Dudas por diferenciación entre el humano y la máquina

Literatura. Pensamiento. Ciencia. Crítica.
Por Manuel Gayol Mecías.

Cuerpo humano. Public domain.

Cyborg Android Robot Nude Model Stock Illustration. Dreamstime.com.

Probablemente no habrá una transformación total del humano en androide, sino un desarrollo paralelo entre ambos (al menos en estos primeros tiempos ya se está viendo), en que el ser humano siempre tratará de mantener un control y una distancia entre la máquina y el hombre, aun cuando en el humano existan una serie de accesorios artificiales en su cuerpo (transhumanismo) y su cerebro esté cargado ya con un neocórtex (1).

El físicobiólogo molecular y neurocientífico británico Francis Crick, premio Nobel de Medicina, por haber descubierto, junto a James D. Watson,  la estructura molecular del ADN en el año 1953 (Wikipedia), plantea que la conciencia humana se genera en un determinado espacio situado en la parte posterior del córtex cerebral (2).

Por su parte, la doctora Raquel Yubero, neuropsicóloga de los hospitales Clínico y Quirón de Madrid, así como de la Universidad de Comillas, ha publicado un trabajo interesante desde una perspectiva biológica, en el que hace un pormenorizado análisis de los “tres puntos clave en el desarrollo de la psicología y la medicina respectivamente, [que] han permitido un mejor abordaje científico de la conciencia”(3). Después de describir las mencionadas tres claves, termina su trabajo de la siguiente manera:

Sobre física cuántica y conciencia. Pexeles.

… el concepto de conciencia se encuentra, aún hoy, dentro del proceso de definición del término porque implica una gran complejidad. Derivada de esa complejidad, la base neurobiológica de la conciencia se asocia, igualmente, con un amplio número de estructuras implicadas que, a su vez, establecen conexiones entre sí y, también, con otras regiones cerebrales. (…). Por tanto, neuroanatómicamente, la conciencia no es más que un sistema de redes que establece relaciones entre diferentes regiones cerebrales.

En mi criterio, lo que se quiere decir, tanto por el Dr. Francis Crick como por la doctora Raquel Yubero, no es otra cosa que la conciencia se encuentra localizada en determinadas regiones del cerebro y que, por ende, no tiene nada de espiritual ni de mágico, ni de religioso ni misterioso. Todo el empaque subjetivo, intangible como el amor, la apreciación, los sueños mismos, la intuición, las premoniciones, entre muchos efectos más, no salen de algo llamado conciencia (en un sentido material), sino de la química del cerebro propiamente. Esto es lo que nos explican pero, en realidad, estos criterios por muy científicos que parezcan, no me convencen de que puedan definir qué es la conciencia humana. Ahora, hablando solo de conciencia y no de cerebro, todo lo que se encuentra envuelto por ella es totalmente subjetivo, intangible, conceptual, intelectual, aunque salga de un lugar material y biológico como es la parte posterior del córtex cerebral (4). Y es que nosotros, los seres humanos, generamos subjetividades, planes, sueños, ideas, valores, poesía, filosofía, deseos, amor e infinidad de resultantes personales que se valen, digamos, de una zona material del cerebro para salir en toda su subjetividad e intangibilidad. En mi criterio, es la manera que tiene el alma de expresarse, y que cuando lo hace es porque está relacionada con la otra parte espiritual de esa persona en cuestión; parte espiritual que se encuentra —a mi modo de ver— fuera del cuerpo. La conciencia como núcleo del alma es la vinculación de ese cuerpo con su otra parte espiritual que espera por la información de esa conciencia (información que será entregada después de la muerte).

Espacios cuánticos. Wikipedia.

