Para siempre “Plantados”: Prohibido olvidar

Written by on 13/04/2021 in Cine, Cronica, Literatura - 2 Comments

 

Literatura. Cine. Crónica.
Por Waldo González López.

Con Plantados, fui niño de nuevo ante la barbarie que estaba ocurriendo impunemente a escasos kilómetros de mi casa de los años 70, en Lawton. Y sé que nadie quedará al margen con esta ficción testimonial, que revela el precio de la justicia social en nuestro hemisferio […], un precio impagable que implicó la erradicación del individuo y la entronización de la masa.

Orlando Luis Pardo Lazo

EL TÉRMINO, ALGO DE HISTORIA
La palabra Plantado (en singular) aparece ¿por primera vez? en la narrativa del exilio como título de una novela de la conocida escritora Hilda Perera, quien en la Cuba precastrista mereció premios por sus libros para niños y publicó varios de ellos, pero ya exiliada en Miami, escribiría este sorprendente volumen sobre los presos políticos.
Así, la finalista del Premio Planeta en los inicios de los ‘60s, descollaría por este libro que Amazon proponía como la historia de un ex revolucionario castrista que, en 1962, desengañado del nuevo régimen, retoma la lucha clandestina —esta vez contra sus antiguos compañeros de años atrás—, es detenido por la policía y condenado a doce años de cárcel. Pasa por varias prisiones, entre ellas la tristemente célebre Prisión Modelo, de Isla de Pinos, donde se manifiesta como un “plantado”: un rebelde, a diferencia de los presos sometidos a las exigencias de los carceleros. A caballo entre testimonio y novela, el dramatismo narrado se acentúa y realza con la sobriedad del tono empleado. [Por ello…] la obra constituye una crónica desnuda y terrible en la que los hechos hablan por sí mismos.

El Hombre es el ser maravilloso de la Naturaleza. Torturarlo, destrozarlo, exterminarlo por sus ideas es,

más que una violación de los Derechos Humanos, un crimen contra toda la humanidad.

Armando Valladares. Contra toda esperanza

El filme “Plantados”.

A quienes dudan de la verdad mostrada en el filme de Lilo Vilaplana, los remito, en primer lugar, a las Memorias, el ya clásico testimonio biográfico Contra toda esperanza, de Armando Valladares, radiografía del tenebroso Presidio Modelo de Isla de Pinos, donde los arrojados héroes del pueblo no dudaron en plantarse.

Al admirable Valladares, al que fuera presentado en una reunión del Pen Club de Escritores Cubanos del Exilio por mi entrañable amiga Vivian Pérez (hija del icónico humorista Leopoldo Fernández, quien fuera apresado por el  castrismo) enseguida le confesé mi admiración por su valentía. Justo en el capítulo XXX, «El Hermano de la Fe», de su magnífico volumen, denuncia la maldad del castrismo en las mazmorras de la Prisión Modelo:

Jorge Luis García Pérez, conocido como “Antúnez”.

[…] venía la golpiza. Irrumpían armados de bayonetas, palos, cadenas, y a los que atrapaban en los pisos, los trituraban a cadenazos, a palazos… Estas interrupciones de la guarnición se iniciaron luego de que el capitán Morejón dijera que al que resistiera un solo año al Plan de Trabajos Forzados y no pidiera la Rehabilitación Política de rodillas, él le iba a dar una medalla de oro. […] perdió, porque de los cientos de presos que se habían anotado para pasar al Plan de Rehabilitación, cuando comenzó el trabajo forzado, por orgullo, por amor propio, para que no pensaran que se iban porque la situación se agravaba, muchos de ellos abandonaron su idea y decidieron «plantarse». El Plan de Trabajos Forzados tuvo una consecuencia que escapó a los «especialistas» en la conducta humana del Ministerio del Interior. El presidio se cohesionó de forma monolítica. Ante la agresión y el enemigo común golpeando, hostigando, torturando, se produjo una sensibilización e identificación total, y cada vez que golpeaban a otro, era como si lo golpearan a uno mismo; cada vez que asesinaban en los campos a uno de nosotros, era un hermano al que mataban y nos dolía el alma y la sangre. La angustia, el horror, fueron uniéndonos más y más.

El primer epígrafe que abre como pórtico de esta crónica, lo tomé del comentario publicado por el colega Orlando Luis porque connota el quid del filme que, tras el esfuerzo de varios años, al fin el laureado director Lilo Vilaplana y su talentoso equipo, pudieron estrenarla, emocionando a los genuinos cubanos de Miami y otras ciudades floridanas, tal en la Isla-Cárcel, donde compatriotas anticastristas burlaron la censura y la visionaron; y próximamente se estrenará en Cataluña.

