El origen nazi de ‘gusano’ y ‘peligrosidad’

Written by on 8 abril, 2018 in Critica, Política, Sociedad - No comments

Política. Crítica. Sociedad.

Por Roberto Alvarez Quiñones.

Retrato de 1938. Creative Commons.

Un estudio de las semejanzas ya no teóricas, sino prácticas,  entre la dictadura castrista y los regímenes fascistas de Alemania y de Italia, dejaría a muchos boquiabiertos. No es posible abordarlas todas en un artículo, pero  se pueden repasar algunas de las más relevantes.

Fidel Castro. Roma, 1996. Wikimedia Commons.

El argumento de algunos de que el castrismo copió de Stalin y de la URSS y no de los fascistas no es muy sustentable que digamos. Cuando Fidel llegó al poder en 1959  no sabía nada de la Unión Soviética.  Había leído algo de Lenin y de Marx, pero no conocía en detalle cómo funcionaba aquel país. No tenía cómo saberlo. Las interioridades criminales del sistema soviético se conocieron cuando se publicó “Archipiélago Gulag”, de Aleksandr Solzhenitsyn, en 1973, y luego de la desintegración de la URSS, no en 1959 o 1960.

La costumbre desde el mismo 1 de enero de 1959 de Castro de pronunciar discursos aparatosos en las plazas públicas para convencer a la multitudes del “futuro luminoso” de la patria,  con él como guía, fue cosa cotidiana para Mussolini y Hitler. Stalin jamás se paró a hablar en público ante una muchedumbre para convencerla de nada.

Documentales de la época muestran cómo el Fuhrer y el Duce sí hipnotizaban con su verborrea enervante  a multitudes, y mayores que las reunidas por Fidel en La Habana. En Berlín las mujeres lloraban, y hasta se desmayaban de la emoción al escuchar a Hitler.

El hombre ‘lombrosiano’ de los Castro

En el Código Penal castrista hay aberraciones jurídicas que fueron aplicadas por Hitler, y que Castro, un estudioso de Hitler, Mussolini y Primo de Rivera (el líder falangista español), conocía bien desde que estudiaba en el Colegio de Belén.

Una de ellas es el delito de “peligrosidad  social  predelictiva”. En  los años 30 en Alemania los fascistas fabricaron  el concepto jurídico de “enemigo”, aplicado a ciudadanos no fascistas. En 1941, luego del decreto “Nacht und Nebel” (Noche y Niebla), en Alemania se detenía sin explicación a cualquier persona considerada “peligrosa”.

Los antecedentes de la peligrosidad social se remontan a la Roma imperial, pero fue a fines del siglo XIX y principios del XX que hizo eclosión modernamente en países europeos, con los aportes de Cesare Lombroso  y otros teóricos de la Escuela Positiva Italiana.

Con su “Teoría del criminal nato”  Lombroso  pretendió demostrar que gracias a los rasgos físicos se define la naturaleza criminal.  Afirmaba que hay  personas predestinadas genéticamente a cometer crímenes, y que son identificables por ciertos rasgos fisonómicos como asimetrías craneales, la forma de la mandíbula, orejas, arcos superciliares, etc.

Surgió así el concepto del hombre “lombrosiano”.  Ello vino como anillo al dedo a los nazis  para meter en la cárcel a cientos de miles de personas “peligrosas”, a quienes —como después en Cuba—  llamaban antisociales (volksschädling) sin haber cometido delito alguno, pero que no eran fascistas. Y sobre todo se ensañaban con los judíos y otras minorías no arias.

Eran enviados a campos de concentración o asesinados, incluyendo ciudadanos delatados por comités de vigilancia fascista (los CDR nazis) por hacer simples chistes políticos, así como prostitutas, homosexuales y “vagos” (quienes se negaban a trabajar para el Estado fascista).

Tomada de Inter Press Services.

En Cuba  miles de jóvenes fueron enviados a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP),  campos de concentración de inspiración nazi.  Y otra casualidad:   en los campamentos de la UMAP,  cuentan testigos, había una consigna que decía “El trabajo los hará hombres”.   En el campo nazi de  Auschwitz (territorio de Polonia ocupado) una consigna rezaba “Arbeit macht frei”, “El trabajo os hará libres”.

El castrismo arresta mensualmente entre 350 y 450 opositores políticos y periodistas independientes, por ser “peligrosos”, sin haber cometido delito alguno.  Son inocentes. Es peor que en la película “Minority Report” (2002), de Steven Spielberg, en la que Tom Cruise es el jefe  de la fuerza de policía “PreCrimen” en Washington D. C

En el Código Penal de los Castro, el artículo 72 parece redactado por Lombroso. Establece que es peligroso el individuo con proclividad a cometer delitos. Agrega que su conducta no se ajusta a las normas de la “moral socialista”.

Bandas paramilitares, milicias y CDR

Hitler llamó “gusanos” a los judíos, para presentarlos como gentuza inferior a la que se podía aplastar, borrar de la faz de la Tierra, o avasallar.  Envió millones de ellos a las cámaras de gas, o los mató de hambre.

Fidel bautizó como “gusanos” muy tempranamente a quienes no estaban de acuerdo con él. Los presentaba como escorial social y “enemigos vendidos al imperio” que se podían humillar, expulsar del trabajo, despojar de sus propiedades, encarcelar o fusilar. Miles fueron ejecutados.

La creación de bandas paramilitares de fanáticos es otro común denominador. Mussolini creó las “Camisas Negras”, cientos de miles de jóvenes con los que entró en Roma y tomó el poder el 30 de octubre de 1922.  Hitler organizó las “Camisas Pardas”, convertidas luego en genocidas Tropas de Asalto. Castro organizó en octubre de 1959 las Milicias Nacionales Revolucionarias. Estas no fueron convertidas en bandas criminales, pero eran un ejército paralelo de Castro politizado hasta el tuétano.