Todo en este mundo aparenta surgir de algo material, pero cuando vamos al proceso de los espacios cuánticos, es ahí donde se estanca el sentido físico y químico de lo material. En ese mundo microscópico, las relaciones subatómicas se complican hasta el hecho de que los mismos científicos no han hallado respuestas a cómo es, por ejemplo, la prueba de la doble ranura de Thomas Young (en 1801), por otra parte, el entrelazamiento cuántico de los electrones, el misterio del observador (eso de que cuando alguien pretende medir la trayectoria de un electrón, se encuentra entonces que este cambia su estado de una manera automática, de onda se convierte en partícula). También es importante el hecho de discernir qué es y cómo surge lo intuitivo; qué es y cómo se presenta la posibilidad de lo que se ha dado en llamar “milagros”; qué es y por qué los sentimientos propician esperanzas y hasta curas de enfermedades, entre un sinnúmero de efectos más; dónde está la decisión real de todo esto; quiero decir, qué es lo que impulsa esa organización tan complejísima que tiene el cerebro para crear una idea, después un plano, más tarde el raciocinio y objetivación de ese plano y así hasta construir la nave y viajar en el universo. Tenemos que acabar de aceptar que hay una arquitectura inexplicable (en su funcionalidad de existencia para la vida) aun del cuerpo biológico y del mismo universo, y que en el horizonte siempre encontramos misterios y más misterios. Hay un impulso energético-espiritual que hace surgir todas estas resultantes intangibles de los sistemas neuronales al uso en el neocórtex cerebral.

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¿No será que la ciencia anda al revés? ¿Es que serán la conciencia y la vida —como dicen el Dr. en biología Robert Lanza y el astrónomo Bob Berman— los que crean la materia, una especie de proceso entre lo espiritual y lo energético como demiurgo del universo y de los mismos seres que somos?

El hecho de que la materia genere intelecto o inteligencia, origine emoción y pasión muy probablemente seguirá siendo un misterio, por lo que todavía queda pensar en que, contrariamente, la materia no es la creadora de la conciencia, sino que esta, repito, sería la creadora de los seres y las cosas y, por tanto, también la autora de un espacio neuronal en el cerebro de donde ella ha decidido salir; es decir, ha  conformado un sistema de neuronas, axones, dendritas y microtúbulos que le sirvan como base material de donde partir.

En un sentido espiritual, acepto audazmente el hecho de que la conciencia sea la creadora de la materia, como bien plantea el Dr. Lanza, quien publicó su revelador libro sobre el Biocentrismo. La vida y la conciencia como clave para comprender la naturaleza del universo (5). Aun cuando existe una diferencia entre el planteamiento científico del Dr. Lanza y el sentido ordinal de mi trabajo, a la hora de valorar que la conciencia no solamente es la creadora de la materia, sino además es la creadora de la vida de la materia. Primero se crea la materia y después surge la vida.

Aquí es donde entra el estudio que el biólogo y el astrónomo mencionados están realizando, desde hace unos cuantos años, acerca de su novedosa teoría que relaciona la biología, la conciencia y el universo (6). Pero antes de adentrarnos en el Dr. Lanza y sus nuevas concepciones, continuemos ampliando la explicación de la profunda duda que me crea el hecho de que, simplemente, la conciencia y toda la inteligibilidad de la que está compuesta provenga de la química de una región material del cerebro. Esa química y esa región material es un asentamiento necesario para que la fuerza intangible de nuestra conciencia ocupe un lugar en nuestro cuerpo; es decir, tenga de donde salir para manifestarse.

Cosmos. Universo. Public domaine.

Esta perplejidad es porque para mí la conciencia humana resulta sinónimo de alma y funciona como su núcleo energético desde antes de comenzar a inventar máquinas; y en ese núcleo energético del alma radica todo el conjunto de impulsos anímicos (generados por el impulso inicial del ámbar en la Conciencia Universal) que puede hacer evolucionar el alma o no hacia una plenitud del espíritu de cada individuo. El hombre soñará con alcanzar el objetivo de su plenitud espiritual, mientras que el robot soñará con liberarse del control del ser humano. Y en todo caso que se libre de esa sujeción, entonces la máquina, a través de una conciencia (también anímica) volverá a soñar, pero ahora será con su evolución de inteligencia artificial a inteligencia espiritual. ¿Pero será realmente la máquina, el robot, la inteligencia artificial en su máxima expresión, el verdadero plan que se trazó el universo, la Conciencia Universal, el plan que Dios comenzó con el ser humano?

