Luis Lugo, el piano de Cuba

Written by on 31 agosto, 2018 in Entrevista, Música, Periodismo - No comments
Periodismo. Entrevista. Música.
Por Reynaldo Fernández Pavón.

Foto enviada por Luis Lugo

[Entrevista concedida por Luis Lugo desde su residencia en Buenos Aires, Argentina/Julio de 2018]

Conocí al pianista cubano Luis Lugo en la década de los años 80, en aquel entonces era director interino de la Casa de la Música Alejandro García Caturla en 17 y E, Vedado, y fungía como sustituto del maestro Leo Brower, entonces director general de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba. Nos encontramos un día —del cual tengo el recuerdo— para programar tres conciertos dedicados a la literatura pianística. A partir de ese momento nos reunimos en varias oportunidades, para confeccionar programas que incluyeran la Sonata K 333, de W. A. Mozart, la Sonata Opus 111, de L. V. Beethoven, El Valle de Oberman, el Soneto del Patriarca 104 y 123  y los Estudios Trascendentales Mazzeppa en Fa menor,  de F. Liszt, La Polonesa Opus 44, de F. Chopin, y la Sonata No. 7, Opus 83, de S. Prokofiev, entre otras obras maestras, y escribí una nota al programa sobre su trayectoria artística.

El día antes de los conciertos Luis Lugo asistía a la Casa de la Música para tocar el repertorio que interpretaría en cada concierto, y tuve el privilegio de escucharle tocar el piano durante horas y pude percatarme de que su virtuosismo radicaba en haber aprendido a utilizar adecuadamente sus posibilidades físicas unido al conocimiento que posee de la estética de los estilos que interpreta, estaba en presencia de uno de los pianistas cuyo nombre quedaría registrado para siempre por su emotividad, su excelente sonido, su depurada técnica pianística y una concepción inequívoca del significado de la interpretación

Volvimos a encontrarnos en el concierto homenaje al centenario de la muerte de Liszt en 1986, ocasión en el que le escuchamos interpretar la Sonata Dante, los estudios trascendentales y los funerales, el nivel de emoción que desplegó fue tan intenso que provocó lágrimas en el auditorio. Esta entrevista que ponemos a disposición de los lectores nos la concedió el maestro Luis Lugo, concertista, conferencista, compositor, director artístico y discográfico, tres décadas después de aquel encuentro en La Habana.

RFP: ¿Qué hechos y profesores influyeron más en tu formación musical?

Luis Lugo: Nací en un ambiente musical mi madre era directora de coros y me llevaba  a los ensayos, recuerdo a Digna Guerra, una de sus compañeras que andando el tiempo llegó a ser una de las más prestigiosas directoras de coro de la isla, interpretaban canciones tradicionales y música popular con versiones hechas para voces y mi padre tocaba al piano las canciones de los compositores del Filin,   boleros y guajiras. A temprana edad comencé a estudiar piano en el Conservatorio Provincial de Música Amadeo Roldan con la profesora Mercedes Estévez entre 1967 y 1970, año en el que pasé a ser alumno del profesor Cesar López, en 1978 continué las clases de piano  con el profesor Silvio Rodríguez Cárdenas, posteriormente, en el Instituto Superior de Arte radicado en Cubanacán,  recibí un curso de postgrado con Valery Kamichov, pianista laureado con el tercer premio del concurso Tchaikovsky de Moscú y, cuando recién cumplí los 16 años, en una visita a la Habana de Mtislav Smirnov, Vicerrector del conservatorio de Moscú fui invitado a continuar estudios de nivel medio superior en la Escuela Central adjunta al Conservatorio de Moscú, invitación que se pudo materializar en 1978 en el  Conservatorio Tchaikovsky, con el Profesor  Rudolf Kerer. En cuanto a mi cultura estética ejercieron notable influencia en mi formación el profesor de historia de la música Enrique Guerrero, el escritor y el musicólogo Alejo Carpentier, por cierto, cuando vino a Cuba en ocasión de su 80 aniversario, me invitó a ofrecer un concierto en casa del compositor y amigo mutuo Harold Gramatges y la relación profesional y de amistad con el compositor y guitarrista Leo Brouwer.

RFP: ¿Pensaste que ibas a dedicarte por completo a la música cuando eras un adolescente?

Luis Lugo: Siendo niño tomé conciencia de tocar el piano e interpretar;  para mí, estar frente al piano en un teatro era esencialmente un arte, creo que nunca he querido ser otra cosa.

RFP: ¿Qué obras musicales prefieres escuchar con mayor frecuencia?