El actor Boncó Quiñongo.

Y subrayo el adjetivo genuinos, porque no concibo a ningún cubano con vergüenza que no se emocione con las cruentas y reales imágenes de Plantados, salvo algunos egoístas insensibles que no les interesa porque de ninguna manera sufrieron la engañifa castrista; pero allá ellos y su ¿conciencia? Ahora, lo que sí no dudo es del apoyo que ha tenido, tiene y tendrá la vibrante creación cinematográfica, entre quienes padecimos el horror y el salvajismo denunciados con talento y emoción por Lilo.

La hermosa cinta, producida por Leopoldo Fernández Pujals, sobrino de José Pujals Mederos, al que mantuvo preso durante 27 años la dictadura que aún azota a nuestro pueblo, como a los de Venezuela y Nicaragua, donde el castrismo impusiera más de seis décadas atrás su pesado lastre y su rémora, hoy apoyado por los regímenes comunistas ruso y chino, entre otras ignominiosas satrapías.

El actor Frank Eguzquiza.

Muy buenos comentarios de cubanos del exilio: en especial, los de Orlando Luis y Rita Martín, como los infaustos/nefastos de cobardes ¿escritores o excretores?: prisioneros de la Isla-Cárcel (que sin verla, han ¿escrito o excretado? “por estar al día”, adular al castrismo o cuidar su status) sobre la creación artístico-histórica, en la que los plantados, genuinos hombres de verdad, hicieron lo que algunos ¿comentaristas? de la Isla-Cárcel y del exilio en Miami y Francia, inútilmente vierten cieno sobre el filme.

Otro acertado comentario es el publicado, en España, por Joe Suárez, en Árbol Invertido:

A las largas condenas de esos hombres que inspiraron la película, se sumó el maltrato y la tortura física y sicológica. Las recreaciones de las escenas son estremecedoras. Los espacios oscuros, insalubres, reducidos, abarrotados, en que permanecían los reclusos forman parte del escenario en que rueda buena parte de Plantados.

Mas, no conforme, añade en su excelente comentario:

El actor Gilberto Reyes.

Mientras veía, estremecido, el largometraje, pensaba en que el presidio político en la isla bajo el castrismo emula con el descrito por Martí en su paso por las canteras de San Lázaro. Ya veo venir al régimen desacreditar la película con los mismos argumentos que Mauricio da al verse confrontado por testigos del pasado: “La historia está mal contada”, “ustedes no estuvieron allí”.

Esos excretores ¿cubanos? a que me refiero arriba, aunque algún familiar suyo hubiera sufrido las cárceles castristas, jamás habrían hecho ni la más remota acción de las que son ejemplos los admirables plantados: héroes que, sin dudar ante el peligro que afrontaban, armados de una digna valentía (testículos mediante) afrontaron las terribles ergástulas castro-comunistas que aún mantiene la ya exangüe tiranía destructora de nuestra pisoteada patria que —hasta 1959, cuando se impusiera con engaño la Bestia Roja en la entonces próspera Cuba— integraba, con Uruguay y Argentina, la tríada de los países más ricos en Latinoamérica.

EXPERIENCIAS

El actor Ricardo Becerra.

Recién llegados a esta tierra de libertad, el 1 de julio del 2011 (hace casi una década), Mayra del Carmen y yo residimos en La Pequeña Habana, donde descubrí la concurrida librería Universal y, a un tiempo, motivacional/incambiable Centro Cultural del Exilio, tal aun suelo definirlo, al que visitaba a diario para comprar libros y algunas noches a disfrutar las tertulias propiciadas por su propietario, el ex prisionero Juan Manuel Salvat, quien, ejemplo de valentía, desde tiempo atrás residente en Miami, regresara clandestino en dos ocasiones para continuar la lucha en nuestra pisoteada patria.

Mas, he aquí otro ejemplo de su arrojo: cuando el asesino Anastas Mikoyan, invitado por el cobarde ¿comandante? sin batallas, a visitar la Isla-Cárcel, el dirigente comunista fue a colocar una ofrenda floral ante la efigie de José Martí en el Parque Central…, mas, leamos un fragmento de la crónica de Alberto Müller, invariable colegamigo de Salvat, tan valiente luchador anticastrista como él, quien el 31 de enero del 2000, en Diario Las Américas, evoca la intrépida acción entonces llevada a cabo cuatro décadas atrás:

