Murallas y fronteras. La falacia del discurso antiinmigrantes

Written by on 12/12/2020 in Critica, Historia, Sociedad - No comments
Historia. Sociedad. Crítica.
Por María Luján Leiva.

Inmigración. Pixabay.

Históricamente el capitalismo ha producido concentración y polarización de la riqueza. La desigualdad se corporiza  en el enriquecimiento de un  Norte geopolítico (EEUU, Europa, Japón y China), en la conformación de  una élite social transnacional que concentra la riqueza y en la presencia de  una amplia base de pobreza mundial (norte, sur y este).  La polarización social y geográfica es la expresión del carácter sistémico de estos procesos que contextualizan las migraciones contemporáneas, ‘forzadas’ por la imposibilidad de encontrar medios de vida, de trabajo, salud y educación en sus países  de origen. Migraciones ‘forzadas’ ante la falta de desarrollo y de esperanza de dignificar sus existencias. Exilios políticos y económicos cuya conceptualización deviene borrosa tanto por los factores expulsivos que se solapan como por la transformación social, política y cultural que la misma experiencia inmigratoria implica.

El modelo económico keynesiano-fordista, con mayor estabilidad ocupacional, garantías salariales y sindicales, ha sido suplantado por una forma de acumulación fundada en el predominio de las finanzas sobre la producción, la deslocalización, la flexibilización y precariedad laboral. Al incremento de las formas de ocupación precaria y desocupación galopante, corresponde la movilidad de una oferta de trabajo no tradicional: mujeres y trabajo inmigrante. La estrategia  del  capitalismo industrial y financiero es  explícita y la fuerza de trabajo inmigrante es una necesidad  (Macioti-Pugliese, 2003: 83), mas la inserción de esos trabajadores inmigrantes se realiza en los sectores laborales menos protegidos, sin estabilidad y nulas o escasas  garantías sindicales. La precariedad y la flexibilización, con una  progresiva desindustrialización en los otrora centros industriales producen desocupación, subocupación, marginalidad y la consecuente  pérdida de peso político-social  de los trabajadores industriales y de sus organizaciones.

 La  marginación laboral y social de los cientos de miles de inmigrantes ocupados como vendedores ambulantes, cuidadores de ancianos y niños, en toda la multiforme área de servicios, trabajadores subcontratados en la industria de la alimentación, la construcción, comercio  y textil  representa un adicional ejemplo  de las contradicciones propias   de este sistema: acumular riqueza y a la vez, dilapidar recursos. Un considerable porcentaje de esta inmigración joven ha alcanzado  niveles medios y altos de educación y especialización en sus países de origen pero terminan desempeñando trabajos descalificados y desregulados en los países receptores. Es muy discutible la interpretación etnocéntrica de estas migraciones como  munidas de menor calificación (lo que justificaría la ubicación y perpetuación en una menor jerarquía laboral) porque sería  necesaria una  evaluación objetiva  de la formación adquirida pre y post inmigración y  un diagnóstico de las actuales competencias promedio  alcanzadas  en los  centros de educación media, técnica y universitaria de los países centrales   (Webber, 2012: 96; Bauman, 2008; Sayad, 1999:236).

Las múltiples y subordinadas oportunidades de trabajo abiertas en los países centrales y la expulsión desde los países periféricos (el sistema migratorio) no son hechos naturales sino el producto de relaciones de poder internacionales que implican la re-inversión de intereses y ganancias en los países centrales y la protección internacional de gobiernos dictatoriales o autocráticos  en la periferia. De allí, la vacuidad e ineficiencia de las apelaciones a las inversiones /codesarrollo en el Sur, como manera de frenar las migraciones. La ayuda económica y militar externa se deposita en  manos de quienes son origen  fundamental del problema: migraciones y exilios. Se refuerza entonces, la dificultad para separar el exilio económico del político, salvo en  casos atinentes a  determinados grupos y personas en precisos períodos  de  persecución.

Tomado de “The Dialogue”. Creative Commons.

El establishment políticamente correcto  se manifiesta defensor de la inmigración y los refugiados, siempre que el proceso sea regulado, pautado y selectivo. La  managed migration deviene un mantra para distanciarse del populismo antiinmigrante y conformar a sus electorados nacionales. Se trata de una fórmula anodina, la cual  reclama  una regulación de los flujos migratorios ocultando  el privilegio de la esfera política y empresarial en el diseño y aplicación  de  las políticas de inmigración y de externalización de fronteras a cambio de ayuda militar y fondos de ayuda financiera, ej.: Libia, Marruecos, Chad, Nigeria, Sudán y Turquía (Akkerman).

