Cuando vuelva el arcoiris (Mensajes cruzados)

Written by on 21 abril, 2016 in Literatura, Poesia - No comments
Literatura. Poesía.
Por Ivette Fuentes de la Paz…
Prado, Bahia, Brazil, Imagem de Arquivo: Agosto de 2014. Fotos com paisagens de praias da cidade litorânea de Prado, no Sul da Bahia. A cidade fica na rota das baleias nas proximidades de Porto Seguro, Trancoso e Abrolhos.

Luiz Souza. Vista da Praia de Guaratiba, na cidade de Prado, extremo sul da Bahia, 2014.

Es la ronda, el juego de los juegos en la ronda de siempre, como los ciclos de alegría y de tristeza. Dicen que de día es que Buda se ríe, y de noche que se entristece. Yo me quedo en la aurora, o en el alba de María Zambrano, o en los espacios intermedios de Poe, para siempre tener una esperanza entre la luz y la oscuridad, entre los resplandores. Tristán de Jesús Medina, el renegado, le decía el caos luminoso.

Ya ves, querrías, como Lorca, verme verde, pero hoy me siento violeta, como la condesa de Martí, que no era más que la alborada.

Cuando vuelva el arcoiris, ya te lo mandaré a decir.  Mientras, un abrazo de, Ivette

 

Querida amiga, me has regalado un fragmento de tu alma. Cierto. Me preguntaría dónde estás si fueras otra gente, porque no te veo; pero no, a ti te siento; has vibrado aquí, en mi propio escritorio del trabajo; no ha hecho falta que haya tenido que esperar la alborada para ver las montañas que rodean ahora mi nueva casa ni sentir que la brisa me despeje la frente y la mirada (ver un cielo rojizo, así como en muchos días de California, como tantas veces que su mismo cielo aun va quedando debajo de mi colina, donde esta mi hogar, y desde donde miro hacia allá, a lo lejos del valle, y me tiño los ojos también con unas nubes metálicas o de aluminio gaseoso; no sé, con esa mezcla del monoxido y del carbono y de la prisa y la desesperación, prohibidas en cualquier supuesto sentimiento poético, por desgastarse más y más, uno, como si los seres fuéramos rápidas mariposas del fuego y no humanos que deseamos enfebrecidamente diluirnos, tan afanosos que somos por llegar a la Nada). Tu párrafo es sencillamente la encarnación del Todo. Es el segundo exacto de saber que la oscuridad se abre y que, ante el abismo, persiste la inminencia (asimismo indiscutida vibración de Poe); es el borde del universo saltando en el corazón… Por ahí andamos siempre, crepitando, como que la duda solo se acredita con el deseo, inefable, de imaginar nuestra propia existencia. Otro abrazo, tu amigo,

Gayolin el Mano

 

Pues me alegra mucho que te hayas quedado con un poquito de mi alma, porque tantas veces una la ha entregado y luego me la han devuelto tan estrujada… Pero yo sé que tú siempre has sabido escuchar lo inefable, que de eso tan solo se trata.

Puedes enviarme por esta vía el relato del que me hablas y claro que lo publicaría en Vivarium. Leyendo tu trabajo del último número, el especial, el que escribes sobre Rosa Marina, me pasó algo así como a ti conmigo, porque me di cuenta que no has cambiado, y sigues siendo el enorme escritor que eres, que dejas las palabras sin arcanos. Me dio mucho placer leerte y tú, escritor, sabes lo que es el placer de leer, dejar este mundo y buscar dentro de él “lo imaginal”, que no es un estado, sino una estación para detenerse.

Bueno, espero tus noticias, como siempre, Ivette

[Por el sentido poético que le he encontrado a estos breves textos de Ivette Fuentes, los he publicado como Mensajes cruzados]

 

Ivette Fuentes de la Paz

 

 

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Manuel-Gayol

 

 

 

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About the Author

Ivette Fuentes de la Paz Ensayista y narradora. Doctora en Ciencias Filológicas (1993) y Doctora por la Universidad de Salamanca (2016). Es directora de la Cátedra de Estudios Culturales Vivarium y de su revista homónima, y profesora de Literatura Hispanoamericana y de Evolución de las Ideas Estéticas en el Instituto Superior de Estudios de Estudios Eclesiásticos P. Félix Varela.

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