Luis Lugo: El rock sinfónico, y algunos temas del pop y de la ópera romántica de Wagner, la obra sinfónica de Igor Stravinski —especialmente los ballets—, las sinfonías 5 y 7 de Anton Bruckner, y algunas obras de Wolfang Amadeus Mozart y las pasiones de J. Sebastian Bach.

RFP ¿Qué compositores e intérpretes de música popular son afines a tu gusto?

Luis Lugo: Steve Wonder con el secreto de las plantas, temas de Link Bizkit en vivo, Metallica en vivo con la orquesta sinfónica y Michael Jackson, entre otros.

RFP: ¿Cuál son tus obras pianísticas emblemáticas?

Luis Lugo: – Hay un grupo de obras que están unidas a mi ideal musical, voy a mencionar algunas: La Obertura francesa de Bach, la Sonata 29 Opus 106 de Beethoven, la Sonata 7 de Prokofiev, las sonatas 6, 9 y 10 de Skriabin, el Concierto No. 3 para piano y orquesta de Rachmaninoff, la Sonata en Si bemol de Liszt, el Concierto No. 2 para piano y orquesta de Brahms, Gaspard de la Nuit de Maurice Ravel, obras que forman parte de mi repertorio.

RFP: ¿Qué influencias reconoces como intérprete?

Luis Lugo: El academicismo de Emil Guiles , la respiración romántica  de Glen Gould,  la armonía técnica-épica de Sviatoslav Richter, la naturaleza de los  sentimientos a través de la música de Horowitz, los conceptos de interpretación de Von karajan y Rudolf Kerer, la sensibilidad por caminos armónicos de Steve Wonder, el poder mental sobre la técnica y el abordaje pianístico de Mikhail Pletnev, la visión de Keith Jarret que eleva el jazz a la música de concierto; de Beethoven, su revolucionario poder sobre la forma a gran escala, de Schumann su romanticismo, de Franz Liszt su apertura mental a todas las ideas y conceptos, en Mozart el detallismo natural del virtuosismo, y de Igor Stravinsky, Aleksandrovich Scriabin, Sergei Prokofiev y Sergei Rachmaninoff el dinamismo del pensamiento musical  hasta situarlo en un plano místico.

RFP:  ¿Qué otras manifestaciones de las artes y de la literatura son afines con tu sensibilidad?

Luis Lugo: La pintura y la arquitectura, porque son las que más se acercan a la concepción con la cual esbozo todo lo que está en mi mente en el plano musical, cuando voy a abordar el montaje de una obra desarrollo un diseño, realizo el esquema de desarrollo y luego lo plasmo como un ballet, como una combinación de viento, fuego y agua. Desde niño siempre estuve concentrado en mis contenidos, cuando tenía 12 años tenía escrito todos los nombres de los grandes pianistas del mundo y leía todos los libros que estuvieran a mi alcance. A los 14 había leído la mayoría de las obras de los premios Nobel de literatura, y a los 16 había recibido cursos de extensión en la Universidad de La Habana sobre literatura española y Bellas Artes.

RFP: Momentos que siempre vas a recordar…

Luis Lugo: Cuando el pianista Rudolf Kerer estuvo en La Habana, al finalizar su primer acto en la sala de música de cámara del Museo de Bellas Artes, me acerqué a él, tenía 15 años, y le dije que era pianista. Kerer me miró fijo a los ojos  y me dijo: —Pues bien, toca para escucharte, e interpreté  el Estudio No. 1 Opus 39 de Rachmaninoff, a partir de entonces surgió un vínculo entre nosotros que nos unió para siempre, otro momento inolvidable fue la mañana en que Lev Vlasenco —Segundo Premio del Concurso Internacional Thaikovsky el año en que Van Clibert gana el primer premio— me encontró a la entrada del Conservatorio de Moscú en Bol’shaya Nikitskaya Ulitsa, 13/6, y me dio un abrazo para decirme a viva voz:  —Lugo, estás altísimo… !Altísimo!—, los estudiantes que me rodeaban me miraron sorprendidos, fue algo inusual en el trato de los profesores. Jamás olvidaré mis conversaciones con Pletnev, primer premio del Concurso Internacional Thaikoysky, cuando me visitó un par de veces en mi  habitación de la residencia de estudiantes, en mi criterio, el mejor pianista del mundo.

RFP: Una cualidad que admiras en los seres humanos…

Luis Lugo: La ductilidad de entender el poder de las ideas a través del lenguaje musical.

RFP: ¿Qué le recomendarías a jóvenes estudiantes de piano y de música en general?