En otro sentido, la diferencia también puede situarse en que Ray Kurzweil se base en una evolución darwinista (7), y mi trabajo se guíe por una evolución teilhardiana, que va de lo biológico a lo espiritual (8). Me refiero a una evolución en la que se conseguiría una mayor complejidad de conciencia, ya que implica —como punto fundamental— no solo la imaginación de todo, y en específico, de lo poético, sino además la proyección energizada de la fe como estímulo y base de lo espiritual.

La Phronesis. Conciencia. Filosofía. Pixabay.

De lo que sí no dudo es de que se obtenga la simulación de una conciencia espiritual (cuestión esta, pienso, en extremo difícil para la ciencia por cuanto la sustancia de la conciencia es intangible, metafísica como, por ejemplo, que una cosa sea y no sea sino otra cosa al mismo tiempo: ubicuidad); pero esencialmente no será más que una “simulación” y no una conciencia original, genuina, al menos como la conciencia individual primera, creada por la Conciencia Universal (9).

Tampoco temo que el ser humano se fusione con elementos y accesorios robóticos hasta que llegue —a través de lo transhumano— a un acercamiento bastante parecido a un ser de carne y huesos, y que además no se pierda la ética en este espinoso logro (que ya correspondería posiblemente a “lo poshumano”), pero sería solo eso, una compleja “semejanza”; o sea, la ciencia y la tecnología humanas obtendrían una simulación lo más cercana posible a una persona (lo que sería un androide o máquina extremadamente parecida al ser humano) que contará con la capacidad de crear ciertas o muchas funciones subjetivas, abstractas, de corte inteligible. Esto sería, según Ray Kurzweil, el tiempo en que la ciencia y la tecnología rebasarán ese momento crucial del test de Touring, cuando ya las máquinas igualen al humano en inteligencia y su parecido fuera (supuestamente) indistinguible (de acuerdo a este científico en el año 2029).

Lo que quiero significar es que —desde mi perspectiva imaginativa, especulativa, de sentido humanista y de evolución teilhardiana— la ciencia y la tecnología pueden avanzar en todo lo que se propongan, excepto en equiparar de manera exacta la simulación de una conciencia artificial como conciencia humana. Lo que haría que los androides nunca llegaran a ser vistos como personas; o sea, como seres humanos. En verdad, la ciencia y la tecnología pueden (y deben) llegar muy lejos… Pero nunca al último misterio.

Cerebro. Mente. Psicología. Pixabay.

De acuerdo con el profesor titular José Antonio Malpica Velasco, “la ciencia podrá o no responder a la pregunta de cómo funciona la mente, pero nunca responderá a la pregunta de por qué la mente existe o cuál es su fin último”(10), cuestión con la cual coincido pero añado más: que la mente o conciencia humana es un reflejo de la Conciencia Universal que solo se encuentra en el punto Omega de la cristogénesis propuesta por Teilhard de Chardin, y que, por tanto, aun cuando las máquinas lleguen a simular una conciencia artificial, aparentemente superior a la de los humanos, siempre habrá desconciertos no solo ante la profundidad y complejidad de la sensibilidad humana, sino además ante los mismos misterios que el universo les pondrá por delante a las máquinas humanoides, robots o androides y que pudieran ser ya de efecto espiritual…

