Castrismo, seis décadas de bochorno

Written by on 6 enero, 2018 in Critica, Política - No comments
Política. Crítica. 
Roberto Alvarez Quiñones.

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El castrismo, que acaba de cumplir 59 años de edad, además del cataclismo que ha significado para los cubanos en todos los sentidos, ha impuesto un rosario de récords continentales y mundiales sorprendentes, aunque todos al revés: son nefastos.

El pasado día de año nuevo, los cubanos lejos de celebrar fueron vapuleados por las noticias de que en 2018 todo “pinta” que será peor que  2017.

La cúpula dictatorial sí celebró en el nuevo aniversario de la “revolución” que hizo de Cuba una nueva Haití, y no un nuevo Chile, país al que superaba en 1958 en cuanto a ingreso per cápita y nivel de vida, según la ONU y la CEPAL.  Y festejó su condición de plusmarquista. Echemos un vistazo a:

Los 15 principales récords del castrismo

1—Es la dictadura más larga en la historia de América.

2–Fidel Castro, el “hombre fuerte” que más tiempo ha gobernado en la era moderna.

3–La que en América más personas ha ejecutado, encarcelado, torturado, hostigado, detenido y expropiadas sus viviendas con todo adentro (cientos de miles de inmuebles).

4—Ha hecho de Cuba el país con más tiempo sin realizar elecciones: 70 años.

5—El único país en Occidente que es hoy más pobre que hace seis décadas.

6–La única dictadura que ha causado, fuera de sus fronteras, en Latinoamérica, decenas de miles de muertos en guerras civiles, guerrillas, sabotajes y atentados terroristas.

7–La única que ha enviado a sus ciudadanos a morir por miles en lejanas guerras africanas (2,077 muertos solo en Angola),  el Medio Oriente y el Caribe.

8–Es la dirigencia política más anciana que se recuerde en Occidente.

9—La única que ha convertido a otro país de la región (Venezuela) en neocolonia.

10–Es el único régimen que ha tiranizado a su pueblo más de la mitad del tiempo transcurrido desde que obtuvo la independencia.

11—Su economía es parasitaria, depende de subsidios extranjeros. Lo nunca visto.

12—Es la única que abolió la economía de mercado en el hemisferio occidental.

13—Raúl Castro es el único político en el mundo que ha sido vicepresidente o presidente de un país durante 59 años.

14—La dictadura aportó al mundo los dos políticos que en un mismo gobierno han sido ministros durante más de 40 años.

15—Es el gobierno que más ha mentido y engañado a su pueblo, y durante más tiempo.

La de los Castro es la más larga dictadura en la historia continental. Y Fidel Castro es el “hombre fuerte” que, sin ser rey, emperador o sultán,  más tiempo ha gobernado en los tiempos modernos: 52 años, tres meses y 18 días, hasta que cesó como primer secretario del partido en 2011.

Al autócrata campeón mundial le siguen el norcoreano Kim Il Sung, 48 años como dictador; Muammar Gadafi de Libia, 42 años; Enver Hoxha, de Albania, 40; Jose E. Dos Santos y Teodoro Nguema, de Angola y Guinea Ecuatorial,  respectivamente, 38;  Robert Mugabe de Zimbawe, 37;  Francisco Franco de España y Oliveira Salazar de Portugal, con 36 años cada uno.

Las dictaduras latinoamericanas que le siguen en longevidad son: los Somoza en Nicaragua, 43 años;  Alfredo Stroessner en Paraguay,  35 años;  Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana; y Porfirio Díaz, en México (con intervalos), ambos con 31 años; los Duvalier, en Haití, 29 años; y Juan Vicente Gómez, Venezuela, 27 años.

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Cuba es el país occidental que más tiempo lleva sin elecciones democráticas: desde 1948, cuando fue elegido Carlos Prío  como presidente. El Gobierno  cubano es el que en América más ciudadanos ha matado, encarcelado, torturado, hostigado, y confiscadas sus viviendas y muebles.

Es la única dictadura en América que ha oprimido a su pueblo durante más de la mitad del tiempo transcurrido desde la independencia: 59 de 115 años en total. Y la única que ha tornado a su pueblo más pobre que a mediados del siglo XX. Ni Haití está en ese caso.

El régimen cubano es una dinastía marxista. Karl Marx sabía que su experimento social generaría regímenes autoritarios y sangrientos, pero no  monarquías absolutas como la de los Borbones en la Francia de los Luises, o los Romanov en Rusia.  Las dos “dictaduras del proletariado” ortodoxas que sobreviven son dinastías:  la norcoreana y la cubana.

La “familia real”, envidia de autócratas

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La “familia real”  cubana  logró una estabilidad política envidiable para los autócratas de vocación. Elimina toda sombra que la amenace. Quien ha levantado la cabeza ha sido defenestrado, encarcelado o fusilado. Por eso hoy en Cuba no “suena” el nombre de nadie como próximo dictador. No es saludable destacarse mucho. Que le pregunten a Luis Orlando Domínguez,  Carlos Aldana, o Carlos Lage.  Igual les pasó a José Llanusa y  al comandante Augusto Martínez Sánchez.  Al general Arnaldo Ochoa le fue peor.

Miguel Díaz-Canel  podría ser el nuevo presidente del país en abril,  pero no el nuevo dictador. No pertenece a la Junta Militar.  Y al posponerse la entrega de la Presidencia, por parte de Castro II,  las apuestas ya no son unánimes a favor de Díaz-Canel como nuevo Jefe de Estado.  Puede salir del sombrero algún “gallo tapao” militar.

