Los cuatro grandes desafíos de un escritor

Written by on 13/09/2015 in Promocion - 1 Comment
Promoción.
Por Manuel Gayol Mecías… 
Escribir y publicar
  • 1) Enfrentar su propia obra; 2) cómo, dónde y cuándo publicar su libro; 3) encontrar una editorial de autopublicación; 4) convertirse en empresario de su propio texto

Escribir, para muchos como yo, constituye una necesidad; para todos es una oportunidad de publicar algo; lo que quiere decir que “yo”, como escritor, tengo la necesidad de escribir y luego la oportunidad de publicar. En el caso del escritor en general, digamos: poeta, narrador, ensayista, crítico el hecho de escribir no se hace realidad hasta que no publica su libro. Esta es la máxima aspiración de un escritor, publicar su obra. Pero aun más: necesita que su texto sea leído por alguien para que entonces el libro plenamente se realice. El escritor siempre escribe para alguien más allá de él. El escritor es, por naturaleza y entre tantas cosas, un comunicador; y por ello, después de escribir tiene que publicar.

Lo que quiero significar asimismo es que al hecho de escribir le es imprescindible la publicación y la identificación con un lector. Sin ambos aspectos, lo que se escribe no estaría terminado. Para llegar a ello, el creador —en este caso el escritor— tiene que transitar cuatro niveles de riesgo, que se constituyen en verdaderos retos. A saber:

1.- Enfrentar su propia obra

En primera instancia, el reto de enfrentar su propia obra, ¿cómo escribirla, cómo desarrollar su historia o sus poemas, su ensayo o su crítica? ¿Cómo encontrar la voz en que va a ser contada esa historia? En cada género hay problemáticas diferentes. Hay que encontrar el tono; el tipo de narrador y su perspectiva; o la dimensión lírica o épica de los poemas que tiene en su intimidad; hay que encontrar los ángulos críticos o investigativos que va a abordar para que luego conduzcan al enfoque crucial de su ensayo o de su artículo crítico. En fin, la creación de la obra es el primer escollo; la primera asechanza sobre sí mismo que tiene que rebasar el autor para en seguida pasar al segundo reto, no menos difícil y a veces muy decepcionante, y que busca cómo, dónde y cuándo publicar su libro.

2.- Cómo, dónde y cuándo publicar su libro

Encontrar un agente literario, o directamente una editorial importante, ambas gestiones se hacen por lo regular, misiones imposibles. Pero no hablo de los trámites. Esto en realidad es sencillo. En Internet hay cientos de agentes literarios y se puede, además, encontrar las páginas web de las grandes y famosas editoriales, como Siglo XXI, Seix Barral, Alfaguara, Santillana, Randome House Mondadori, o Grijalbo, Porrúa, etc. De agentes y de editoriales se pueden tomar los datos y enviarle su libro, una carta de presentación, incluso puedes conseguir alguna buena recomendación y adjuntarla, enviar su currículo y una sinopsis de la novela, o de incluso su cuaderno de cuentos, su reportaje o testimonio; y entonces… a esperar la respuesta. En algunos casos llega una carta confirmando que lo han recibido y agradeciéndole el interés en su persona o editorial. Después, si no es usted el que se preocupa en preguntar si le van a responder, con buena suerte le llega el original de vuelta, y la excusa con el argumento de que no publican ficción, o que su obra es interesante pero no hay presupuesto, o simplemente no le dicen nada y solo le devuelven el original. Al menos, ese ha sido mi caso… O también:

  • tal vez porque la obra no es suficientemente buena, pero
  • quizás porque no le cuadra a los intereses estratégicos de la editorial,
  • o asimismo porque la editorial recibe demasiadas propuestas y no logra leer todos los manuscritos; y esto, se sabe, pasa con bastante frecuencia.