En 1981 creó las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), y después las bandas paramilitares denominadas Brigadas de Respuesta Rápida, fascistas de pies a cabeza, y sin uniforme para confundirlas con ciudadanos comunes de a pie.

Estas bandas son utilizadas por el Partido Comunista para acabar a golpes cualquier protesta pacífica. Tiran piedras a los opositores, echan asfalto a sus viviendas, hacen actos de repudio político,  y queman en las calles la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Oh casualidad, brigadas de jóvenes nazis quemaban libros no fascistas frente al Teatro de la Opera de Berlín.

Fidel creó los Comités de Defensa de la Revolución (CDR),  nazis de vocación, con el agravante de que intervienen aún más en la vida privada de la gente.  Hay un comité en cada cuadra. Una mitad de la población vigila a la otra mitad y ambas informan a la policía lo que hace cada cubano. Fueron los CDR  los que hicieron  las listas de los jóvenes enviados a la UMAP.

La historia me ‘glorificará

Otra “coincidencia”.  Hitler en noviembre de 1923 atacó con  colegas fascistas el Ministerio de Defensa en Múnich, Baviera, para iniciar una rebelión nacional y tomar el poder. El ataque fracasó, Hitler huyó, se escondió, fue descubierto y enviado a prisión.

En el juicio, el líder nazi dijo al tribunal: “Aun cuando los jueces de este Estado puedan condenar nuestra acción, la historia, diosa de la verdad y de la ley, habrá de sonreír cuando anule el veredicto de este juicio y me declare libre de culpas”. El Fuhrer cumplió menos de año y medio de cárcel y allí escribió “Mein Kampf”, el programa político e ideológico del nazismo.

Fidel Castro asaltó el cuartel Moncada, fracasó, huyó, lo descubrieron y lo arrestaron. En el juicio dijo:   “El silencio de hoy no importa. La historia definitivamente lo dirá todo”, según publicó la revista Bohemia el 27 de diciembre de 1953, en la sección “En Cuba”.

Después, ya preso, Fidel le dio un final más grandilocuente y lírico a su alegato y quedó impreso en un folleto como  “Condenadme, la historia me absolverá”. Y así tituló el único programa político coherente que hizo en toda su vida, una combinación de nacionalismo con socialdemocracia, que escribió en los 22 meses que estuvo en el presidio de Isla de Pinos.

Otra “casualidad”. Desde 1933, la radio alemana transmitía los discursos de Hitler en los hogares, las fábricas e, incluso, en las calles de las ciudades a través de altavoces. ¿Y los discursos del comandante en jefe en Cuba?

Hay en estas analogías castro-fascistas algo que podría de veras ser una casualidad, pero que  llama la atención. Los colores de la bandera del Movimiento 26 de Julio fueron  el rojo  y el negro.  Esos mismos fueron los  colores escogidos por el Partido Nazi para su  bandera con la terrible swástica.

Ah, otro detalle curioso, a  Fidel Castro le encantaba que le llamasen “Jefe”. Me consta que así lo llamaban los jerarcas del régimen.  Dicho en alemán, Fidel era el “Fuhrer”.

Quince “coincidencias” castro-fascistas

—Ambos son regímenes de partido único. No se permiten otros partidos políticos

—Se oponen a la democracia burguesa, el capitalismo y la libertad de expresión.

—El Estado está por encima del individuo. Se suprimen los derechos individuales.

—En ambos sistemas totalitarios se identifica al líder supremo con la nación.

—Discursos bien dramatizados en plazas públicas para hipnotizar al pueblo

—Delito de “peligrosidad social predelictiva”.

—Campos de concentración,  o prisión,  para “antisociales”

—Comités de Defensa, del castrismo  o del Estado fascista

—Bandas paramilitares para reprimir a los “enemigos

—“Gusanos”  hitlerianos y castristas.

—La historia nos perdonará (Hitler y Castro)

—“Mein Kampf” y “La Historia me absolverá” fueron escritas en prisión. Ambos autores fueron condenados por desastrosos asaltos armados,  fallidos.

—Mussolini:   “Nada contra el Estado”.  Fidel: “Contra la revolución, nada””.

—Consigna en el campo nazi de Auschwitz: “El trabajo os hará libres;  consigna en la UMAP:   “El trabajo los hará hombres”.

—En Alemania la radio transmitía los discursos de Hitler en los hogares, fábricas y con altoparlantes públicos. En Cuba se hizo lo mismo con los discursos de Fidel.

—La bandera del 26 Julio y la nazi tienen los mismos colores:   rojo y negro

—A Fidel le encantaba que le dijesen Jefe, “Fuhrer” en alemán.

[Fuente: Diario de Cuba]

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About the Author

Roberto Álvarez Quiñones (Cuba). Periodista, economista, profesor e historiador. Escribe para medios hispanos de Estados Unidos, España y Latinoamérica. Autor de siete libros de temas económicos, históricos y sociales, editados en Cuba, México, Venezuela y EE.UU (“Estampas Medievales Cubanas”, 2010). Fue durante 12 años editor y columnista del diario “La Opinión” de Los Angeles. Analista económico de Telemundo (TV) de 2002 a 2009. Fue profesor de Periodismo en la Universidad de La Habana, y de Historia de las Doctrinas Económicas en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Ha impartido cursos y conferencias en países de Europa y de Latinoamérica. Trabajó en el diario “Granma” como columnista económico y cronista histórico. Fue comentarista económico en la TV Cubana. En los años 60 trabajó en el Banco Central de Cuba y el Ministerio del Comercio Exterior. Ha obtenido 11 premios de Periodismo. Reside en Los Angeles, California.

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