Pero algo sustancial ha cambiado. Antes el dictador tenía asegurada la dinastía familiar con su hermano,  también comandante de la Sierra Maestra. Ahora Castro II no sabe si podrá imponer a su  hijo Alejandro Castro Espín como relevo suyo.

Al morir Fidel quedó en evidencia la falta de liderazgo y la ineptitud de su hermano Raúl como gobernante. Y peor podría ser Castro Espín. No tiene “pedigree”  militar ni histórico-revolucionario, ni experiencia,  ni preparación suficiente, y  es notoria su mediocridad intelectual.

Anacronismo en Occidente

Pese a su larga historia de caudillismo y populismo, América Latina no tiene, como Asia,  una concepción confuciana del poder, que prioriza el culto a una autoridad fuerte (el Estado) y la armonía social por encima de las libertades individuales, la separación de poderes y los derechos humanos.  No es casual que  cuatro de las cinco tiranías comunistas de más de 60 años de duración se instalaron en Asia. La castrista aspira a convertirse en la número seis.

Cuba está ubicada en Occidente, a 140 kilómetros de Estados Unidos. Es decir, pese a todo,  navega en medio de una cultura política en la que impera la democracia liberal, tipo Locke-Montesquieu-Rousseau.

Con el fracaso de Raúl Castro para darle oxígeno, el castrismo exhibe su anacronismo y su incongruencia político-filosófica en el hemisferio, y es cada vez menos capaz de renovarse a sí mismo. La crisis socioeconómica erosiona las bases del sistema.

También lo corroe  la creciente oposición política, el periodismo independiente y las nuevas tecnologías, la resistencia pasiva de la población,  incluso de la burocracia estatal. En la isla hay cada vez menos miedo a opinar sobre el desastre del país y la necesidad de cambios urgentes.

La dictadura cubana evidencia su agotamiento. Solo se sostiene por la fuerza bruta. Es una reliquia del siglo XX, basada a su vez en una doctrina contranatura del siglo XIX.  Sin embargo,  la gerontocracia se resiste a renunciar a las mieles del poder. Solo la muerte los separará de su disfrute.

Miles de cubanos enviados a morir en Africa

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La cubana es la única autocracia en América que, además de hacer sufrir a su pueblo, ha hecho sufrir a otros. En Venezuela, Centroamérica y en varios países sudamericanos, ha intervenido militar y políticamente, ha provocado crisis y guerras civiles, con decenas de miles de muertos, hambre y una dramática devastación.

Pero, además, es el único gobierno latinoamericano que ha enviado cientos de miles de soldados a combatir en Africa, el Medio Oriente y el Caribe. En Angola,  a 11, 000 kilómetros de distancia, la intervención castrista duró más de 13 años (1975-1988). Un total de 377,033 soldados y  50,000 civiles cubanos pasaron por Angola, de los cuales murieron 2,077 según cifras oficiales, que siempre son reducidas cuando no le conviene a la dictadura.

La cifra de heridos nadie la sabe a ciencia cierta, pero es de decenas de miles. El contingente militar cubano llegó a tener en Angola 70 mil hombres, al mismo tiempo, con unos 1,000 tanques de guerra y otros carros de combate.

Jamás un país del Tercer Mundo había emprendido una intervención militar de tanta envergadura. En total, más de 427 mil cubanos fueron enviados por Castro a la guerra, solo para satisfacer su megalomanía. También murieron soldados cubanos en Etiopía, Somalia, Namibia, Argelia, Marruecos y la isla de Granada.

La autocracia más letal y anciana

La máxima dirección política de Cuba es la más anciana del planeta de que se tenga memoria. Su edad promedio es de 82 años sin incluir al coronel Castro Espín.  Con Castro III (52 años) incluido es de 78 años. En 2018  Raúl Castro cumplirá  87 años, Machado Ventura, 88;  Ramiro Valdés, 86. Y los generales Joaquín Quintas Solá, 80; Ramón Espinosa, 79;  Leopoldo Cintra Frías, 77; y  Alvaro López Miera, 75. Esos son los principales jerarcas de Cuba.

No hay nada igual en el mundo. La edad promedio de los principales dirigentes de China, Vietnam y Corea del Norte no llega a los 70 años. Y en la Unión Soviética y demás países comunistas de Europa nunca superó los 72, o 73 años.

Tampoco se sabe de ningún ministro de Defensa que haya ocupado ese cargo durante 48 años, y a la vez el de vicepresidente, como Raúl Castro. Ni político alguno ha sido ministro por 40 años (1972-2012), incluyendo 34 años como vicepresidente. Ese es José R. Fernández.

 

 

 

 

 

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About the Author

Roberto Álvarez Quiñones (Cuba). Periodista, economista, profesor e historiador. Escribe para medios hispanos de Estados Unidos, España y Latinoamérica. Autor de siete libros de temas económicos, históricos y sociales, editados en Cuba, México, Venezuela y EE.UU (“Estampas Medievales Cubanas”, 2010). Fue durante 12 años editor y columnista del diario “La Opinión” de Los Angeles. Analista económico de Telemundo (TV) de 2002 a 2009. Fue profesor de Periodismo en la Universidad de La Habana, y de Historia de las Doctrinas Económicas en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Ha impartido cursos y conferencias en países de Europa y de Latinoamérica. Trabajó en el diario “Granma” como columnista económico y cronista histórico. Fue comentarista económico en la TV Cubana. En los años 60 trabajó en el Banco Central de Cuba y el Ministerio del Comercio Exterior. Ha obtenido 11 premios de Periodismo. Reside en Los Angeles, California.

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