Pero vamos a suponer que por esas cosas de la vida usted se enteró de que tres lectores de una editorial importante se leyeron su libro, y dicen haberlo encontrado bien, que en definitiva el que escribió esa novela es realmente un escritor, pero sucede que no toca los tópicos que en ese momento la editorial está buscando para garantizar la venta de la obra (lo sentimos mucho, le podrían decir), digamos que su novela no cuenta con un sexo descarnado y masoquista como sucede en la trilogía de Cincuenta sombras de Grey (Fifty Shades of Grey), de E. L. James; o no toca el mundo de la magia de Harry Poter, de J.K. Rowling; y mucho menos no alcanza un nivel parecido al sexo de los vampires en el libro Crepúsculo (Twilight), de Stephenie Meyer.

El caso es que su obra puede permanecer años añejándose en una gaveta de su escritorio y nunca usted ve su publicación; a lo mejor tiene un poco de buena suerte, y algunas de las editoriales tradicionales, de cierta importancia, le publica un libro… pero después ese libro se queda ahí, sin muchos resultados y pasa el tiempo y pocos son los que le conocen a usted o se han leído su libro. Es un triunfo a medias o es un “poquito” de éxito porque, ¡al fin!, logró publicar con una editorial más o menos reconocida, pero ya… no pasa de ahí… Y realmente no se sabe por qué esa editorial le publicó un libro, o ¿por qué no le publicó otros libros?

El éxito en la buena y la mala literatura es, para cada autor, aun cuando sea un gran escritor, una especie de lotería —en el que hay un bombo repleto de escritores en el mercado y son pocos los escogidos—. Muchos autores clásicos han dependido de tener o no buena suerte para que sus libros hayan sido, primero, publicados y más tarde reconocidos como grandes obras. Cien años de soledad, de García Márquez fue un caso así; hasta que no apareció Carmen Balcells, quien supo valorar esa novela, no se apreció la importancia de ese libro.

El caso de Herman Melville es un ejemplo fehaciente de las incertidumbres que rodean la vida de un escritor, cuando después de publicar su novela Moby Dick (La ballena blanca), en 1850, esta narración también fue rechazada por la crítica y contribuyó a hundirlo más en el fracaso, y solo después de años, se convirtió en una de las novelas más importantes de la literatura mundial, y devino asimismo en una de las grandes obras del romanticismo estadounidense.

Por su parte, el escritor británico William Golding, aun cuando escribió una de las obras perdurables de la literatura inglesa, El señor de las moscas, sufrió la triste desilusión de que la primera versión de esta novela fue rechazada varias veces por las editoriales, hasta que la publicó Faber and Faber en 1954. El señor de las moscas se convirtió así en su obra más emblemática y conocida.

El narrador argentino Abelardo Castillo ha señalado algo importante, cuando dice que “el primer libro de Borges lo pagó Borges, los primeros libros de Bioy Casares los pagó su padre. A Sabato, en Sur, no le quisieron publicar El Túnel y se lo pagó un amigo. Y muchos poetas, acá y el mundo entero, han pagado sus propias ediciones. Por si esto no bastara, Nietzsche solía costear sus propias ediciones, y distribuyó unos quince ejemplares de Así habló Zarathustra. Eso de decir que el libro pagado es necesariamente menor, es una estupidez, es fomentar o anhelar su fracaso”.

También tomamos lo que dice al respecto el escritor, editor y director de Alexandria Library Publishing House, Modesto “Kiko” Arocha, y con ello podemos apoyar lo dicho por Abelardo Castillo; o sea, definitivamente quitar la mala fama que se le ha querido crear a las editoriales de autopublicación:

Jack London fue rechazado 600 veces antes de publicar por primera vez; Sopa de pollo para el alma fue rechazada por 144 editores antes de vender 100 millones de ejemplares; a  Margaret Mitchell le desdeñaron 37 veces Lo que el viento se llevó.

He aquí la lista de algunos excelentes escritores que publicaron por sí mismos —según “Kiko” Arocha—: José Martí, Lezama Lima, Leví Marrero, Walt Whitman, Edgar Allan Poe, Alejandro Dumas, Ernest Hemingway, Stephen King, Thomas Paine, Benjamin Franklin, Marcel Proust, Laurence Sterne, Emily Dickison, Nathaniel Hawthorne, Jane Austen, Upton Sinclair, Virginia Woolf y Mark Twain.

Hojas de Hierba, uno de los libros más famosos de poesía en lengua inglesa, fue publicado por su autor Walt Witman seis veces, desde 1855 hasta 1881.

