Unos 12,045 días de periodismo en Los Ángeles

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Periodismo. Crónica.
Por Jesús Hernández Cuéllar…

Clases de Periodismo. Periodismo Móvil. Esther Vargas. 23/06/ 2014.

– Han sido 33 años de pasión, de errores, de alegrías y de miedos

– Audacia e Imaginación: “Si el ejercicio de la profesión no transcurre en medio de esos dos ingredientes, no hay periodismo, solo hay paisaje de lo cotidiano”

El Boeing de la aerolínea Lacsa aterrizó suavemente en la pista del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, procedente de San José, Costa Rica. Era la noche del 30 de marzo de 1984. Han pasado desde entonces 12,045 días, 33 años. Para un periodista, la materia prima de las grandes crónicas estaba en la palma de su mano. Era la época en que las pandillas negras del sur, Bloods y Crips, se desangraban a balazos en las calles; Ronald Reagan buscaba afanosamente su reelección frente a un debilitado Partido Demócrata; Los Angeles se preparaba para los Juegos Olímpicos de aquel año, boicoteados por la Unión Soviética, y la comunidad indocumentada luchaba por una reforma migratoria que finalmente se aprobó dos años después, en 1986. La horrible Guerra Fría estaba en su apogeo, y nadie en su sano juicio se habría atrevido a pronosticar su fin, con el Ejército Rojo en los desiertos de Afganistán, las fuerzas cubanas en Angola y Etiopía, los sandinistas en Nicaragua, el FMLN casi a punto de tomar San Salvador, y los ayatolas iraníes construyendo un nuevo estado radical islámico. Agentes del F.B.I. se vendían a espías rusas en Los Angeles a cambio de sexo y joyas, y asesinos en serie acechaban a víctimas inocentes, Richard Ramírez, el Night Stalker (merodeador nocturno), entre ellos.

El graffiti ya era el dueño de los barrios marginales. Para muchos se trataba de un acto de vandalismo sucio e imperdonable. Para otros eran auténticas obras de arte.

Hollywood estrenaba producciones que hoy son clásicas, Beverly Hills Cop, con Eddie Murphy; Ghostbusters, con Bill Murray, Dan Aykroyd y Sigourney Weaver, estuvo en la lista de ese año. Harrison Ford emprendía una extraordinaria aventura en Indiana Jones and the Temple of Doom. Hacía su entrada por la puerta grande, Police Academy, y el joven Ralph Macchio y el veterano Pat Morita nos ofrecían The Karate Kid.

Muy pronto tuve la oportunidad de reanudar la carrera periodística en Estados Unidos, gracias a dos personas que se convirtieron en muy buenos amigos: Rafael Prieto Zartha, reportero y editor de fines de semana de La Opinión, y José Armando Valle, director de publicidad del mismo diario. Ellos fueron los fundadores de la edición de Los Angeles del diario Noticias del Mundo como editor y director general, respectivamente. Allí escribí mis primeras crónicas angelinas. En aquel momento, había sólo dos medios hispanos en la ciudad: La Opinión, firmemente erguida desde 1926, y KMEX Canal 34 desde principios de los 60. La cadena Univisión no existía, y KVEA Canal 52 se inauguró un año después, en 1985. La cadena Telemundo tampoco existía. El nacimiento de Noticias del Mundo cambió para siempre el panorama periodístico de Los Angeles, con coberturas muy dinámicas de la comunidad, sus problemas y sus sueños. La dura competencia diaria nos favoreció a todos. Los edificios plagados de ratas, los obstáculos que afrontaban los niños hispanos en las escuelas, y las actividades de quienes abogaban por la reforma migratoria ocuparon espacios importantes en Noticias del Mundo. Los efectos de la Guerra Fría en América Latina también entraron en las páginas de aquel nuevo diario, sin importar ideologías ni agendas políticas. Allí estuvieron los refugiados centroamericanos que huían de la violencia de los ultraderechistas “escuadrones de la muerte” y de la propia guerrilla, y ex prisioneros políticos cubanos que narraban sus pesadillas en las sórdidas cárceles de Fidel Castro, incluidos los espantosos relatos de los fusilamientos de opositores.

El entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, firma la Ley de Control y Reforma Migratoria de 1986. (Foto: Biblioteca Presidencial Ronald Reagan).

En cuestión de meses, tuve el privilegio de ser nombrado editor metropolitano de Noticias del Mundo, cargo que ejercería después en otros dos periódicos angelinos, El Diario de Los Angeles, y La Opinión.

Desde el principio hubo momentos inolvidables y enriquecedores. Aun recuerdo a César Chávez pidiéndome ayuda para encontrar un reportero que quisiera trabajar en el periódico del Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Estados Unidos; a monseñor Arturo Rivera Damas, obispo de San Salvador, explicándome que había más denuncias de crueldades cometidas por los ‘escuadrones de la muerte’ que por la guerrilla; al legendario guerrillero nicaragüense Edén Pastora (Comandante Cero), diciéndome que a veces tenías ganas de “mandar todo a la m…rda” e irse a “pescar tiburones a Costa Rica”. Y lo hizo… Al papa Juan Pablo II durante su viaje a Los Angeles en 1987 contándonos brevemente a Valle, al fallecido cronista y profesor Octavio Costa y a mí que los presos políticos cubanos estaban siempre en sus oraciones.