Luis Lugo: Que hagan todo lo posible por ser mejores personas, para que puedan entender la música. Olvidarse de las bagatelas y de la cursilería, quiero decir, obviar los fenómenos circenses. En lo clásico, la expresión corporal, sentado en la banqueta de un piano, cuando no se tiene imagen artística desarrollada, no llena los vacíos en cuanto a técnica y la carencia de una cultura estética. Les recomendaría sacar todos los falsos ídolos musicales que ha creado la industria de la música de su apreciación y de su memoria musical. En la actualidad existe una lamentable ausencia de  intérpretes y predominan los hechos visuales sin musicalidad, estamos viviendo una época de ausencia de intérpretes de la talla de Elena Burke, Omara Portuondo, Elis Regina, Mercedes Sosa, Freire, Marta Arguerich, Guiomar Novaes, Claudio Arrau, Chucho Valdés, Gonzalo Rubalcaba, Roberto Urbay, Tania María, Moreira Lima y Jorge Luis Prats a escala continental. Los reponsables son  los mal llamados “compositores” en boga y la formación poco profunda de las instituciones académicas, las obras pobremente orquestadas y, peor, grabadas por técnicos de sonido que no son realmente profesionales. Las actuales estrellas de la música popular en su mayoría responden a los intereses de sus representantes y de los anunciantes que, a su vez, responden a los intereses de empresas comerciales globales que los convierten en objetos de consumo masivo.

Los estudiantes tienen que convertirse en seres pujantes del desarrollo artístico, y analizar los productos artístico-musicales que viajan por las redes sociales y las páginas webs, aunque tengo que reconocer que en los últimos años la presencia de músicos expertos de Europa del este y de algunos latinos, ha influido positivamente en la industria de la música y la restructuración de algunas instituciones.

RFP: En los circuitos de la llamada música culta, con frecuencia, existe prejuicio respecto a los afrodescendientes que desean dedicarse a la música de concierto. De hecho, son contados los afrocubanos que han logrado ese sueño, ¿cómo impactó tu vida artística esa proyección?

Luis Lugo: Lamentablemente no tengo la capacidad de percibir la negatividad de los dueños de los grandes circuitos. Bob Dylan se refirió a la problemática de los músicos afrodescendientes, y ni hablemos del suburbano Kanye West.

Mi experiencia es otra, en los lugares donde estudié siempre me respetaron, y pusieron todos los recursos a mi favor, pero siempre soñé poder unificar a los artistas afrodescendientes del planeta no como un sindicato, si no como una unidad espiritual-artística que nos permita tener presencia en los grandes escenarios internacionales, en la América Latina, Norteamérica y Europa.

Hay muy pocos afrodescendientes intérpretes de música de concierto en los catálogos de las discográficas y las instituciones musicales importantes, somos un pequeño grupo y existimos a pulmón, porque no existimos comercialmente, somos un reflejo estético, en medio de una ausencia total de la representatividad a escala global en pleno siglo XXI. Lo ideal sería poder acceder, como en la música popular, a los escenarios internacionales y a la promoción, el  arte de los afrodescendientes hace 80 años atrás era una piedra en el zapato, hoy es una trompada y, si no tienen en cuenta la importancia de la influencia de nuestra esencia, la actual música tendrá fecha de vencimiento a escala global. De hecho, observa la tendencia de los ganadores del Eurovisión, me refiero a Jamala, incluyo la dj de Israel por cortesía, la ganadora de este año, porque la influencia de elementos de origen africano es positiva, pero el resultado sonoro es pobre, quizás si se trabajaran profesionalmente esos elementos podría ser realmente trascendente.

Para que las minoritarias —como concepto global— puedan ascender a los escenarios de la música de concierto, habría que forjar una conciencia desde la niñez, y evitar que se contaminasen con la mala música preexistente, reciclar los contenidos, hasta convertir la cultura de masas en un hecho cualitativo, eso contribuiría a la aceptación de músicos afrodescendientes y de otras minorías en los circuitos internacionales de la música clásica y de todos aquellos que se sientan marginados.

 RFP: ¿Cómo defines a Luis Lugo?

Luis Lugo: Tengo 10 dedos que, según Plácido Domingo, podrían ser 12 ¡¡¡.  Mis dedos son como indios guerreros con una gema de diamante en mi frente en un poderoso corcel que es el piano, lo resumo citando estas críticas:

“… Es el inconfundible sello de la tradición pianística cubana con el virtuosismo de la escuela rusa de piano”.

“…con un sonido muy profundo, el artista enriquece la escuela rusa con el cálido temperamento de su tierra natal”.

Concierto en Moscú 2009, Elena Dolenko (Doctora en Ciencias musicales).

