“Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran”

Política. Historia. Sociedad. Crítica.
Por Roberto Álvarez Quiñones.

Foto tomada de La Portada (la nueva visión hispana), Canadá.

José  Martí lo definió magistralmente con una frase: “Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran”. Y sí que sobran. Entre otras tantas cosas con la emigración masiva un país pierde su capital más valioso, el humano.

O sea, además de terremotos, tsunamis, huracanes, incendios, sequías, inundaciones, deslaves, guerras o epidemias letales, hay otra desgracia mayúscula que puede golpear a una nación y que no tiene que ver con la naturaleza ni con la geología: la emigración masiva por razones políticas.

Es lo que ocurre en Cuba desde que Fidel y Raúl Castro asaltaron el poder. Por eso al comenzar a correr ya el año 62 de la dictadura surge la pregunta: ¿cuántos cubanos emigrarán en 2020?

Refugiados del Mariel. Vikipediya.

Es un crimen,  que yo creo ya en el siglo XXI debiera ser considerado de lesa humanidad,  que un país sufra un éxodo perenne de sus ciudadanos hacia cualquier rincón del mundo porque en su tierra natal les cierran las puertas para progresar, les niegan el derecho a una vida mejor y digna.

De no haber comunismo en Cuba no habrían emigrado más de dos millones de cubanos, incluyendo muchos de los más educados y preparados: ingenieros, arquitectos, profesores, médicos, científicos, economistas, expertos de todo tipo, artistas, periodistas, intelectuales, altos ejecutivos y miles de hombres de negocios con un valiosísimo “know how” multifacético.

Datos oficiales cubanos  indican que desde la llamada “Crisis de los Balseros” en 1994,  hasta  2015,  emigramos (me incluyo yo, mi esposa y mis tres hijos entre ellos) unos 660,000  cubanos. Y los expertos aseguran que la cifra llega al millón de personas.

O sea, se ha marchado de Cuba nada menos que el 18% de su población total. Y si bien la Administración Trump ha tornado más difícil emigrar a EE.UU, lo cierto es que continúa la salida masiva de cubanos para otros países, cualquiera que los acoja, e incluso también para EE.UU.

¿Se van por razones económicas?

Visas a cubanos para Canadá. Tomado de OnCubaNews.

Hoy, fundamentalmente, quienes se van de Cuba son personas en edad laboral, en su inmensa mayoría jóvenes  que conforman la población económicamente activa (PEA), que es la palanca que mueve al mundo.

Sin “revolución socialista”, Cuba tendría hoy unos 17 o 18 millones de habitantes. Chile tenía en 1958 aproximadamente la misma población que Cuba y hoy tiene 19 millones de habitantes. Sin los Castro, la PEA de Cuba contaría con tres o cuatro millones más de personas,  produciendo y consumiendo. El Producto Interno Bruto sería 7 u 8  veces superior y el nivel de desarrollo económico de Cuba estaría en la escala más alta de Latinoamérica,  como en 1958.

Encima la propaganda de la dictadura ha logrado que la mayoría de quienes han emigrado en los últimos 40 años afirmen, y lo crean, que se han ido de Cuba por razones económicas. El régimen arguye que la emigración cubana es igual a la de cualquier país del Tercer Mundo.

Falso por completo. Cuba es hoy muy pobre, pero  ¿de quién es la culpa de que sea pobre,  de que la economía se haya hundido en una crisis permanente  que compulsa a emigrar?

Las razones para emigrar serían económicas si Cuba fuese un país normal con economía de mercado, como en el resto del Tercer Mundo, desde donde millones emigran por falta de  oportunidades. No, en la isla no hay siquiera oportunidad alguna, pues no hay libre empresa. El Estado es el dueño de todo y, por tanto, es el responsable directo del desastre económico y la falta de oportunidades, no lo es un “capitalismo explotador” que simplemente  no existe en el país.

Y pongo un ejemplo. Si de la India hubiese emigrado el 18% de su población total (1,376 millones de habitantes al comenzar 2020)  habría dispersos por el planeta 247 millones de indios.

Esa diáspora india sería algo así como el quinto país más poblado del mundo, luego de China, la propia India, EE.UU. e Indonesia. Esa colosal  cifra de emigrados de un solo país no existe, pero podría ser realidad si hubiese una dictadura comunista en la India. Esa es la diferencia con Cuba, eminentemente política.

Cuba era un imán de inmigrantes

La mejor prueba de que las causas son políticas es que  la misma  Cuba, próspera  antes del comunismo, era un imán para atraer inmigrantes de todo el mundo. Al proclamarse la independencia en 1902 la población era de 1.6 millones de habitantes, y hasta 1930 llegaron a la isla 1.3 millones de inmigrantes, según el antiguo Ministerio de Hacienda.

En solo seis años, entre 1924 y 1930, llegaron 261,587 inmigrantes. Ya en 1919 la isla tenía 2.8 millones de habitantes, según el censo de ese año. Casi duplicó su población en 17 años.

En  28 años llegaron a Cuba, para quedarse, 774,123 españoles, 190,046  haitianos y 120,046 jamaicanos (estos dos últimos grupos mayormente para trabajar en las plantaciones de caña,  pues Cuba ya era la azucarera del planeta).