Al final de aquellos primeros años, el formidable equipo que fundó Noticias del Mundo se dispersó hacia La Opinión, Univisión, Telemundo y otros medios. Martín Plascencia, por ejemplo, es hoy día un maestro de la noticia, como reportero de Telemundo 52 en el condado de Orange. Katia Ramírez Blankley escribe para muchos sitios, después de muchos años en La Opinión. Prieto Zartha es el director del semanario MiGente, en Charlotte, Carolina del Norte, luego de una fructífera carrera en muchos medios, incluida la televisión. Valle disfruta de una bien merecida jubilación tras muchos años de trabajo. Aprendí muchas cosas en aquellas maratónicas jornadas de mediados de los 80.

Desde 1985 había recuperado también mi colaboración con la agencia internacional de noticias EFE, con la que había trabajado varios años en Cuba y varios meses en Costa Rica. En realidad, trabajé 10 años con esa organización noticiosa, y la considero sin duda alguna mi alma mater. Una agencia permite recibir un entrenamiento periodístico fuera de serie, ya que presta sus servicios a la prensa, la radio, la televisión y a portales de Internet, a la velocidad de la luz. No es para menos. El 40% de la información internacional que se publica actualmente en América Latina, procede de EFE, una institución que cuenta con más de tres mil periodistas de 60 nacionalidades en más de 180 ciudades de 120 países, y un archivo gráfico de 15 millones de imágenes.

Sede de la Agencia EFE en Madrid, España. (Foto: EFE).

Si tuviese que enumerar los sucesos que me consumieron más energía en estos 33 años en Los Angeles, tendría que poner en primer lugar los ataques terroristas de septiembre de 2001, cuando ya estaba al frente de la revista Contacto; la reforma migratoria de 1986 en Noticias del Mundo, los disturbios civiles de Los Angeles en 1992 y el terremoto de Northridge de 1994 en La Opinión. Si tuviese que compartir lo que he aprendido a lo largo de estos años, lo resumiría todo con esta frase: el periodismo no existe si no está cargado de audacia e imaginación. Si el ejercicio de la profesión no transcurre en medio de esos dos ingredientes, no hay periodismo, sólo hay paisaje de lo cotidiano.

Nunca olvidaré los momentos más difíciles. Las llamadas de angustia de Leticia García y Mary Ballesteros, reporteras de La Opinión, contándome que el fuego y las turbas enloquecidas se acercaban a sus autos, durante la cobertura de los disturbios civiles angelinos. La primera noche de los saqueos, había compartido un asalto a pedradas de otra turba con José Ubaldo, ahora portavoz de Metro, en la esquina de la Quinta y la Broadway, en el centro de la ciudad. Logramos escapar a toda velocidad. Había buenas razones para temer: 53 muertos, 2,383 heridos, 3,600 incendios, 1,100 edificios destruidos, 10 mil arrestos, y unos 1,200 millones de dólares en pérdidas materiales.

Destrozos en Los Angeles, provocados por los disturbios civiles de 1992. (Wiki Commons).

Ni tampoco los momentos más inciertos, sobre todo cuando estallaron los primeros bombazos en Bagdad en 1991, durante la primera guerra del golfo pérsico emprendida por una coalición que encabezó Estados Unidos para sacar a las tropas de Saddam Hussein de Kuwait. Era la primera guerra que se transmitía en vivo, y gracias a CNN la vimos desde el primer minuto en la redacción de La Opinión. Mucho peor, la voz de mi hijo Gellerman desde Miami, en el amanecer angelino del 11 de septiembre de 2001, con un mensaje que se desvanecía entre la sorpresa y la incertidumbre: “nos están atacando”. Y todo esto sin dejar de mencionar los sobresaltos provocados por el descomunal terremoto de Northridge en enero de 1994. Los estremecimientos causados por las réplicas se sentían en todas partes. Fue otro momento trágico para Los Angeles: 57 muertos, cinco mil heridos y daños materiales calculados en más de 20 mil millones de dólares.

Durante los primeros días de las guerras de Afganistán e Irak, recibí la generosa invitación de Telemundo Los Angeles para participar casi diariamente como analista político. Fueron programas muy interesantes junto a José Ronstadt en KWHY Canal 22 y Lucía Navarro en KVEA 52, en los cuales nos preguntábamos cómo sería el final de aquel combate global contra el terrorismo, que aún hoy día no ha terminado.

Vivimos ahora una época igualmente difícil y exigente. Los expertos suelen llamarla, la era de la información. Ya no competimos con los medios de nuestra ciudad o de nuestro país, si no con todo lo que existe y está en la red de redes. No soy de los veteranos que piensa que su juventud transcurrió en un momento mejor. La diferencia está en que Internet, con los inteligentes buscadores de Google y Yahoo, y sus redes sociales Facebook, YouTube y Twitter, así como los móviles inteligentes, se nos entregan en cuerpo y alma hoy día como herramientas de primer orden que no existían como ahora hace pocos años. Son herramientas fabulosas. Es una época maravillosa que vale la pena vivir.

No creo que voy a estar en Los Ángeles otros 33 años, pero estos 33 —poco más de la mitad de mi vida— han sido los mejores de mi carrera, los más intensos. Tanto es así que si volviese a vivir, me gustaría tener una vida como la de estos años de pasión, de errores, de alegrías y de miedos.

Jesús Hernández Cuéllar

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About the Author

Jesús Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine. Desde 1981 ha trabajado en todo tipo de medios: agencias de prensa, diarios, radio, televisión, semanarios, internet, revistas y redes sociales. Fue redactor de la agencia EFE en Cuba, Costa Rica y Estados Unidos, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles, California, e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA). Ha trabajado como periodista en las elecciones presidenciales de Estados Unidos desde la elección de Ronald Reagan en 1984.

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