Filosofando: un viaje inverso hacia el reino de Imago

Written by on 21 abril, 2014 in Critica, Literatura - No comments

Literatura. Crítica.

Por Rosa Marina González-Quevedo…

Viaje inverso hacia el reino de Imago. PortadaRecientemente, Neo Club Ediciones ha publicado Viaje inverso hacia el reino de Imago. Su autor es Manuel Gayol Mecías, viejo compañero de tantos viajes y batallas, cuando emprendíamos, en nuestro andar cotidiano, la peregrinación poética de los marginados (ingenuos) en la isla de Cuba. Y bien, en su libro Manuel ha reunido pensamiento y obra de siete escritores, los cuales, de una forma u otra, con mayor o menor reconocimiento y celebridad literaria, han reflexionado sobre metafísica, poesía y trascendencia de la conciencia humana. Hoy me complace ver mi nombre entre estos siete autores. Manuel Gayol Mecias en casa de JorgitoEs más, estoy satisfecha de verme, tal vez en modo inmerecido, junto a pensadores cubanos que han dedicado buena parte de sus vidas y quehacer literario a la maravillosa faena de CREAR. Por supuesto, la publicación de Viaje inverso hacia el reino Imago no podía quedar a oscuras en el blog de Astarté [el blog personal de la autora]. Doy, por tanto, las gracias a Manuel Gayol por haberse detenido, con pasión, en las páginas de mi ensayo De la luz y sus contrastes. El aura de la soledad[1]para hacer nacer de ella su Epístola Virtual a Rosa Marina González-Quevedo, incluida en Viaje inverso hacia el reino de Imago.
Leyendo Viaje inverso hacia el reino de Imago he reconocido que mis ideas esbozadas en el mencionado ensayo no fueron (y no son, ni mucho menos) fruto de algún estado de alucinación personal. Nada de eso. Claro, tenía que existir una prueba, ante los ojos incrédulos de esta servidora, de que no fantaseaba. Propongo, pues, a mis lectores [y también ahora a los lectores de Palabra Abierta], que se abandonen en los brazos de la paciencia y lean, en breves, lo nuevo que he descubierto tras la lectura de Viaje inverso… Veamos quién gana: si la locura del saber o el coraje de la poesía. O ambos (esto último es lo más probable)… Muchas gracias.
Un viaje a universos paralelos: el viaje del poeta

Como afirmo en renglones anteriores, hace ya algunos años escribí el ensayo De la luz y sus contrastes. El aura de la soledad, inspirada, ante todo, por el insaciable apetito de viajar que me caracteriza. ¿Snobismo de mi parte? Todos tenemos la posibilidad de viajar y, de hecho, todos viajamos (aun sin tener los suficientes recursos para hacerlo). Hay viajes geográficos que cuestan mucho dinero; hay otros más económicos. Hay viajes que requieren un mínimo de preparación. Hay otros qu no se preparan, por ejemplo, los que realizamos mentalmente a través de la memoria (el recuerdo de lugares lejanos y de tiempos pasados) y de la imaginación. Y hay otros viajes cuya realización prescinde de todo lo dicho anteriormente. Me refiero a los llamados “viajes astrales” o “viajes del aura” o del alma: Estos nos conducen a universos paralelos, a planos o dimensiones que no son las que conocemos a través de los sentidos y la razón, sino, sobre todo, a través del sueño. Y bien, es así que todos viajamos. Es más, podemos ser diferentes en cuanto a pensamiento, ideología, cultura, sensibilidad, experiencias, etc. Hay, sin embargo, algo que nos iguala a todos los seres humanos: el viaje que realizamos a través del sueño. ¿Me equivoco? Puede ser.

¿Hacia dónde viajamos en sueños? Pues bien, diríamos que nos transportamos a planos que coexisten con la realidad físico-cronológica conocida como Historia, desde el instante en el que nuestro cuerpo físico deja escapar, por breve espacio y a corto plazo, el cuerpo astral o alma. ¿A dónde va el alma? Pues, eso ni ella misma lo podría anunciar, en caso de que el alma hablase. En sus viajes astrales, el alma conoce, vive, experimenta, re-conoce… Y luego, tras explorar y experimentar, regresa a “encajar” en ese cuerpo orgánico que quedó quieto, en reposo, bajo la cortina del sueño. Luego, la mente podrá hacer ejercicios de memoria para tratar de recordar lo que el alma aprendió y aprehendió en su viaje por otro universo paralelo. Pero, ¿podremos recordar todo lo soñado? Bien sabemos que no. Bien sabemos que, en muchas ocasiones, no podemos, ni siquiera, decir si hemos soñado o no. Pero aún así, nuestra alma ha traído consigo nuevas vivencias.
Hoy reconozco que al escribir De la luz y sus contrastes… no hice otra cosa que describir mi viaje personal, que es, en fin, el viaje del poeta. Resumo, brevemente, las ideas principales de lo que escribí en este ensayo: El poeta o creador de metáforas, desde su espacio histórico, penetra a través de un punto de inversión dimensional (una especie de “agujero de gusano” o “agujero negro”) al cual llamo “ojo de la aguja”. ¿Y dónde entra el alma a través de este agujero? Pues, entra en un universo “inverso” al histórico: el reino o mundo de Imago (plano de lo imaginario). Propongo este esquema para ilustrar la idea de la inversión dimensional  Historia-Imago, cual conos inversos.

