“La enana”, novela de Rosa Marina González-Quevedo

Literatura. Narrativa. Novela. Promoción.
Por Rosa Marina González-Quevedo.
Sinopsis

En octubre de 1996, mientras se desencadena un huracán tropical, una niña enana nace en un hospital habanero. Al mismo tiempo, un joven escritor asturiano adquiere en Praga una rara marioneta, obra de un excéntrico titiritero italiano del Siglo XVII, y un erudito profesor napolitano de antropología y psicología pierde un antiguo reloj judío en un hotel de la capital cubana. Así, se inicia una historia que, poco a poco, tejerá una trama en la que se confunden realidad y ficción, para hacernos perder las coordenadas que nos permiten delimitar la frontera entre el mundo histórico-sensorial y el universo astral intangible. Rodeado de una serie de fenómenos paranormales de difícil comprensión racional, el misterio de «la enana» permanecerá oculto en la existencia de un ciclo maldito de vidas, misterio que solamente podrá ser desentrañado en la misma medida en la que el protagonista logre superar toda una serie de estereotipos académicos y personales. La enana es, en fin, una novela escrita para ser leída desde perspectivas diferentes, en la que Física cuántica, magia, antiguas leyendas, ritos ancestrales y alquimia serán las claves para ayudarnos a transitar por el laberinto donde se confunden pasado y presente.

Fragmento
Segunda parte
(Capítulo 15)

Eran alrededor de las cinco y media cuando un señor con marcado acento extranjero levantó la mano para intervenir:

─Buenas tardes. Mi nombre es Mario de Luca. Sono stato[1] durante muchos años profesor de psicología y antropología cultural en la Universitá Federico Secondo di Napoli. Ante todo, quería felicitar al autor de este libro por tratar un tema poco divulgado por la mayoría de los medios de difusión convencionales… Algo que, tantissime volte[2],  suele ser definido con la categoría de «paracientífico».

─Tiene usted razón ─Carlos ratificó las palabras del participante─. Sabemos que hay revistas y textos especializados en el tratamiento de fenómenos paranormales. De hecho, estamos aquí, presentando un libro que resume algunas experiencias al respecto. Pero lo cierto es que, por lo general, estas son cuestiones que interesan a una minoría. Y al final, la literatura relacionada con este tema la dejamos, más bien, para las películas de horror… cuando todos vamos al cine a comer palomitas de maíz delante de la gran pantalla…

Ante la ironía, el auditorio estalló en risotadas. Carlos, sin embargo, no tenía  intención de poner en ridículo a su interlocutor. Reconocía que aquel extranjero (evidentemente italiano por su acento) le resultaba simpático aun sin llegar a comprender por qué. Lo cierto es que le llenaba de entusiasmo el hecho de que hubiera un miembro del público interesado en proponer un debate serio sobre el libro.

Por su parte, sin perder el control, Mario de Luca reanudó su intervención:

─En realidad, he pasado buena parte de mi vida viaggiando[3], reuniendo experiencias en mi paso por ciudades de diferentes partes del mundo. Sono stato[4] en Israel, donde cursé estudios de hebraísmo. Luego, en Nigeria durante un par de meses… También en Egipto… y en Praga, ciudad donde viví muchos años… Y ahora vivo aquí, en La Habana. Y bien: en todos esos lugares, mi interés principal ha sido siempre el de reunir conocimientos… para llegar a conclusiones personales acerca de la relación que existe entre el mundo humano y «l’aldilà»… No sé si me explico bien.

─¡Se explica perfectamente! ─respondió Carlos, asintiendo con la cabeza y abriendo y cerrando los ojos.

Molto bene ─el «profesor» manifestó su complacencia. Y continuó ─: Quiero decirle que en La Habana he presenciado algunas ceremonias del culto yoruba. Siempre sono stato un apasionado de temas de parapsicología. Quindi[5], mi pregunta específica es la siguiente: como autor de La mágica Habana, Lei crede veramente che esiste «l’aldilà»?[6]

─¿Se refiere usted al concepto de «más allá»? ─El escritor asturiano probó a adivinar la frase italiana de su interlocutor─. ¡Por supuesto! Creo que existe. Anteriormente a este libro, he publicado otros referidos al tema. En ellos, describo las experiencias vividas en otras ciudades que no son La Habana. Por ejemplo, en mi primer libro escrito en Méjico y titulado Misterios de caminos hago referencia a apariciones de seres no propiamente humanos… Y para ello, me he basado en leyendas populares conocidas en la zona… Yo, al igual que usted, he vivido en distintos sitios y he estado en Praga, una ciudad mágica…

En ese instante, sin que el autor concluyera su discurso, alguien desde el público levantó la mano para pedir la palabra. Pero no esperó a que se la dieran. E intervino:

─Y  ¿cómo usted define el concepto de «MAGIA»?

Carlos hizo una breve pausa para buscar con la mirada a su nuevo interlocutor. Se trataba de un turista que sobresalía del resto por su elegante atuendo: una camisa de lino blanco y pantalones de algodón (también blancos), un singular sombrero panamá de paja toquilla y gafas de sol. Así vestía.

Sin levantarse de su silla, el excéntrico personaje sonrió e hizo el ademán de quitarse el sombrero para saludar a Carlos.