los hechos de aquella manifestación histórica […] en el Parque Central de La Habana en protesta por la visita a Cuba de Anastas Mikoyan, vice primer ministro entonces de la Unión Soviética, que bajo el liderazgo de un grupo de estudiantes universitarios encabezados por Juan Manuel Salvat, secretario de la facultad de Ciencias Sociales de la FEU, Universidad capitalina; Joaquín Pérez Rodríguez, secretario de la facultad de Agricultura; Antonio García Crews, dirigente de la Agrupación Católica Universitaria y estudiante de Economía, y Roberto Borbolla, presidente de la Asociación de Estudiantes, Universidad de Villanueva, lanzara un grito genuino de alerta para evitar que la revolución se desviara hacia los caminos represivos del comunismo totalitario. La causa generadora de la protesta era que Mikoyan había sido el funcionario que cuatro años antes, en 1956, ordenara a los tanques soviéticos avanzar por las calles de Budapest, para aplastar sangrientamente el levantamiento democrático del pueblo húngaro. Los estudiantes aquel mediodía del 5 de febrero de 1960 se citaron en el Parque Central de La Habana con una corona de flores, simbolizando la bandera cubana, y así hacer patente su rechazo por el visitante ruso. En el momento de la llegada pacífica de los estudiantes con la corona de flores, Anastas Mikoyan era agasajado por Fidel Castro en un acto cercano al Parque Central. Y esto produjo que la fuerza pública, sorprendida por la manifestación estudiantil, comenzara a disparar indiscriminadamente para impedirla.

El actor Héctor Medina.

En tal sentido, a quienes dudan de la convincente rotundez del guion y la cinta, tildándolos de exagerada crudeza y, sin visionarla, la critican, los refuto: No creo excesiva ninguna imagen, escena o fotograma, pues peores torturas las conozco por testimonios, novelas y cuentos leídos en numerosos títulos que, adquiridos en la mencionada librería Universal y en otras miamenses, conforman «Mi Biblioteca del Exilio», que integran ensayos, testimonios, cuentos y novelas de presos, escritores, periodistas, profesores y médicos, como otros adquiridos en eventos literarios (Festivales Vista) y teatrales (Congreso Internacional de Dramaturgia y Artes Escénicas, Teoría y Práctica del Teatro Cubano del Exilio Celebrando a Virgilio Piñera en su Centenario», Universidad de Miami, 2012) y Congreso Internacional «Peregrinar sin ausentarse: Gertrudis Gómez de Avellaneda y Gastón Baquero, un puente perdurable entre Cuba y España», Universidad Internacional de La Florida, Miami, 5-8/junio/2014).

Entre otros inapreciables volúmenes que conservo con celo en «Mi Biblioteca del Exilio» están: Rehenes de Castro. Testimonio del Presidio Político de Cuba (Linden Lane Press, 1995), del miembro de la Brigada 2506, con 22 años en las “celdas tapiadas” Ernesto Díaz Rodríguez, quien, con el director de La Casa del Preso, Ángel de Fana, asesoró la cinta; Armando Valladares, con su clásico mencionado arriba: Contra toda esperanza (Plaza y Janés, Barcelona, 1985: 3 ediciones); Néstor Carbonell Cortina, miembro de la Brigada 2506 y coordinador de la estrategia diplomática que logró expulsar al canalla Castro de la OEA (Por la libertad de Cuba. Una historia inconclusa (Ed. Universal, Miami, 1996: 2 ediciones); Ramón B. Conte (Historia oculta de los crímenes de Fidel Castro. Un cuarto de siglo prisionero de guerra. Relato de las memorias (edición personal, 1995); Luis A. Gómez (Cuba: La nación que agoniza, conjunto de ensayos leídos en eventos y artículos publicados en Diario Las Américas y El Nuevo Herald, Las Américas, Nueva York, 1991); Eugenio Cuevas (El último de la Brigada, historia novelada en homenaje a los miembros de la Brigada 2506); Enrique Ros, el valioso historiador (Girón, la verdadera historia, De Girón a la crisis de los cohetes, segunda derrota; Fidel Castro y las guerrillas en Latinoamérica; Castro y el gatillo alegre. Sus años universitarios, y La fuerza política del exilio cubano: 3 tomos; todos publicados por Ed. Universal).