La novedosa importancia del tercer reto (encontrar una editorial de autopublicación)

3.- “¿Es escritor quien consigue que una editorial lo acepte y no quien se autopublica? Borges pagó la edición de su primera obra, y también Marcel Proust, por dar dos ejemplos fundamentales”. Es entonces que vendría el tercer reto, que es el hecho de sacar su libro en una editorial de autopublicación, en la que uno paga a una de las tantas casas editoras que hoy en día —gracias a los avances tecnológicos— están saliendo al mercado como nueva propuesta para los escritores ignorados. Este es el desafío monetario, aun cuando, ya la publicación por este medio se ha abaratado bastante a lo que era hace unos años —cuando se les consideraba como editoriales vanity— en que el libro lo tiraban por medio de una imprenta y el costo le podía salir en unos 5,000 dólares, digamos, o hasta más.

Actualmente existe lo que se llama on demand (por pedido), en la que el autor paga el costo de edición y publicación a una de estas editoriales y posteriormente le compra a una distribuidora la cantidad que quiera de su propio libro y a un precio muy barato. Así usted lo podrá revender más adelante.

El costo por la publicación completa del libro podría oscilar, según la cantidad de páginas (si es un libro de cien páginas, el precio podría ser de 295.00 dólares, incluyendo hasta 3 ilustraciones y 2 tablas; si hubiera que hacerle correcciones o editarlo, habría que discutir entonces un precio mayor).

En caso de que el texto tuviera más de cien páginas, se cobrarían unos 3.00 dólares por cuartilla (aquí estamos hablando de que se le haría la edición, formato de páginas, diseño de cubierta y contracubierta, además de la corrección y edición del libro, y después su libro aparecería puesto a la venta en Amazon.com, o en otras distribuidoras de libros).

Es aquí cuando se aplica el método on demand; es decir, el autor le compra la cantidad que quiere al distribuidor su propio libro pero por un precio muy barato, y más tarde el mismo escritor vende su libro en diversas actividades literarias, pero asimismo su libro se mantiene en venta en ese distribuidor antes mencionado, y usted recibe las regalías en su propia cuenta de banco, por ejemplo, el distribuidor de su libro puede ser perfectamente Amazon.com.

Y todo ello sería un gasto único y de una sola vez.

De hecho usted está vendiendo su libro en CreateSpace, de Amazon.com, pongamos por caso, o en el mismo portal de Amazon (como librería) y, por otra parte, usted les compra a ellos; quiero decir, en la cuenta que usted abra con CreateSpace muy, pero muy, barato su propio cuaderno para más tarde revenderlo —como ya dije— al precio que usted mismo le puso en coordinación con la editorial que le publicó su libro. He aquí donde se encuentran sus ganancias. Dicho sea de paso, el copyright es suyo y usted no tiene contrato con nadie sobre su obra.

Es una respuesta nueva y al mismo tiempo fascinante el hecho de que la tecnología actual haya logrado transformar una experiencia muy vieja como es la autopublicación de libros en un nuevo y asequible mercado, en la que usted además de escritor se comienza a hacer un poco empresario. Y es donde comienza el cuarto desafío del autor, repito, el hecho de que usted tiene que aprender a vender su obra. Este es el cuarto desafío, usted como empresario de su propio libro.

4.- Convertirse en empresario de su propio texto y de otros autores

Por supuesto, es la provocación más difícil de los cuatro retos, porque usted debe convertirse en algo que nunca imaginó ser, y es en empresario de su propio libro. De hecho, tiene que hacer publicidad; usar para ello la Internet; asistir a encuentros literarios, a ferias, a talleres y llevar su libro. Si cuenta con algún dinero, debe apelar a determinadas compañías distribuidoras de libros que cuentan con sus métodos y estrategias para publicitar su libro; debe encaminar su publicidad por Facebook, por Twitter, por todas las redes sociales posibles… En verdad las editoriales tradicionales, aun cuando publiquen su obra por algún milagro, no buscan abrirle las puertas de los grandes medios para que usted salga en televisión o para que tenga entrevistas en la radio, o al menos ello no se da con regularidad; a la televisión, por lo general, no le interesa presentar a nuevos escritores, y muy pocos saldrían en algún programa cultural por la radio.

