Mi nieto y el mandril

Written by on 17 Marzo, 2017 in Cronica, Literatura - No comments
Literatura. Crónica.
Por Gustavo Catalán…
Ese mono catirrino (!) y de cola no prensil (podrán advertir lo que he aprendido), era un perfecto desconocido hasta que me comprometí con mi nieto: investigaría esa misma tarde obras y milagros del tal para, al día siguiente, proporcionarle datos con los que redactar el trabajo encargado en la escuela y que debería exponer por escrito y luego en alta voz.Alimentación, relaciones y reproducción, me repitió. Esos eran los tres capítulos a considerar y, tras la oportuna inmersión en la red, llegó el momento de las cuatro pinceladas que le permitieran cumplir con su tarea. Tras lo de catirrino, la nariz estriada, seguí. ¿Y eso cómo es? —interrumpió—. Y el trasero (el culo, ¿no?, precisó) rojo para hacerse visible en la oscuridad de la selva. Omnívoro, lo que significa… —ya, ya: de todo—. Animales sociales que pueden superar los treinta años de vida. ¿Años humanos? —preguntó—. Bueno, repuse: el tiempo pasa igual para todos… Para todos no —corrigió—, porque un año de perro es como siete de los nuestros. Dada mi escasa experiencia pedagógica, preferí salirme por la tangente y entrar de una vez en el tercer y más peliagudo apartado.

En cuanto a la reproducción, el embarazo dura menos que en los humanos; unos siete meses. ¿Y cómo lo hacen? Verás —proseguí—: el macho emite sonidos para atraer a la hembra. Si ella está en período fértil y acepta, se pone de espaldas y, en esa posición tiene lugar… ejem… la cópula. ¿La qué?  O sea —aclaré—: el apareamiento.
Que se la cepilla, quieres decir, resumió poniendo así fin a mis titubeos. Pero no se lo cuentes de ese modo a la maestra, aconsejé tras la inicial sorpresa. ¡Hombre…!, exclamó al tiempo que me miraba como si fuese yo su discípulo. Supe al poco que había conseguido un excelente, de lo que deduje que probablemente me hizo caso. Por lo que respecta a la experiencia, he descubierto que estos críos saben bastante más de lo que suponemos y puedo imaginar lo que deben pensar, en cuanto cumplen los seis o siete,  de nuestros pudores y eufemismos. ¡Como para seguir con París y la cigüeña!

 

 

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About the Author

J. GUSTAVO CATALÁN Nacido en Guipúzcoa. Licenciado y Doctor en Medicina (1990) por la Universidad de Barcelona. Especialista en Oncología y Endocrinología. Diplomado en Metodología Estadística por la Universidad de París y en Sanidad (Escuela Nacional de Sanidad,1982). Tras ocupar la subdirección del Centro Regional de Oncología de Baleares, jefe de la Sección de Oncología del Hospital General de Mallorca hasta 2002 y, posteriormente, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Son Llàtzer (Ibsalut) hasta 2011. En la actualidad, ejerzo en el ámbito privado. Autor o coautor de más de 100 artículos y diez libros sobre la especialidad. Miembro electo de tres sociedades científicas nacionales y dos internacionales (European Association for Cancer Research y European Society for Medical oncology). He formado parte del comité editorial en cuatro revistas profesionales y becado por trabajos de investigación en ocho ocasiones. En 1987 obtuve el Premio Ciudad de Palma en el área de investigación científica. EN CUANTO A LAS LETRAS… En 1993, el primer libro de relatos: "De una cierta desmesura" (Edit. Prensa Universitaria. Palma de Mallorca) y, en 1997, el segundo: "Mi Giovanna por tres horas". Otros cuentos en volúmenes colectivos (1996, Edit. Noesis, Madrid; Edit. Ergon en 2005 y 2007…). Autor de las novelas “No habrá quien nos pueda separá más nunca” (Edit. Olañeta, Palma de Mallorca, 2000), “La fosa común” (Edit. Huerga y Fierro, Madrid, 2001) y, en la misma Editorial, “Tiempo de Despedidas” (2006) y “Frente a mí” (2014). También colabora en prensa con asiduidad. Autor de la columna semanal “Polvo de Letras” en la revista “Illespress” hasta su extinción y, desde hace 17 años, los domingos, columnista de opinión en “Diario de Mallorca”. En 2013 inició el blog “contar es vivir (te)” (http://gustavocatalanblog.com).

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