Asimismo, el colega periodista Pedro Corzo, quien ha desarrollado una valiosa labor como autor y editor en el Instituto de la Memoria Histórica Cubana, por el que editó varios títulos, entre ellos, el importante libro El espionaje cubano en Estados Unidos (La Red Avispa, Miami, 2011), como otros de sus colegas, por lo que próximamente publicaré un trabajo sobre su gestión; el historiador y expresidente del Pen Club de Escritores Cubanos del Exilio José Antonio Albertini con Cuba y castrismo: Huelgas de hambre en el Presidio Politico (2007); La piedra en el camino, Los nueve días en que murió Fidel Castro, testimonios de cubanos, entre muchos otros: Mario y Lincoln Díaz Balart, Carlos Curbelo, Ileana Ros-Lehtinen, Marcell Felipe, Carlos Alberto Montaner y Juan Manuel Cao (Neo Club Ediciones, 2017); Julio Garcerán de Vall (Perfil siquiátrico de Fidel Castro Ruz, Senda Nueva de Ediciones, Nueva York, Miami, Caracas, 1992); el valiente narrador y periodista Roberto Luque Escalona (Fidel: el juicio de la historia. Una valiente denuncia contra la dictadura desde el interior de Cuba, Editorial Dante, México, 1990); El otro paredón. Asesinatos de la reputación en Cuba, artículos de los escritores y periodistas cubanos Rafael Rojas, Uva de Aragón, Juan Antonio Blanco, Ana Julia Faya, Carlos Alberto Montaner y el italiano Giordano Lupi (Eriginal Books, Miami, 2011 y 2012).

Mas, también tengo: de Alberto Müller (El Proyecto Varela. Vlácav Havel propone a Oswaldo Payá para el Premio Nobel de la Paz (Ed. Universal, 2002); Rolando Espinosa (Cuando impera el odio, Ed. Lincoln Martí, 2000) y Clemente Gómez (Te van a fusilar, 20 cuentos, de ellos nueve autobiográficos que abordan los acusados defendidos por este abogado en la Cuba castrista, edición particular, 2007) y Roberto Morales (65 horas con la muerte (Minuteman Press of Miami, 1995): la saga de cinco jóvenes en su fuga de ida sin regreso por El Estrecho de la Muerte, donde hasta 1995 habían perdido la vida más de 60 mil cubanos, intentando escapar de la Isla-Cárcel. Asimismo poseo de los narradores y periodistas: Carlos Alberto Montaner: Viaje al corazón de Cuba (Plaza y Janés, Barcelona, 1999) y Juan Manuel Cao: El Impertinente Cao (Editorial Planeta Mexicana, Col. Temas de Hoy, 2014), sobre el que publiqué, en la revista Palabra Abierta, 2016, mi artículo homónimo, incluido en mi volumen de crítica literaria: Ejercitar el criterio, recién aparecido por la Editorial Primigenios.

Igualmente, otros dos títulos significativos atesoro: el primero, La isla del doctor Castro (Editorial Planeta, Barcelona, 2001), de los periodistas franceses: Denis Rousseau (director en La Habana de France Presse, entre 1996 y 1999) y su esposa Corinne Cumerlato (corresponsal en La Habana del diario La Croix y del semanario L’Express), con cuya destacada labor devinieron aun más relevantes: al diferir del dictamen castrista, Denis fue acusado por la prensa oficial de ser un agente norteamericano y desde entonces considerado persona non grata; el otro volumen es El exilio indomable. Historia de la disidencia cubana en el destierro, de Álvaro Vargas Llosa. (Espasa Hoy, 1998).  

Pero no olvido a las autoras: María C. Werlau, investigadora y directora del Archivo Cuba, que ha publicado, por el Proyecto Verdad y Memoria, Las víctimas olvidadas del Che Guevara e Intervención de Cuba en Venezuela; la poeta y narradora Josefina Leyva es autora de tres títulos (La operación Pedro Pan: El Éxodo de los niños cubanos (1993), Los balseros de la libertad, novela con 3 ediciones y El aullido de las muchedumbres. La historia del castrismo (1994), todos publicadas por la Editorial Ponce de León, Miami), Yvonne M. Conde: Operación Pedro Pan. La historia inédita de 14.048 niños cubanos (Random House Español, Nueva York, 2001), Ana Margarita Martínez (Estrecho de Traición, historia de su fatídica unión con el espía Juan Pablo Roque, Ed. Universal, 1999) y la autobiografía La historia de Josefina Mosquera, Editora Búho, Rep. Dominicana, 2002).

Mas, regreso a Plantados, y justamente en el otro espacio preferido por mí en Miami, ya mencionado: La Casa del Preso, al que mientras Mayra del Carmen y yo residíamos en la Pequeña Habana, yo concurría  a menudo a ese “museo vivo” —como suelo llamarlo—, donde escuché, en las voces de los heroicos plantados y otros expresos auténticas historias padecidas por ellos y sus familiares.