Pero bueno, si usted como empresario cuenta con un tanto de buena suerte y mucho empuje, su libro podrá, poco a poco, o rápidamente, convertirse en un libro que se vende o, al menos, ser un libro bien vendido que le dé la posibilidad de seguir escribiendo y publicando por usted mismo otros libros. En definitiva, la esperanza está ahí; y soñar… es gratis.

Manuel Gayol Mecías. Entrevista de Jesús

 

 

 

 

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About the Author

Manuel Gayol Mecías is the Director and Editor of Palabra Abierta (“Open Word”; mu.gayol3@gmail.com), and a Cuban writer and newspaper man. He was a Senior Researcher in the Literature Investigation Center of the Casa de las Américas (Havana, 1979-1989), and was a member of the editorial board of Vivarium magazine, a review published under the tutelage of the Archidiosis of Havana. He has published innumerable critic essays, short stories, novels and poetry in many Cuban and foreign literary reviews and newspapers, and has been the recipient of various prizes in literature, among them the Short Story National Prize of the Union of Writers and Artists of Cuba (UNEAC), 1992, and the Enrique Labrador Ruiz International Short Story Prize of the Círculo de Cultura Panamericano (Pan-American Circle of Culture) of New York, 2004. He worked as editor of Contact Review, from 1994 to 1996. He worked at La Opinión Spanish Newspaper as Editor and Copyeditor (1998 to 2014). At present, he is one of the founders of the Club del Pensamiento Crítico at the Huntington Park Public Library. He is a member of Cuban History Academy in Exile, and a member of Cuban Pen Club in Exile, too, and vice president of Vista Larga Foundation. Published works include "Retable of the Fable" (Poems, Editorial Letras Cubanas, 1989); "Multiple Appraisal of Andre’s Bello" (Compilation, Editorial Casa de las Américas, 1989); "The Jaguar is an Amber Dream" (Short stories, Provincial Center of the Havana Book Editorial, 1990); "Return of the Doubt" (Poems, Vivarium Editions, Archiepiscopal Center of Studies, Havana, 1995); "The Night of the Great Goth" (Short stories, Neo Club Editions, Miami, 2011); "Eyes of Red Goth" (Novel, Neo Club Editions, Miami, 2012); "Marja and the Eye of the Maker" (Novel, Neo Club Editions, Miami, 2013); "Inverse Trip towards the Reign of the Imagery" (Essays, Neo Club Editions, Miami, 2014) and "The Fire’s Artifice" (Short stories, Neo Club Editions, Miami, 2014); "Coincidencias de un editor (o el exorcismo de Joel Merlín)" (Novel, Palabra Abierta/Neo Club Ediciones, Eastvale/Miami, 2015); "La penumbra de Dios (De la Creación, la Libertad y las Revelaciones)" (Essays, Palabra Abierta/Neo Club Ediciones, Eastvale/Miami, 2015); "Las vibraciones de la luz (Ficciones divinas y profanas). Intuiciones II" (Essays, Palabra Abierta Ediciones/ Alexandria Library Publishing House, Eastvale/Miami, 2016).

One Comment on "Los cuatro grandes desafíos de un escritor"

  1. José Fernández Pequeño 16/09/2015 at 4:40 am · Responder

    El texto es acertado en cada una de sus palabras. Denigrar una publicación juzgando a partir de quién la pagó y no por la calidad del libro es un acto de superficialidad inaudito. Eso sí, el libro autopublicado tiene que ser un producto de calidad, bien editado, bien corregido y mejor diseñado. Quién pagó todo eso, es un dato irrelevante. El prejuicio nace de una suposición falsa: que la aceptación por parte de una editorial establecida supone un juicio de valor. Como bien dice Gayol, las razones por las cuales una editorial “compra” un texto pueden ser infinitas y no vinculadas con la calidad, sino con el comercio. Lo otro es lo otro. Éxito comercial y buena literatura son dos cosas distintas. A mí me interesa la segunda.

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