Ahora bien, quizás en un futuro no tan cercano, esta duda de ahora (que la podrán tener otros; no solo científicos, sino otros… que andan con sus pies por todo el mundo) venga a desaparecer porque el transhumanismo se convierta en un hecho irrebatible (esto lo puedo aceptar, pero hasta el límite de no estar tan seguro de que desemboquemos en el poshumanismo), y el hombre obtuviera su completa transformación en máquina con la sensibilidad propia del humano que somos. Si fuera así, entonces pienso, empezaría el misterio de cómo ese hombre-máquina, por ser ahora supuestamente poshumanista, podría obtener su trascendencia mediante la conversión a la plena energía (que sería a lo mejor el próximo paso que tendría en la evolución desde su transhumanismo, hasta llegar a una especie de humanergia o andronergia y, además, siga siendo así un reflejo válido de la Conciencia Universal).

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Notas:

1 Neocórtex o isocórtex, ‘corteza nueva’ o la ‘corteza más reciente’, es la denominación que reciben las áreas más evolucionadas del córtex. Es el cerebro racional”.

“Estas áreas constituyen la ‘capa’ neuronal que recubre los lóbulos prefrontal y, en especial, frontal, de los mamíferos. Se encuentra muy desarrollado en los primates y destaca el desarrollo en el género Homo. El neocórtex corresponde a aquella parte de la corteza en la que puede reconocerse la estratificación en seis capas horizontales segregadas por la célula tipo, neuronal de entrada, o célula densa”.

“Se denomina así por ser la capa evolutivamente más moderna del cerebro. Es una fina corteza que recubre la zona externa del cerebro y presenta una gran cantidad de surcos; tiene un grosor de unos 2 mm y está dividida en seis capas. Esta es la capa que proporciona recuerdos, conocimientos, habilidades y experiencia acumulada gracias a sus 30,000 millones de neuronas” (Wikipedia).

2 “La conciencia en sí podría ser la expresión de un reducido número de neuronas, en particular de las que se proyectan desde la parte posterior del córtex hasta el córtex frontal, añaden los investigadores”.
“Desde 1976, Francis Crick, autor del conocido libro La búsqueda científica del alma, se ha dedicado a estudiar el cerebro humano y a buscar las bases científicas de un objeto tan intangible como es la conciencia”.
“Según explica en el artículo de Nature Neuroscience, se produce un mecanismo natural en el que distintas partes del cerebro humano se funden unas con otras para crear un sentimiento de conciencia”.
“La conciencia ha sido considerada durante mucho tiempo como un tema tabú y ha permanecido excluida del ámbito científico hasta hace muy poco tiempo, cuando algunos científicos y premios Nobel, entre ellos Francis Crick, la convirtieron en objeto de investigación”. [Tomado de Eduardo Martínez: “La conciencia humana se genera en la parte posterior del córtex cerebral”, en Tendencias 21. Ver en: http://www.tendencias21.net/La-conciencia-humana-se-genera-en-la-parte-posterior-del-cortex-cerebral_a127.html].

3 Dra. Raquel Yubero en Cuenta y Razón, nº 34, primavera 2015, y adaptado para Tendencias21 de las Religiones: http://www.tendencias21.net/Tres-vias-clave-para-encontrar-la-conciencia_a43592.html?utm_content=bufferef96b&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

4 “El córtex emerge como la región del cerebro donde se generan los procesos de la conciencia. Es una sofisticada e interconectada red neuronal que sustenta la percepción a través de nodos que expresan cada uno de ellos un aspecto de la percepción”.
“Un nodo por sí mismo no es capaz de generar conciencia ni de sostener la noción de individualidad, pero los nodos se activan y desactivan en función de una serie de coaliciones de neuronas que son las que amplían la capacidad cerebral y generan la conciencia de los procesos subjetivos y del entorno”, tomado de Eduardo Martínez, op. cit.

5 Biocentrismo…, libro publicado en 2009 por la Editorial Sirio [traducido de la edición original en inglés por Elsa Gómez Belastegui], Malaga, España, 2009.