Pero sin tomar en consideración el exagerado gesto, el escritor de La mágica Habana volvió su mirada, nuevamente, a Mario de Luca. Y retomó su discurso anterior:

─Como decía, haciendo una comparación de lo referido en ciertas leyendas populares, y considerando que el pensamiento mágico es universal (pues se cuenta lo mismo en todas partes, si bien de forma diferente), establecí una analogía entre algunas de las ciudades visitadas. De esta forma, he llegado a formular una hipótesis que no puede ser demostrada aplicando las leyes de la Física newtoniana. Sin embargo, si nos basamos en los principios básicos de la Física Cuántica, nuestro razonamiento cambiaría por completo ─Para crear una atmósfera de expectativa, Carlos hizo una breve pausa. Miró a su alrededor con expresión intrigante. Y luego prosiguió─: Pues bien, mi tesis es la siguiente: Praga y La Habana son una y la misma ciudad.

(Hubo exclamaciones desde el público. Y alguna que otra risita burlona)

»En fin, pienso que sus diferencias (históricas, geográficas y de todo tipo) se deben al observador y a la perspectiva de observación… Baso mi hipótesis en ciertos fenómenos paranormales resumidos por la vox populi… y no en lo que cuentan los textos académicos… Y he llegado a la conclusión de que, en ambas ciudades,  los misterios se repiten, no obstante hayan sido descritos de forma diferente y por observadores diferentes.

(Momento de silencio en la sala).

»Y ahora, para responder a quien hizo la pregunta anterior, creo que «la magia» es el conocimiento de los sabios. Sólo que dicho conocimiento ha sido menospreciado y públicamente tenido por inverosímil… pues hay y ha habido siempre demasiados intereses de por medio.

Y diciendo esto, se volvió hacia el hombre de compostura elegante que había hecho la pregunta. Pero éste ya no estaba en el público. Por lo que se dirigió de nuevo a Mario de Luca.

Por su parte, sin levantar la mano, el «profesor» intervino de nuevo:

─¿Usted cree, quindi, que la mente puede modificar la materia? ¿Trata usted en su libro principios contenidos en la Teoría de la Superposición Cuántica? ─Mario de Luca ya no se sentía uno más del público, sino el único interlocutor.

─Sí ─respondió Carlos sin titubeos─, me alegro de que usted toque el tema ─afirmó con beneplácito. Y se enredó en una exposición teórica que ahuyentó a muchos de los presentes, logrando que buena parte del público abandonara la sala─. Como usted y yo sabemos, La Teoría de la Superposición Cuántica argumenta que la realidad es un número indeterminado de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidad… y cada uno de nosotros, con nuestro pensamiento, «da forma» o «transforma» la posibilidad en realidad… En resumen, que atendiendo a esta teoría, podríamos encontrar la misma ciudad en varias partes del mundo al mismo tiempo. Sí. Para la Física Cuántica, ello es posible.

Carlos se había puesto de pie. Poco a poco, todos estaban abandonando la sala. Todos menos Marisa y el «profesor».

También el editor había saludado a Carlos: «Nos vemos mañana para la conferencia de prensa».

El profesor se acercó a Carlos para felicitarlo y estrechar su mano:

Sono lieto di conoscerLa[7]. Y me gustaría continuar esta conversación, visto que usted ha visitado Praga…

─El placer es mío ─respondió Carlos con entusiasmo─. Si quiere, podríamos vernos otro día en casa. ─Y abrazando a Marisa, se la presentó─: Ella es mi mujer.

─Encantada. Vivimos muy cerca de aquí. Le dejo nuestro número de teléfono y hablamos… ¿Conoce usted las calles de Centro Habana?

─No se preocupe por eso, cara signora ─respondió el «profesor»─. Soy un caminante en La Habana. Así que llamo y nos ponemos de acuerdo.

El sol comenzaba a declinar detrás del horizonte. Había sido una jornada agotadora.

Notas:

[1] «He sido»

[2] «muchísimas veces»

[3] «viajando»

[4] «He estado»

[5] «Y bien»

[6] «¿Usted cree realmente que existe «el más allá»?»

[7] «Estoy encantado de conocerle»

 

 

 

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About the Author

Rosa Marina González-Quevedo Valhuerdi (Matanzas, Cuba). Ensayista y narradora. Licenciada en Filosofía por la Universidad de La Habana (1984) con la tesis La filosofía de Baruch Spinoza y las ciencias del siglo XVII, y Licenciada en Lengua y Literatura Románica y Latinoamericana por la Università degli Studi “L’Orientale”, de Nápoles (2009), con la tesis Il “Libre dels tres Reys d’Orient” nella tradizione agiografica spagnola di carattere giullaresco. Profesora de Historia de la Filosofía en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana desde 1984 hasta 1993. Fue miembro del Centro Arquidiocesano de Estudios del Arzobispado de La Habana y del consejo de redacción de la revista Vivarium, órgano del mismo. Ha sido profesora de español en el Instituto Cervantes de Nápoles, así como en diferentes institutos superiores estatales italianos. Entre sus publicaciones están: Antología del positivismo en México (Universidad de La Habana, 1992); Teilhard y Lezama: teología poética (Ediciones Vivarium, La Habana, 1996); San Manuel Bueno, mártir: leyendo con Unamuno (IF Press, Roma, 2008), así como los cuentos “Ojos incrédulos” (Revista Vivarium, n. XIII, dic. 1995) y “Desdoblamiento” (Revista Vivarium, n. XXII, junio 2000). Actualmente reside en León, España.

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