También arribaron a la isla como inmigrantes  34,462 estadounidenses, 19,769 ingleses, 13,930 puertorriqueños, 12,926 chinos, 10,428 italianos, 10,305 sirios, 8,895 polacos, 6,632 turcos, 6,222 franceses, 4,850 rusos, 3,726 alemanes y 3,569 griegos. Todos llegaron para sumarse al auge económico de la isla como inversionistas, empresarios, profesionales, o empleados.

La población cubana crecía vertiginosamente y en 1931 era de 3.9 millones de habitantes, 1.1 millones más en sólo 12 años. Entre 1940 y 1950 Cuba exportaba el 50% de todo el azúcar que se comercializaba en el mundo entero.

Al auge  azucarero se sumó el desarrollo paulatino de toda la economía nacional. Y siguieron llegando a Cuba más inmigrantes de las nacionalidades mencionadas y también libaneses, palestinos, judíos, rumanos, húngaros, filipinos y mexicanos (sobre todo de Yucatán). Y en 1958 había en la embajada de Cuba en Roma 12,000 solicitudes de italianos deseosos de emigrar a la isla.

Prosperidad; La Habana deslumbrante

Gran Teatro de La Habana. Tomado de TodoCuba.

De Cuba no había por qué emigrar. Fluían las inversiones de capitales extranjeros y nacionales. Había un evidente avance socioeconómico. La Habana era una de las ciudades más bellas y más atractivas del mundo. Las más exclusivas casas de modas tenían sedes en la capital cubana, como Christian Dior, que tenía dentro de El Encanto su única filial fuera de París y New York. A La Habana iban a vestirse desde Ava Gardner, Sarita Montiel y María Félix, hasta Marlon Brando, Errol Flynn, Frank Sinatra, Tongolele, Nat King Cole y el mismísimo Tarzán, Johny Weismuller.

Recuerdo que un periodista argentino con quien fui junto con varios otros colegas al Palacio de Convenciones de La Habana, donde cubríamos un  evento internacional, mientras recorríamos la Quinta Avenida de Miramar, me dijo visiblemente asombrado que Buenos Aires no tenía, ni de lejos, una avenida como aquella con tantas mansiones soberbias a ambos lados por tantos kilómetros

Pero llegaron Fidel y Raúl Castro e impusieron el comunismo. Hoy la nación suelta lastimosamente los pedazos, en ruinas.

Antes se iban tristes, hoy se van felices

Yakarta feliz por obtener la residencia permanente en Estados Unidos. Tomado de CubaenMiami.

Recordemos que Fidel Castro vociferaba: “Que se vayan, no los necesitamos…” a los “gusanos”.  A esos mismos “apátridas” a los que turbas enviadas por el régimen les lanzaban huevos podridos, y que hoy son irónicamente los que sostienen la postrada  economía cubana con sus remesas, paquetes y viajes a la isla, por valor de unos  7,000 millones de dólares (en 2018), cifra superior a las divisas que les confisca a los médicos que explota en el extranjero como si fueran propiedad estatal, y que triplica los ingresos brutos por el turismo.

Hay un detalle que expresa nítidamente este drama. Durante las primeras oleadas de emigrantes en los años 60 los cubanos se iban tristes. Llevaban consigo entrañables recuerdos y la nostalgia de haber vivido en un país que avanzaba, con sus virtudes y defectos, con libertad económica incluso bajo una dictadura militar como la de Batista.

En cambio, por lo general, quienes han emigrado en las últimas tres décadas, sobre todo los jóvenes,  se van felices, esperanzados. Sólo llevan encima malos recuerdos de un  empobrecido y muy reprimido país que lejos de añorar quieren olvidar. Eso es triste.

¿Cuántos cubanos emigrarán en 2020?  Nadie lo sabe. Pero sí se sabe que el éxodo de cubanos va a continuar si no se le pone más presión a la gerontocracia militar dictatorial. o se le echa del poder y se liberan al fin las fuerzas constreñidas de la nación.

 

 

 

©Roberto Álvarez Quiñones. All Rights Reserved

 

About the Author

Roberto Álvarez Quiñones (Cuba). Periodista, economista, profesor e historiador. Escribe para medios hispanos de Estados Unidos, España y Latinoamérica. Autor de siete libros de temas económicos, históricos y sociales, editados en Cuba, México, Venezuela y EE.UU (“Estampas Medievales Cubanas”, 2010). Fue durante 12 años editor y columnista del diario “La Opinión” de Los Angeles. Analista económico de Telemundo (TV) de 2002 a 2009. Fue profesor de Periodismo en la Universidad de La Habana, y de Historia de las Doctrinas Económicas en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Ha impartido cursos y conferencias en países de Europa y de Latinoamérica. Trabajó en el diario “Granma” como columnista económico y cronista histórico. Fue comentarista económico en la TV Cubana. En los años 60 trabajó en el Banco Central de Cuba y el Ministerio del Comercio Exterior. Ha obtenido 11 premios de Periodismo. Reside en Los Angeles, California.

Leave a Comment