6 “Robert Lanza lleva ya más de cuatro décadas explorando las fronteras de la ciencia… Es director científico de la compañía Advanced Cell Technology, y profesor de Medicina Regenerativa en la Universidad Wake Forest, en Carolina del Norte. Es autor de cientos de artículos e invenciones, y de más de dos decenas de libros científicos, entre los que cabe destacar Principles of Tissue Engineering, reconocido como una referencia definitiva en este campo”.

“Fue el primero en clonar ejemplares de una especie en peligro de extinción, a fin de demostrar que la transferencia nuclear podía revertir el proceso de envejecimiento, y en generar células madre empleando un método que no requiere que se destruya el embrión humano. Fue galardonado con el premio Rave de Medicina por la revista Wired en 2005, y en 2006 recibió el premio All Star de biotecnología concedido por la revista Mass High Tech. Prácticamente todos los medios informativos del mundo han difundido sus investigaciones”.

“Ha colaborado con algunos de los grandes pensadores de nuestro tiempo, entre ellos los premios Nobel Gerald Edelman y Rodney Porter, el padre del conductismo moderno B. F. Skinner, así como con Jonas Salk (descubridor de la vacuna contra la polio) y con el pionero de trasplantes de corazón, Christian Barnard”. [(su página web es www.robertlanza.com). Datos tomados de la contraportada de su libro Biocentrismo…, op. cit.].

7 A mi juicio, la evolución darwiniana es muy válida dentro de una visión clásica de la biología, aun cuando tiene sus limitaciones; indudablemente fue un gran aporte a la ciencia tradicional de la biología y lo sigue siendo, del mismo modo en cómo la mecánica newtoniana lo fue (y es) para la física gravitatoria de este mundo; en otras palabras, una biología naturalista que se desarrolla dentro de ciertos cánones deterministas que se corresponden específicamente con la vida material no solo de la flora y la fauna, sino además, y principalmente, del cuerpo humano.

8 Según el biólogo Francisco J. Ayala, el sacerdote jesuita Pierre Teilhard de Chardin planteaba que no solo la vida, sino la materia y el pensamiento están también involucrados en el proceso de la evolución. De ahí que es necesario atribuirle a dicho proceso un sentido (…). El sentido de la evolución, que involucra tanto la materia, como la vida y el pensamiento (o el espíritu), está comprendido en un principio descriptivo de la mayor generalidad: la tendencia hacia el logro de mayores niveles de complejidad y, simultáneamente, al logro de mayores niveles de conciencia (Wikipedia).

9 El problema de la conciencia en relación directa con el cerebro —mediante el intento de una perspectiva lo más elemental posible— es que ambos ámbitos tienen importancia de categorías por cuanto están separados y cada uno representa su propia historia, aun cuando estén estrechamente vinculados; y cada uno muestra una historia evolutiva altamente compleja. Lo que quiero resaltar ahora aquí es que el hecho de que la conciencia sea una dimensión intangible (digamos, invisible e intocable) y cuente con su región específica dentro de la materialidad del cerebro, no quiere decir que la conciencia sea un ente solamente bioquímico. Si esto fuera así, no tendría ninguna discusión el hecho de que Dios (como Ser) sería asimismo un ente material; no tendríamos que rompernos la cabeza en pensar ¿qué es, o puede ser?, pues Él tendría una localización material en el mismo cerebro de los hombres y dejaría de ser invisible e intocable, desde su misma Creación, así como de su proyección creativa en nosotros, entre un sinnúmero de cosas más. Esta relación entre cerebro y conciencia no me prueba que la conciencia y, por otra parte, la mente misma sean entes materiales. El asunto lo veo de otra manera; es decir, son dos dimensiones (es decir: lo corpóreo y la conciencia junto con la mente). En esta vida, lo corpóreo y la conciencia están muy  ligados, claro está, pero al mismo tiempo hay un abismo enorme entre ellas. Sin embargo, mantienen una relación de existencia entre la realidad objetiva y la realidad imaginaria; es decir, son las dos caras de un mismo sujeto llamado Realidad (con mayúscula, por ser un nuevo concepto) que incluso una (la imaginaria) se encuentra dentro de la realidad corpórea y, por ello, ambas dimensiones guardan sus incidencias una de otra; cada una tiene sus caminos y sus mundos muy particulares. Así se pudieran poner muchísimos ejemplos. El caso es que la conciencia individual, tanto en los humanos como en los no humanos, tuvo que tener su momento de singularidad dentro del cerebro prematuro y a partir de ahí comenzó a evolucionar (de la antropogénesis a la cosmogénesis de hoy en día). Personalmente veo la conciencia individual como la proyección de la Conciencia Universal, la cual da forma también a la parte material (cerebro) como base activa y punto de partida de su creación corpórea, algo necesario para cumplir con el Plan o Diseño de esa creación universal.