He llamado, metafóricamente hablando, “ojo de la aguja”  a ese punto o agujero de inversión dimensional. Y lo hecho así a fin de establecer un símil entre el alma del poeta y el hilo que usa un sastre para ensartar la aguja con la que cose. El hilo es lo que mantiene unidos Historia e Imago. Y bien, igual que el hilo del sastre, el alma del poeta pasa a través del “ojo de la guja” para llegar a esa otra dimensión, inversamente proporcional y coexistente, donde le aguardan las imágenes cuales estatuas de sal, dormidas. Así, de un plumazo, el poeta toca las imágenes, las despierta y las trae consigo al mundo de la Historia en forma de imágenes poéticas. Entonces, ¿no es, acaso, el viaje del poeta hacia el reino de Imago el mismo viaje del alma en sueños?

Todos somos poetas (todos creamos). Todos soñamos (la danza onírica mientras dormimos).  Todos realizamos viajes astrales, lo sepamos o no, recordemos o no. Claro, hay poetas que no regresan del todo de sus viajes por el mundo de imágenes. Y estos son los grandes creadores:
Independientemente de ello reconozco que hay poetas (creadores, artistas) que alguna vez hicieron su primer viaje a Imago y no regresaron. Se mantuvieron en su condición – preestablecida por su propio destino de vida – de poeta en Imago, o poeta de la contemplación…[2]

Pienso, no sé por qué… Pienso en Pitágoras, Platón, Mozart, Dalí, Shakespeare, Walt Whitman, T. S. Eliot, Calderón de la Barca, Teilhard de Chardin, Lezama Lima… Pienso en nombres como estos y como tantos que quedaron en el reino de los iniciados. Son los grandes creadores. En fin, hay poetas cuya alma es eterna peregrina a través del universo, lo cual explica, pienso, la universalidad de su obra. Astarté

 

Astarté 2


[1] Rosa Marina González-Quevedo, De la luz y sus contrastes. El aura de la soledad, en Metanoia, São Pablo, Universidad de São Joao del Rey, No. 5.
[2] Manuel Gayol Mecías, Viaje inverso hacia el reino de Imago, Neo Club ediciones, 2013, pp.18.
Rosa Mrina para libro Viaje inverso
©Rosa Marina González-Quevedo (Astarté). All Rights Reserved

About the Author

Rosa Marina González-Quevedo Valhuerdi (Matanzas, Cuba). Ensayista y narradora. Licenciada en Filosofía por la Universidad de La Habana (1984) con la tesis La filosofía de Baruch Spinoza y las ciencias del siglo XVII, y Licenciada en Lengua y Literatura Románica y Latinoamericana por la Università degli Studi “L’Orientale”, de Nápoles (2009), con la tesis Il “Libre dels tres Reys d’Orient” nella tradizione agiografica spagnola di carattere giullaresco. Profesora de Historia de la Filosofía en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana desde 1984 hasta 1993. Fue miembro del Centro Arquidiocesano de Estudios del Arzobispado de La Habana y del consejo de redacción de la revista Vivarium, órgano del mismo. Ha sido profesora de español en el Instituto Cervantes de Nápoles, así como en diferentes institutos superiores estatales italianos. Entre sus publicaciones están: Antología del positivismo en México (Universidad de La Habana, 1992); Teilhard y Lezama: teología poética (Ediciones Vivarium, La Habana, 1996); San Manuel Bueno, mártir: leyendo con Unamuno (IF Press, Roma, 2008), así como los cuentos “Ojos incrédulos” (Revista Vivarium, n. XIII, dic. 1995) y “Desdoblamiento” (Revista Vivarium, n. XXII, junio 2000). Actualmente reside en León, España.

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