Las políticas de inmigración devienen  más  selectivas, con un refinado sistema de cernido para recibir exclusivamente inmigración calificada y muy calificada. Estas políticas de atracción debieran activar una alarma para los países en desarrollo y emergentes que pierden una masa crítica capaz de generar nuevos conocimientos, transformar y aplicar tecnologías, promover actividades esenciales para el desarrollo y la democracia. La  polarización Norte/Sur-Este  no solo revela una desigual repartición de la riqueza, sino una desigual repartición de las condiciones de desarrollo material (Basso, 2003:12), de calidad de vida presente y futura. En síntesis, de condiciones de humanización.

El discurso hegemónico  sostenedor de una managed migration elude documentar e interpretar la situación de explotación de los trabajadores nativos e inmigrantes. Las centrales sindicales  han mostrado posiciones ambiguas al respecto ,“individuals can face significant risks of explotation and social exclusion, even though they may have higher incomes than they would have had if they had not migrated”  (TUC, 2007: 80). Los partidos progresistas suelen adoptar un discurso de oposición al racismo y a la discriminación del trabajador inmigrante, sin pronunciarse sobre el racismo institucional ni la necesidad estructural de la inmigración  para la economía globalizada , y menos  aún recalcar la conexión de esta consistente  inmigración con la  herencia del  colonialismo y la contemporaneidad del  neocolonialismo. El debate se concentra  preferentemente en el trabajo ilegal, en los empresarios que contratan trabajo inmigrante, en el tráfico de personas, eludiendo encarar la debilidad o ausencia de estrategias de inserción laboral, social y política de los de trabajadores extranjeros. Se opera, con total evidencia, una jerarquización del mundo del trabajo, entre ciudadanos y no ciudadanos, que refuerza y reproduce discriminaciones  étnicas y de género.

Sin embargo, se observaron  cambios positivos en algunas  centrales gremiales en la segunda década del siglo XXI, con posiciones más propensas a agremiar a los inmigrantes, por ejemplo la UNITE, la UNISON el RMT de Gran Bretaña y la LO sueca.  En Italia, no obstante un contexto desfavorable con predominios de gobiernos del centro derecha, la presencia de inmigrantes en  fábricas, talleres y en el trabajo agrícola, se ha demostrado importante para el avance de la afiliación y el conocimiento de la situación de vida y trabajo de los inmigrantes (Marino: 14-15; Soumahoro). Los partidos políticos y gremios, por tradición y por estrategia política defensiva, no debieran sumarse a las prácticas y retóricas proteccionistas, siendo las migraciones y los refugiados, una oportunidad para su  revitalización con miras a una  transformación  social (Munck: 127).

La flexibilización laboral tiene como target preferencial a los inmigrantes, mas se expande ineludiblemente a los trabajadores nativos. Los problemas vividos por la masa de los inmigrantes son ya los problemas de un mayoritario sector de la población de Europa occidental, de Canadá, de Estados Unidos, categorizado  como la nueva clase baja, sin trabajo, con deudas y sin perspectiva de mejora (Basso, 2003:42). Situación agudizada  desde la crisis del 2008, alcanzando niveles inocultables desde el 2011 que ha puesto en tela de juicio a las políticas económicas globales  y  la capacidad de sus líderes políticos para resolver los problemas de desempleo  y del escaso crecimiento o incluso crecimiento  negativo en el período 2007-2020.  Desde la crisis del 2008 se ha acentuado  una  línea a favor de la precarización generalizada del trabajo y el degrado del estado social. Línea legitimada gracias a la  difusión en los estratos medios y bajos de un populismo de derecha que hace perno en el individualismo y en la exclusión de los extranjeros. Se desarrolla, desde los poderes económicos y los estados, un ataque a la política social de protección del trabajo local y el inmigrante. Es un ataque en toda regla al Estado de Bienestar  con la retórica  de proteger el trabajo nacional y la cohesión cultural y social. Allí reside  el encandilante atractivo de los populismos, los Salvini, Geert Wilder, Urban, Kurz, Marinne Le Pen, Trump, etc. El  debilitamiento del asociacionismo político, gremial y cultural, la conversión de los gremialistas en empresarios y de los  políticos  reformistas a las tendencias neoliberales en una situación de deterioro en los niveles de educación y pauperización cultural ha  operado en la formación de actitudes antiinmigratorias, equivocando el análisis de las verdaderas causas de la desigualdad y vulnerabilidad  social y económica visibles en países centrales y periféricos. Michele Cangiani (2018) considera que se atraviesa una regresión: las fuerzas políticas que habían sostenido la lucha por los derechos de ciudadanía, han devenido inconsistentes o se han asimilado a la ideología dominante. Una clara opción ideológica y política de perspectivas ominosas para la calidad de vida de las personas y para la democracia se ha desplegado desde los 80 hasta la actualidad.

