Y ¿qué pasó el día 15N?

Written by on 16/11/2021 in Cronica, Literatura - No comments

 

Literatura. Crónica.
Por Mario Blanco.

Pues pasó poco y mucho. Para el gobierno inquisidor pasó poco, pero para la disidencia y una gran parte del mundo, pasó mucho. Me explico.

Poco, por la frustrada participación.  El asedio a sus casas realizado por el gobierno desde días antes al 15N no permitió que los muchachos salieran a manifestarse, a eso agreguémosle los actos de repudio. Me pregunto cómo es posible que hayan vuelto a esos actos tan desvergonzados, que se comenzaron a aplicar en 1980 cuando los sucesos en la embajada del Perú. El mundo entero supo entonces de la gran bajeza de esas acciones, algo tan diabólico y verdaderamente fascista que estigmatizó al ya denigrado proceso revolucionario, como una de las maniobras más perversas de un sistema. Están tan atemorizados de perder el poder que se juegan el costo político que ello implica con la opinión internacional. Antes mencionaba el carácter inquisidor, y qué hay más cercana a esa aptitud que la vituperada entonces acción de la iglesia durante la edad media, cuando azotaba y hasta llevaba a la hoguera a aquellos que blasfemaban, y los declaraban herejes, como ahora se declaran contrario estos jóvenes que no quieren la ideología socialista, son los actuales herejes de esa política gubernamental. Piden libertad de culto político, liberación de los presos políticos, libertad de prensa y respeto por los derechos humanos. El movimiento crece y no solo, se impregna del apoyo cada vez más creciente de figuras del arte y la cultura nacional, como vemos las posiciones de Pablo Milanés, Chucho Valdés y Leo Brower, por solo mencionar algunos.

Mucho pasó, por el apoyo mundial, y que como ya dijimos, sin haber puesto aun un pie fuera de sus casas, el gobierno movilizó a todas sus huestes y hasta la ONU les está pidiendo cuentas de su proceder, desde las arremetidas que ha realizado con los manifestantes pacíficos que se expresaron el 11 de Julio pasado. Las solicitudes fiscales por haber marchado, documentado los hechos con un simple teléfono, gritado consignas y haber apoyado a los manifestantes, van desde 5 a 30 años de privación de libertad. Me acuerdo hoy de los hechos del Moncada, organizados y dirigidos por el “gran líder”, que provocó por las razones que hayan sido unos 80 muertos, y en un juicio justo donde incluso se le permitió autodefenderse, se le condenó solo a 15 años y ni siquiera cumplió dos. A los “tres negritos” de Regla en el 2003, por robarse una lancha para escapar del país donde no se derramó una gota de sangre, en nueve días los fusilaron. Y repito, el 15N mucho pasó, pues simplemente fue una zancada  más hacia la obtención de sus derechos por nuestro pueblo, no importa la represión, aunque no la queremos, pero quien ha visto que por taparle la boca a quien grita libertad deje por ello de querer expresarse, habrán quitado el sonido esa vez de la voz, pero la fuerza del pensamiento está ahí dentro, e incluso más vigorizada por la acción violenta empleada, y tarde o temprano como un volcán expide su lava, lo hará con mayor vehemencia sobre todo por la conciencia cada vez creciente  que va tomando la población del país, y perdiendo el miedo que le impregnaron a nuestra generación, pero esta, es otra descendencia que no cree en las desgastadas añejas promesas.

Partidarios del Gobierno, llenos de odio, durante el acto de repudio ante la vivienda de Yunior García Aguilera, este domingo. (EFE). Cortesía del autor.

El camino de la libertad del pueblo cubano se emprendió hace mucho tiempo, y recientemente se manifestó cuando los hechos en el barrio de San Isidro, luego el 27N del 2020, más tarde el 11 de Julio y ahora el 15N, y seguirá por muchos tropiezos que tenga, el movimiento liberador continuará. Aún están a tiempo algunos de los representantes gubernamentales de recapacitar, sino la rueda de la historia los hará trizas, y la imagen de la revolución frustrada ya hace mucho será uno de los capítulos más tristes de Cuba.

 

 

 

 

 

 

 

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About the Author

Mario L. Blanco Blanco, Santiago de Cuba, 1949. Ingeniero naval. Estudió en la Politécnica de Gdansk, Polonia. Trabajó durante algunos años en el Mitrans, organismo central en la dirección de inversiones. Durante el período del 1986 al 1989 se desempeñó como Presidente del Poder Popular del municipio Plaza de la revolución en Ciudad de la Habana. Trabajó luego en el sector marítimo de la Pesca. Fue director de la empresa de Tintorerías y Lavanderías de Ciudad de la Habana. Reside en Montreal, Canadá, desde 1997.

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