Por esta razón y por muchas más, el pasado sábado 27 de marzo, mientras Mayra del Carmen, su hermano Osvaldo con su esposa Daisy, nuestro hijo Darío Damián y yo visionábamos la cinta en el Teatro Tower nos emocionamos, tal no dudo les suceda a quienes tuvieron o tienen familiares presos en la Isla-Cárcel. Compungidos, veíamos las crudas imágenes y evocábamos los daños siquiátricos causados a mi ya fallecida suegra Carmen, como la angustia de Mayra del Carmen, quien cuando su padre fue apresado en 1962, ella, con apenas una niña de 11 años, padeció la barbarie castrista.

Sí: por eso a menudo le hablamos a nuestro nieto de siete años, Rodrigo Damián, de su bisabuelo, del quien le mostramos fotos para que le sea prohibido olvidar la historia de mi suegro Osvaldo Hernández, quien estaría preso entre 1962 y 1969: siete años y dos meses, en cinco prisiones castristas: 5ª. y 14, en Miramar; La Cabaña; Presidio Modelo, de Isla de Pinos; Sandino, de Pinar del Río y Melena del Sur, en las que, con crueldad fascista en ocasiones fue gravemente herido a bayonetazos por haber luchado en la capital contra el sistema impuesto por el canalla que engañó al pueblo para entronizarse en el poder durante décadas.

Y, ya que hablo de mi querido suegro, justamente, aquí en Miami, conocí y amisté con el valeroso luchador anticastrista ya fallecido, Lázaro Guerra, quien estuvo preso con Osvaldo. Nunca olvidaré que en una de nuestras charlas, cuando le dije al ya mayor Lázaro que Mayra del Carmen era la hija de su «hermano» —tal solían llamarse—, y yo, el yerno, mostrándole fotos de su fraterno compañero de lucha y prisión, casi se desmaya de la emoción, por lo que debí sostenerlo.

MÁS SOBRE LOS ¿EXCRETORES?

Las muestras en la cinta de ejemplos del salvajismo ejercido por el castrismo contra los plantados, molestan a esos ¿periodistas? que —en la Isla-Cárcel y en un país europeo, cuna del Socialismo Utópico, la Revolución Francesa y la patria del ¿médico o asesino? Joseph Ignace Guillotin, quien en 1789 creara el benévolo “artefacto” para que los condenados a muerte no sufrieran y, sin discriminación clasista, partieran al otro mundo— prefieren ¿ignorar? las torturas a que fueron sometidos aquellos héroes plantados, por lo que se atreven a vituperar la fiel crónica cinematográfica, decisiva radiografía de la cruel barbarie castrista.

Sí, esos ¿cubanos?, en cambio, prefirieron ¿escribir… o excretar? loas sobre el bodrio/panfleto de los asesinos de la Red Avispa, dos de los cuales participaron en el ametrallamiento de las avionetas rescatistas de los cubanos que intentaban huir de la Isla-Cárcel, como algunos compatriotas todavía lo hacen, a riesgo de morir en las peligrosas aguas del Golfo, aun a sabiendas de que el ¿querido? expresidente Obama (que nunca debió haber sido elegido) eliminó durante su segundo mandato la Ley de Pies Secos, Pies Mojados…

Pero, ¿qué publicó el 17 de julio del 2020 sobre los hechos y la pésima  película la Red Avispa el diario BBC News Mundo?

El periodista Lioman Lima, escribió:

Fue uno de los más sonados escándalos de espionaje de finales del siglo XX y, quizás, el mayor hasta ahora en la convulsa historia de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Al amanecer del 12 de septiembre de 1998, 10 agentes de la inteligencia cubana fueron detenidos por el Buró Federal de Investigaciones estadounidense (FBI) como parte de una operación contra la Red Avispa, un anillo de espías que el gobierno de Fidel Castro había infiltrado desde inicio de la década en el sur de Florida. Fue solo el prólogo de una larga historia que duró más de 16 años y que incluyó juicios, reuniones, mensajes secretos, denuncias, traiciones, gigantescas campañas de propaganda y visiones encontradas entre La Habana y el exilio de Miami. La historia parecía haber terminado cuando los últimos tres espías que quedaban en cárceles de Estados Unidos fueron devueltos a La Habana en diciembre de 2014, como parte del descongelamiento de relaciones anunciado por Obama y Castro. Sin embargo, ahora, la película Red Avispa (Wasp Network) protagonizada por Edgar Ramírez, Penélope Cruz y Gael García Bernal, [la cubana] Ana de Armas y Wagner Moura y que se exhibe en Netflix, vuelve otra vez a recuperar la historia de “Los cinco”. Así se les llama en Cuba a los personajes reales más conocidos de la Red Avispa (los que se negaron a colaborar con el FBI y fueron sentenciados a largas penas de cárcel en EE.UU.). El filme, del director francés Olivier Assayas, está basado en un libro del escritor y periodista brasileño Fernando Morais, que cuenta la versión del gobierno de Cuba sobre el caso. El hecho de que la película solo presentara la visión oficial de La Habana, obviara la historia de otros miembros del anillo de espías, no mencionara otras acciones de las que acusaron a la red y que presentara a las organizaciones anticastristas del exilio como “grupos terroristas y narcotraficantes” ha provocado ardientes críticas en Miami. Pese a ser una obra de ficción, miembros de la comunidad cubana en Miami no solo han creado peticiones en Change.org para que el filme se retire de Netflix, sino que incluso han amenazado con demandas judiciales.