Este aciago 2020 será recordado como el año de la Pandemia Global del Covid. El mundo en toda su extensión ha padecido una crisis sanitaria nunca vista, superando el millón y medio de muertes  y 62 millones de contagiados entre jóvenes, adultos y ancianos. Sistemas de salud rebalsados y exportando pacientes a otras regiones e incluso a otros países para ser atendidos. La economía estancada e involución cuya gravedad impactará en  años venideros. Las pérdidas de puestos de trabajo, la inactividad, afectó y afecta a los países desarrollados y los no desarrollados, en todas las categorías, altamente calificados a menos calificados: profesionales, labradores, vendedores ambulantes, analistas de sistemas.

Por arte de magia (macabra), los inmigrantes refugiados señalados hasta el hartazgo como el factor insigne de las desventuras socioeconómicas y de las amenazas a la de identidad cultural de  los países centrales (no sólo) han salido de la escena. No son ya los protagonistas de primeras planas de los diarios, noticieros de la televisión, encuentros gubernamentales y académicos locales e internacionales.

El virus arrasó vidas, empleos, hábitos sociales, libertad de movimiento, aisló familias y amistades, suspendió escuelas y universidades. La esfera  cultural detenida, paralizada, requerirá ingentes esfuerzos para reanimarla.

La pandemia expuso —si se quisiera tomar nota— que el drama inmenso de la desocupación, pobreza, marginalidad, la insuficiencia de la atención médica, la inadecuación del transporte público insalubre, el deterioro de la calidad educativa, no eran causados por la “perturbadora” presencia de inmigrantes y refugiados.

Los países centrales y periféricos, con su incapacidad de gestión del virus, demostraron que el sistema se reestructura a través de la digitalización, la automatización y el predominio financiero, disminuyendo drásticamente los puestos de trabajo, desmantelando severamente todos los servicios públicos de salud, educación, transporte,  cuidado del ambiente. La  “crisis de los refugiados e inmigrantes” desviaba la mirada de la transformación económica y social en acto.

Este funesto 2020 es el primer año desde 1960 que el stock migratorio (circa 272 millones) se encuentra en disminución. La realidad demuestra  —provistos de un lente de observación objetivo y humano—  que la disminución de los inmigrantes y refugiados no resuelve la catástrofe económica, sanitaria, laboral y educativa  de nadie ni de ningún país. Como sostiene Michael Rutkowski, directivo del World Bank,  “los inmigrantes deben ser ayudados no solo por cuestiones humanitarias, sino porque trabajan en primera línea en hospitales, laboratorios,  campos y fábricas de los países de inmigración” (World Bank, comunicado de prensa, 29 octubre, 2020).

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Referencias

Akkerman Mark. 2018. Expanding the Fortress: The policies, the profiteers and the people shape by EU´s Border externalization Programme. Amsterdam. Transnational Institute.

Bauman Zigmunt. 2008. Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias. Paidós. Buenos Aires.

Basso Pietro – Perocco F. 2003. Gli Immigrati in Europa. Diseguaglianze, razzismo e lotte. Milano. Franco Angeli

Cangiani Michele. 2018.“Societá in crisi”.www.italia.attac.org/index.php/granello-di-sabbia

Macioti M.I.-Pugliese E. 2003. L´esperienza migratoria. Immigrati e rifugiati in Italia. Bari. Laterza.

Marino Stefania. 2012. “Trade Union inclusion  of migrant and ethnic minority workers: Comparing Italy and the Netherlands”. European Journal of Industrial Relations, 18(1):5-20

Munck Ronald.2017. Desafíos y Alternativas en América Latina. Glanesvin Publishing. Dublin

Robinson William I. 2020. “Global capitalism post pandemic” . Race & Class: Vol .62(2) 3-13.

Sayad Abdelmalek. 1999. La double absence. Des illusions de l´émigré aux souffrances de l´immigré. Seuil. Paris.

Soumahoro Aboubakar.  2019. Umanitá in Rivolta. La nostra lotta per il lavoro e il diritto alla Felicitá. Feltrinellli. Milano

T.U.C.2007. “The Economics of migration. Managing the impacts”. June 2007. http://www.tuc.org.uk/extras/migration.pdf.

Webber Francis. 2012. “UK: the real immigration debate”. Race & Class.Vol.53 (3):91-98

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About the Author

María Luján Leiva. Docente de la Universidad de Buenos Aires. Magister en Políticas de Migración (Universidad de Buenso Aires), PhD. en Estudios del Desarrollo (Universidad de Zacatecas, Mexico). Especialista en Estudios Migratorios, Refugiados y Exilios. Ha publicado "Latinoamericanos en Suecia. Una historia narrada por artistas y escritores". Uppsala University. Múltiples trabajos sobre Inmigración Calificada, Exilios, la inmigración política italiana y la relación de la migración con el desarrollo.

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