Nuestra Belleza Latina: decisión errada

Written by on 22 mayo, 2013 in Comentario critico, Periodismo - No comments

Periodismo. Comentario crítico.

Por Tenchy Caimares…

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Marisela Demontecristo (Foto: UVideos/Univision)

La votación del público privó de la corona a Bárbara Turbay

Un verdadero fiasco resultó la séptima edición de Nuestra Belleza Latina, que dejó  perplejos a unos cuantos millones de espectadores que siguieron domingo a domingo por el canal Univision el popular concurso anual de belleza, y que no habrían votado por la elegida.

Reza el dicho que “equivocarse es de humanos”,  y en efecto la votación del público esta vez no sólo no dio en el blanco,  sino que eligió a la candidata equivocada y eliminó a  candidatas  mucho más fuertes,  tanto en belleza como en aptitudes.

Marisela Demontecristo no sólo no se destaca por ser bella, sino que su desagradable tono de voz y su falta de expresión oral pueden limitar  su futuro desenvolvimiento como periodista o locutora en los medios.  No posee la proyección personal  necesaria para destacar como ganadora.  En su caso específico, la conmovedora historia personal contada —sin duda una causa muy noble de su parte— unida a su indudable espontaneidad  fueron el  móvil de su gran votación.

Pero  Nuestra Belleza Latina, como su  nombre lo indica,  es  un concurso de belleza,  y  no creo que deba premiar a alguien por narrar una historia personal conmovedora, realmente admirable, pero ajena a las características de un evento que se debe basar en la belleza y las aptitudes en general.

Resulta  errada  esta  decisión del público, por cuanto el concurso contaba con una excelente candidata  para llevar la corona: Bárbara Turbay,  quien desde su primera aparición en el certamen hizo gala de un porte de reina, personalidad, elegancia en la pasarela, impecable dicción y dominio del idioma español, todo ello unido a uno de los rostros más bellos que han pasado por este concurso. Bárbara se presentó con cierta arrogancia inicial, que luego superó completamente.

En este punto del camino nos preguntamos qué papel juega entonces un jurado de expertos, en el que se destaca la carrera de Osmel Souza, especialista  en concursos de belleza;  Lupita Johns, ex Miss Universo y destacada  profesional,  y el conocido actor  Julián Gil,  si al final tienen todos que rendirse ante los abrumadores 10 millones de votos, según la cifra que dio el programa El Gordo y la Flaca,  que apuntaban hacia la ganadora. ¿De qué sirve el trabajo del jurado si al final todo se reduce a una decisión ajena a ellos?

Es una falta de respeto al trabajo y la trayectoria de estos tres profesionales, cuyo papel se redujo a guiar y aconsejar a las participantes,  pero sin la más mínima autoridad para decidir nada.

“Premio de la Popularidad”

Por supuesto que  no puede desestimarse la importancia de la votación del público en estos certámenes,  pues constituye el motor impulsor de las candidatas. Y es magnífico que el público pueda participar en un evento de esta naturaleza y forme parte del show.  Por eso creo que en el próximo certamen podría crearse el “Premio de la Popularidad” o “Premio Especial del Publico” a la candidata más votada y dejar a los jueces (como corresponde) la decisión o fallo final para elegir a Nuestra Belleza Latina basados en los parámetros antes mencionados,  y que ellos como expertos dominan plenamente.

Si los resultados de Miss Universo y de Miss Mundo se hubieran basado en la decisión del público la historia de estos concursos estaría llena de candidatas equivocadas, porque algunas veces la votación popular no refleja la decisión correcta. Por  las ediciones de Nuestra Belleza Latina han desfilado chicas de increíbles condiciones que han estado en peligro de eliminación por su baja puntuación en votos y el jurado no ha podido señalar ningún defecto en ellas. Es deprimente ver cómo son eliminadas solo por este aspecto y es injusto para las candidatas quienes al final no saben cuáles fueron los puntos que debieron superar.

Una cosa es la popularidad y otra el juicio acertado de un jurado. Si ambas coinciden sería lo idóneo, pero considerar varios aspectos antes de dejar en manos del público tamaña decisión.  Porque algo muy importante a tener en cuenta es que  no es lo mismo ver a una persona en vivo que en la pantalla de un televisor. Es sabido que la imagen televisiva no es exactamente igual a la imagen en vivo. La tecnología no ha llegado aún a esa perfección.

El gran público no tiene por qué poseer  los conocimientos profesionales y estéticos especializados que son necesarios para evaluar a una candidata en un concurso de belleza bien concebido.

Los televidentes son  sensibles  a  sentimientos contradictorios, donde prima la pasión, la identificación, o incluso hasta  la envidia o el menosprecio o preferencia por  tal o cual nacionalidad dentro de América Latina. Esas percepciones tan humanas, pero nada estéticas,  son  más fuertes que el análisis riguroso.

En la votación del público se reflejan los sentimientos de empatía o antipatía hacia determinada candidata sin que forzosamente  tengan que coincidir con la belleza o no de esta y  sus condiciones.

Después de esta  Séptima Edición de Nuestra Belleza Latina se impone un análisis por parte del canal Univision sobre  futuras entregas. Corresponde a los directivos del canal buscar soluciones inteligentes que hagan justicia al título que se confiere y al mismo tiempo se contemple la opinión pública, sin mezclar ambas cosas. Creo que vale la pena para rescatar la calidad y el brillo que siempre han caracterizado a este esperado y extraordinario show.  La ganadora de este concurso debe ser bella.

En este análisis he omitido intencionalmente  la nacionalidad de tal o cual candidata, incluyendo a la ganadora,  para hacer énfasis  únicamente  en las cualidades personales de cada una,  sin que exista alguna diferencia motivada por la nacionalidad de cada quien.  Tengo presente siempre  la famosa frase de José Martí, que hago mía y debiera ser de todos: “Nuestra América es una sola, desde el Río Bravo a la Patagonia”.

 

 Tenchy Caimares

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About the Author

Tenchy Caymares (Cuba), autora de este artículo, es escritora y productora de televisión, también con una amplia experiencia en cine. Ha publicado en revistas y periódicos. Radica en el sur de California. Asimismo fue experta en publicidad, en Cuba.

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