A PESAR DE LOS ¿KRÍTICOS KOMENTARISTAS?…

… Yo voto por Plantados, porque es un hermoso y veraz testimonio que muestra cuánto lucharon y sufrieron aquellos admirables héroes, algunos de los cuales me honraron con su amistad, como nuestro querido y ya mencionado Lázaro Guerra, quien dirigiera la organización Sisters and Brothers Forever, gracias a la que, a numerosos cubanos llegados de la Isla–Cárcel, nos fueron otorgadas viviendas gratuitas.

A diferencia del bodrio sobre los cinco espías/asesinos, pagado por productoras foráneas, cuyos dólares permitieron al francés, ¿filmar? en varios países latinoamericanos y en Canarias, Plantados solo se pudo realizar gracias a la donación de un millón de dólares, decisivo apoyo económico de Leopoldo Fernández Pujals, quien así homenajeara a su tío José Pujals Mederos, prisionero durante casi tres décadas del castrismo.

En la Red Avispa, las ¿actuaciones? son tan mediocres, que no logran salvarlas ni siquiera los esfuerzos de conocidos intérpretes  latinos, que parecen exhumar programas preparados por el criminal Ministerio del Interior para la televisión cubana. El también mediocre guion sigue a pie juntillas un libro del ¿escritor y periodista? brasileño Fernando Morais, que en su ¿narración? reprodujo la falsa versión oficial del [des]gobierno castrista.

Por ello, muy distantes de la Red Avispa, en Plantados, el guion tripartito de Ángel Santiesteban Prats, Juan Manuel Cao y el propio Lilo, se basó asimismo en el testimonio Rehenes de Castro, de Ernesto Díaz Rodríguez, como en otros libros y entrevistas a numerosos expresos.

En cuanto a los desempeños, todos los intérpretes brillan, porque, identificados con la durísima vida de los plantados en las ergástulas castristas y emocionados al simbolizar aquella increíble pero cierta [ir]realidad, experimentan catarsis, que purifica las emociones de actores y espectadores, liberando pasiones y tensiones, por la praxis estética de la representación teatral (en este caso cinematográfica) de acuerdo con Aristóteles en su Poética.

En consecuencia, sobresalen por su calidad, las actuaciones de los reconocidos intérpretes: Carlos Cruz, Gilberto Reyes, Ariel Texidó, Héctor Medina, Alberto Pujols, Frank Egusquiza, Adrián Mas, Yerandy Basart, Conrado Gogle (“Boncó Quiñongo”), Abel Rodríguez, Fabián Brando, Alejandro Gil, Alina Robert, Ricardo Becerra y Roberto Escobar, como las ¿secundarias? de las convincentes interpretaciones de Grethel Trujillo, Vivian Ruiz, Yani Martín, Gerardo Riverón, Jennifer Rodríguez, Camila Vilaplana, José Brocco, Carlos Acosta, Jeffry Batista, Joel Lara, Joane García, Javier Fano, José Ramón Neira, Robby Ram, Omar Cruz y Carlos Alberto López, todos escogidos por la actriz Irasema Otero, a cargo del casting.

La música, compuesta por el célebre trompetista Arturo Sandoval, merecedor de diversos Premios (Grammy, Billboard y Emmy), es otro de los valores de Plantados que dignifica la cinta, pues universaliza el tema y los temas, aportándole rango internacional, acorde con el grave tema tratado con profundidad en el filme.

El director de arte y diseñador de producción es el reconocido especialista Guillermo Mediavilla, quien aquí corrobora su maestría, al realzar elementos esenciales, como el vestuario y la ambientación.

La excelente fotografía del colombiano Carlos Andrés Hernández, habitual colaborador de Lilo, define situaciones y desempeños, como en Leyendas del Exilio y otros seriales y cintas del realizador.

La argentina Ángela Fisher, responsable del diseño de maquillaje y FX, dota de tal realismo al filme, que podría definirse de neorrealismo o hiperrealismo, para emplear dos corrientes del propio cine y la plástica.