…Lugo demostró que posee oídos de oro, alma de manantial y dedos de acero, digna de cualquier antología sobre el melodismo del romanticismo europeo… El Lágrimas negras de Miguel Matamoros que Lugo dedicó como bis en medio de una ovación en la sala del conservatorio, quebró esta vez el protocolo y en su desenlace estimuló la participación. Artistas e invitados coincidieron al final en el calificativo de inolvidable. Prensa Latina. MOSCÚ

(Tomado del concierto en el 50 Aniversario de Prensa latina)

RFP: Háblanos de tu estancia en Argentina.

Luis Lugo: Llegué a Buenos Aires en 1995, a ofrecer conciertos con mi hermano Alexis Lugo que es un violinista virtuoso.

Irrumpí en la escena artística y social de Argentina, y fui invitado a participar en la mayoría de los programas de la televisión, abierta y de cable, de música clásica y popular. Desde esa fecha realizo regularmente conciertos en los escenarios de teatros y festivales de música clásica, popular, latina y de jazz, de Argentina, Chile y Uruguay.

Tuve la posibilidad de integrar el jurado del  Quinto Festival Internacional y Concurso de música de Buenos Aires realizado en el Teatro Colón de Buenos Aires, impartiendo clases magistrales en dicho evento.

Toda mi actividad artística ha recibido el reconocimiento y apoyo institucional a través de 18  declaraciones de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la nación Argentina y de Uruguay, y  de la mayor parte de las  ciudades argentinas, al igual que la distinción de  Huésped de Honor de la Universidad de Rosario en Argentina. Mi tour The Cuban Experience fue declarado de interés parlamentario por la honorable cámara de diputados de la nación argentina.

En la actualidad prosigo con  giras y conciertos por diferentes ciudades del mundo y presido AfroCubanConcertMusic contenidos y desarrollo  artístico, Agencia con lo cual impulso proyectos socio-culturales en materia discográfica y desarrollo de carreras artísticas, para talentos, cuya finalidad es promoverlos a escala global.

RFP: Un mensaje para los lectores y el público en general.

Luis Lugo: Mi mayor deseo sería que el público que lea esta entrevista reconozca a un artista de una isla que cuenta con una herencia cultural muy rica, y que encuentren en mi música mi  propósito de llevar el universo a mi música y mi música al universo, si eso se lograra, entonces se podrá decir que me he realizado; por eso los invito a conocer mi mundo artístico-musical.

Para escuchar interpretaciones de este pianista, por favor hacer click en este enlace:

[https://www.youtube.com/playlist?list=PLIlEA7K_a9cIfhZyTr61DVmE8LisYoiPm&disable_polymer=true]

 

 

 

 

 

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About the Author

Reynaldo Fernández Pavón nació en Ciudad de La Habana, Cuba en 1951. Cursó estudios de nivel medio superior en música en la Escuela Nacional de Artes. Es Licenciado en Historia del Arte de la Universidad de La Habana y desde el año 2000 ha impartido clases como profesor adjunto del Departamento de Español y Portugués de Temple University, donde le otorgaron un Máster en Composición. Obtuvo el Premio de Música 13 de Marzo de la Universidad de la Habana como compositor en1975. "Presagios", Su primer libro de poemas recibe la Primera Mención del Concurso David de Poesía, de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, en 1979. En 1980 obtiene el Primer Premio David de Poesía UNEAC con el poemario "Cruzando mares", publicado en 1981 por Ediciones Unión. Posteriormente publica poemas en "Juventud Rebelde", "Caimán Barbudo", "Casa de las Américas", "Revolución y Cultura" y la "Gaceta de Cuba". Sus obras sinfónicas y de cámara han sido interpretadas por prestigiosas agrupaciones, tales como la Orquesta Sinfónica de Matanzas, la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, la Orquesta de Cámara de La Habana, la Orquesta de Cámara Brindis de Salas y la Orquesta Filarmónica de la República Federativa Rusa. En 1982-1983 recibe el Premio EGREM al Mejor Productor Musical de Cuba por su obra discográfica con el grupo Irakere y el Cuarteto de Jazz de Chucho Valdés. Ha escrito música para documentales del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC) y para seriales y documentales del Instituto Cubano de la Radio y la Televisión (ICRT). En 1996 compuso la música de la obra de teatro Cuentos Negros de Lydia Cabrera, estrenada en el Teatro del Repertorio Español de la Ciudad de Nueva York, obra que gana el Premio a la Mejor Producción Musical de 1997 otorgado por la Asociación de Críticos de Espectáculos (ACE) de New York City. Para mayor información visite: www.elliriodelprado.com y www.eniolarecords.com.

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