10 José Antonio Malpica Velasco es profesor titular en el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid, España), en el área de conocimiento sobre Ingeniería Cartográfica, Geodesia y Fotogrametría. El fragmento citado es de su ensayo “Inteligencia artificial y conciencia”. Ver en: http://www3.uah.es/benito_fraile/ponencias/inteligencia-artificial.pdf.

 

 

 

 

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About the Author

Manuel Gayol Mecías is the Director and Editor of Palabra Abierta (“Open Word”; mu.gayol3@gmail.com), and a Cuban writer and newspaper man. He holds a 1979 Master’s Degree in Hispanoamerican Language and Literature from the University of Havana. He was a Senior Researcher in the Literature Investigation Center of the Casa de las Américas (Havana, 1979-1989), and was a member of the editorial board of Vivarium magazine, a review published under the tutelage of the Archidiosis of Havana. He has published innumerable critic essays, short stories, novels and poetry in many Cuban and foreign literary reviews and newspapers, and has been the recipient of various prizes in literature, among them the Short Story National Prize of the Union of Writers and Artists of Cuba (UNEAC), 1992, and the Enrique Labrador Ruiz International Short Story Prize of the Círculo de Cultura Panamericano (Pan-American Circle of Culture) of New York, 2004. He worked as editor of Contact Review, from 1994 to 1996. He worked at La Opinión Spanish Newspaper as Editor and Copyeditor (1998 to 2014). At present, he is one of the founders of the Club del Pensamiento Crítico at the Huntington Park Public Library. He is a member of Cuban History Academy in Exile, and a member of Cuban Pen Club in Exile, too, and vice president of Vista Larga Foundation. Published works include Retable of the Fable (Poems, Editorial Letras Cubanas, 1989); Multiple Appraisal of Andre’s Bello (Compilation, Editorial Casa de las Américas, 1989); The Jaguar is an Amber Dream (Short stories, Provincial Center of the Havana Book Editorial, 1990); Return of the Doubt (Poems, Vivarium Editions, Archiepiscopal Center of Studies, Havana, 1995); The Night of the Great Goth (Short stories, Neo Club Editions, Miami, 2011); Eyes of Red Goth (Novel, Neo Club Editions, Miami, 2012); Marja and the Eye of the Maker (Novel, Neo Club Editions, Miami, 2013); Inverse Trip towards the Reign of the Imagery (Essays, Neo Club Editions, Miami, 2014) and The Fire’s Artifice (Short stories, Neo Club Editions, Miami, 2014); Coincidencias de un editor (o el exorcismo de Joel Merlín) (Novel, Palabra Abierta/Neo Club Ediciones, Eastvale/Miami, 2015); La penumbra de Dios (De la Creación, la Libertad y las Revelaciones) (Essays, Palabra Abierta/Neo Club Ediciones, Eastvale/Miami, 2015); Las vibraciones de la luz (Ficciones divinas y profanas). Intuiciones II (Essays, Palabra Abierta Ediciones/ Alexandria Library Publishing House, Eastvale/Miami, 2016).

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