Valga también la asistencia de producción del no menos heroico Jorge L. García Pérez, Antúnez, pues su experiencia como preso político debió colaborar con el equipo de la cinta.  

Estoy de acuerdo con la penetrante valoración del historiador y académico Eduardo Lolo, publicada en la revista Palabra Abierta, del colegamigo Manuel Gayol Mecías, en la que define con acierto el filme:

 Plantados (2021) constituye la primera película que tiene como tema central describir los horrores del presidio político del totalitarismo cubano, por décadas negados por el castrismo y sus acólitos alrededor del mundo. Dirigida por el experimentado cineasta Lilo Vilaplana y producida por Leopoldo Fernández Pujals, la obra lleva a la pantalla la dramatización de hechos reales debidamente corroborados. Le sirvieron de fuente al guion, además de una extensa bibliografía no ficcional, los testimonios de ex presos políticos cubanos en el exilio, quienes abrieron sus adoloridas memorias como homenaje a sus hermanos caídos y todavía en búsqueda de justicia.

Más adelante cierra su honda reflexión al precisar:

[…] es una alegoría de raíces literarias ya presentes en la antigüedad, cuyo objetivo primario resulta ser, paradójicamente, mostrar en un mosaico de celuloide o cintas de video la más horrenda realidad de la historia cubana de nuestros tiempos. O lo que es igual: una película como historiografía fílmica alegórica fiel a los hechos que describe y, dada la terrible naturaleza de éstos, condena. Pero que también encomia; pues, en definitiva, los verdaderos plantados no fueron los héroes que retrata. Los plantados fueron sus ideales. Los cuales, llegado el momento, de seguro darán sus frutos. De luz, más luz.

A diferencia de los infieles comentarios, la mayoría desacertados por complacientes con el castrismo, Eduardo Lolo da en el blanco con su documentado y preciso artículo, como ya se pudo leer arriba.

Sin duda, Plantados es un filme excepcional en la breve, pero valiosa cinematografía cubana del exilio. Vale por ello y, como dijo el poeta, «lo demás son palabras del trasfondo».

 

 

 

 

 

