertad de cátedra; si no hay libertad de cátedra, la libertad de enseñanza es una ficción. ¿Creen ustedes que en las universidades privadas que existen en el país pueden enseñarse por igual las doctrinas de Santo Tomás y Carlos Marx, o de Freud y San Agustín?. El dogma impera e imperará en ellas”.

El profundo y amplio debate sobre las universidades, laicas o libres, evidenció  otra coyuntura  en la histórica disonancia entre una sociedad secularizada y democrática y un estado, que en veste militar o constitucional, frenaba ese proceso.

En las contiendas electorales, el voto de la feligresía católica y el consecuente apoyo a las escuelas privadas religiosas se convirtieron en moneda de cambio, “antepusieron los compromisos electorales a los intereses permanentes de la nación” (Frondizi: 12)

La desmemoria del 20 de Septiembre

Entre 1960 y la década del 80 del pasado siglo, la Argentina y todo el Cono Sur padecieron feroces dictaduras militares, gobiernos constitucionales débiles, persecuciones políticas, el horror de las desapariciones y las cárceles políticas. Contemporáneamente, el panorama político reflejaba nuevos alineamientos. Las persecuciones, muertes, exilios internos y externos operaron en la marginación de fuerzas políticas y culturales. El retorno a la Democracia en la Argentina (diciembre 1983) significó una noble victoria sobre el oscurantismo y el terror.  El colapso económico cíclico, reiterado, el despliegue de la pobreza y la miseria, el desmantelamiento de la educación pública en todos sus niveles y de la cultura no aportaron vías de verdadero superación  del empobrecimiento del debate político y del capital cultural de los sectores medios y populares. Un nacionalismo políticamente transversal ha aislado a la Argentina, según mi parecer, del amplio debate mundial y de crear enlaces con el mundo intelectual y social allende las fronteras.

La conmemoración del XX Settembre, con una breve primavera en los ochenta, acompañando la recuperada democracia, desvanecióse. El envejecimiento de la inmigración, una nueva generación de descendientes, con una identidad pragmático-individualista e ignaros de la historia y de la cultura precedente coadyuvaron a evanecer el significado y conmemoración del XX Settembre. Las nuevas generaciones en Italia padecen símil amnesia.

Quizás, a 150 años de la Breccia di  Porta Pia, convendría recoger al apelo de Albert Camus,

Devant un monde menacé de desintegration, oú nos grandes inquisiteurs risquent d’etablir pour toujours les royaumes de la mort […] restaurer entre les nations une paix que ne soit pas celle de la servitude, reconcilier a nouveau travail et culture, et refaire avec tous les hommes une arche

 d’ alliance .

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Bibliografía  

Assman, Jan (2010) The Price of Monotheism. Stanford. Stanford University.
Camus, Albert (1957) Nobel Banquet Speech. Stockholm. www.nobelprize.org/prizes/litarature/1957/camus/speech.
Carcano, Raffaele-Orioli, Adele (2008) Uscire dal gregge. Storie di conversioni, battesimi, apostasie e sbatezzi. Roma. Luca Sossella Editore.
Conferencia episcopal argentina (1994) Documentos del episcopado ergentino. Tomo II:1910-1921. Buenos Aires. Conferencia episcopal argentina.
Fabbri, Luce (1998) “Laicismo y libertad de enseñanza”, en La libertad entre la historia y la utopía. Barcelona.
Fabbri, Luce (1986) “Garibaldi y el socialismo de su tiempo”, en Garibaldi, año 1:1. Montevideo.
Frondizi, Risieri (1959) Discurso del Rector Risieri Frondizi al inaugurar los cursos. Revista de la Universidad de Buenos Aires. V época, IV: 1
Leiva, María Luján (2011) “El XX de septiembre. La Unidad italiana y la historia argentina” en Fratelli d’Italia. Pensamiento, arte y política. Buenos Aires. Ediciones DLG.
Levi Montalcini, Rita (2004) Abbi il coraggio di conoscere. Milano. Rizzoli.
Pecorini, Alberto (1951) Il XX Settembre e il Trattato del Laterano. Buenos Aires. Associazione “Italia Libre” Editrice.
Rossi, Ernesto (1968) Il manganello e l´’aspersorio. Bari. Laterza
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About the Author

María Luján Leiva. Docente de la Universidad de Buenos Aires. Magister en Políticas de Migración (Universidad de Buenso Aires), PhD. en Estudios del Desarrollo (Universidad de Zacatecas, Mexico). Especialista en Estudios Migratorios, Refugiados y Exilios. Ha publicado "Latinoamericanos en Suecia. Una historia narrada por artistas y escritores". Uppsala University. Múltiples trabajos sobre Inmigración Calificada, Exilios, la inmigración política italiana y la relación de la migración con el desarrollo.

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