©Waldo González López. All Rights Reserved 

About the Author

Waldo González López (Cuba, 1946). Poeta, ensayista, crítico literario y teatral, antólogo y periodista cultural. Graduado de Teatro en la Escuela Nacional de Arte, donde creó el Archivo de Dramaturgia e impartió clases de Historia de la Literatura para Niños y Jóvenes, en la Cátedra de Teatro para Niños (cofundada por él) y de Historia del Teatro Universal y Cubano. Cursó estudios de Francés en el Instituto «Máximo Gorki» (1964-1966), Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana, 1979), integró el Centro Cubano de la Asociación Internacional de Teatristas de la Infancia (ASSITEJ, de la UNESCO), las Asociaciones de Teatro y Literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en sus Secciones de Crítica Teatral, Poesía, Traducción Literaria y Literatura para Niños y Jóvenes. Fue Asesor del Teatro Nacional de Cuba y de los dos Centros Iberoamericanos de la Décima (La Habana y Las Tunas). Sus versos han sido traducidos a varias lenguas y publicados en Francia, Estados Unidos, México, Colombia y Argentina. Ha traducido del francés a los poetas Jacques Prévert, Marie de France, Molière, Joachim du Bellay y realizó versiones para la antología Poesía polaca. Su labor como poeta, crítico teatral y literario, antólogo y ensayista ha sido reconocida entre otros, por las pedagogas y antólogas puertorriqueñas Flor Piñeiro e Isabel Freire de Matos en su volumen Literatura Infantil Caribeña; el profesor y ensayista jamaicano Keith Ellis, en su estudio Cuba’s Nicolás Guillén: Poetry and Ideology, y el antólogo y ensayista español Antonio Merino en el prólogo de su antología Nueva poesía cubana. Ensayos suyos fueron incluidos en las antologías Nuevos críticos cubanos, Acerca de Manuel Cofiño y Valoración múltiple: Onelio Jorge Cardoso. Prestigiosos ensayistas y críticos cubanos y de otros países se ocuparon de sus múltiples libros. Fue jurado consuetudinario en eventos literarios, teatrales y de periodismo cultural, y participó en Congresos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), foros y otros encuentros con especialistas de Cuba y otros países. Entre sus más de 25 libros resaltan los poemarios: Que arde al centro de la vida (1976), Salvaje nostalgia (1991), Casablanca (Colombia, 1994), Las palabras prohibidas, Estos malditos versos, Ferocidad del destino, El sepia de la nostalgia y Umbral de la nostalgia (libro de arte, con sus poemas ilustrados por la artista plástica Julia Valdés); los cuadernos para niños: Poemas y canciones, Donde cantan los niños, Jinetes del viento, Libro de Darío Damián y Voces de la querencia; las antologías poéticas (con selección y prologo suyos): Preciosa y el aire (textos de García Lorca, 1976), Los versos de tu amigo (textos de García Lorca para jóvenes, 1978), Que soy marinero yo (textos de Antonio Machado, 1984, Premio de la Crítica de libros para la infancia, 1985), Cazador de colores (poemas del cubano Emilio Ballagas; 1986), y para adultos: Paris at night (poemas de Jaques Prévert, traduc. y pról. suyos, 1993), Hasta que Dios queme el tiempo (poemas de William Butler Yeats, 1993), Añorado encuentro. Poemas cubanos sobre boleros y canciones (2001), Viajera intacta del sueño. Antología de la décima cubana (2001), Este amor en que me abraso (décimas de José Martí; 2003), De tu reino la ventura. Décimas a las madres (2003) y Que caí bajo la noche. Panorama de la décima erótica cubana (2004). Asimismo, es autor del volumen de ensayos Escribir para niños y jóvenes (1983) y de la antología La lectura, ese esplendor (ensayos de figuras internacionales sobre lectura y literatura (Campaña Nacional por la Lectura, Quito, Ecuador, 2009), Navegas, Isla de Oro. Panorama de la décima para niños (en colaboración con Mayra Hernández; 2009), Esta cárcel de aire puro. Panorama de la décima cubana en el siglo XX (en colaboración con Mayra Hernández, en 2 tomos: 2009 y 2010). Como de los libros de crítica literaria: La décima dice más (2005) y La décima, ¿sí o no? (2006), ambos con reediciones; y las antologías La soledad del actor de fondo. Monólogos cubanos (1989) y Cinco obras en un acto (2001), así como el de crónicas Niebla de la memoria. En Cuba mereció las siguientes distinciones: Diploma al Resultado Científico por Colaborar con la nueva Historia de la Literatura Cubana, en tres volúmenes, otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente; el Laúd y la Medalla del Cucalambé (Las Tunas); Diploma por la Labor Realizada en Apoyo a la Décima (Universidad “Camilo Cienfuegos”, de Matanzas); Reconocimiento como Escritor y Crítico Literario (Presidencia del Instituto Cubano del Libro) y Distinción por la Cultura Nacional. EN MIAMI Desde su arribo a Miami (julio de 2011), ha sido jurado en los Concursos Internacionales: de Poesía (2012) y «La vigencia de Tula» en homenaje al 200 Aniversario del natalicio de Gertrudis Gómez de Avellaneda, ambos de la Editorial Voces de Hoy), el Internacional de Poesía «Facundo Cabral» (2013, del Gremio de los Artistas Latinoamericanos, GALA). Asimismo, ha fungido como jurado de los eventos escénicos: 1er. Festival Internacional de Obras de Pequeño Formato (Compañía teatral ArtSpoken, 2011), 1er. Primer Festival Internacional de la Comedia (Compañía Havanafama, 2013) y de Teatro de los Miami Life Awards. Participó como ponente en el «Congreso Internacional de Dramaturgia y Artes Escénicas. Teoría y Práctica del Teatro Cubano del Exilio Celebrando a Virgilio Piñera, en su Centenario» (Universidad de Miami, 2012). Mereció el 3er. Premio de Poesía en el Concurso Internacional «Lincoln-Martí» (2011). Integró los Consejos Asesores del Festival Internacional de Monólogo “A una voz” y del Gremio de los Artistas Latinoamericanos (GALA).

2 Comments on "Para siempre “Plantados”: Prohibido olvidar"

  1. Ismael Sambra 13/04/2021 at 7:44 pm · Responder

    Excelente crónica tipo ensayo, Waldo. Bien documentado. Es sin dudas un súper emotivo Film. Muy bien realizado y actuado. Buena dramaturgia. Bien articulado el tempus dramático, aunque faltan algunas claridades de conexión o referencias en la edición. Lo he visto dos veces en diferentes momentos, escenarios y personas invitadas. Las dos veces me sacó lágrimas de impotencia. Pero tuve la oportunidad de explicar y testificar sobre la realidad de los hechos. Felicidades Lilo y a todo el equipo. Lo lograron. Gracias Gayol. Buena publicación.

  2. Rigoberto Diaz Cutiño 14/04/2021 at 2:59 am · Responder

    Excelente y exhaustivo trabajo sobre un tema, no por dramático, fascinante. Este trabajo de mi amigo Waldo es un trabajo necesario.

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