Ética y compromiso

Written by on 6 octubre, 2017 in Critica, Política, Sociedad - No comments
Política. Sociedad. Crítica   
Por Carlos Penelas…
Palabras pronunciadas por Carlos Penelas en el acto de la Comisión de Desaparecidos Españoles en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, el sábado 30 de septiembre de 2017
De los resistentes es la última palabra
Albert Camus

Me he formado en una familia digna. El trabajo, el esfuerzo, la cultura, la honestidad marcaron mis pasos. Mis padres y hermanos me guiaron. Luego los maestros, los hombres y mujeres que fueron moldeando mi mirada, mi pasión, el sentido de lo justo a través de los años. En ellos, en cada uno de ellos, fue donde descubrí que la ética es una forma de vida. Y que una cosmovisión humanista nos daba una categoría en nuestro interior. Los grandes modelos son los que nos alimentan. El ser humano necesita de esos modelos éticos para caminar con plenitud.

La vida y la educación me llevaron a una clara concepción de lo ético, de la libertad, del compromiso social. El deber, el imperativo categórico de elegir libremente como nos señaló Kant, la alta voluntad de buscar el bien. La ética parte de la educación, de una verdadera educación. Es el combate contra el embrutecimiento espiritual.

En las tragedias griegas tenemos ejemplos claros de moral. Sintetizando, un nombre: Sófocles, una obra: Antígona. La lucha entre Antígona y Creonte, entre el amor fraternal y el compromiso político. Estamos del lado de Antígona, por supuesto. Esa ley interior, esa postura ética entra en conflicto con el discurso político, con la demagogia, con el dogmatismo y las brutales ideologías. Señala lo subterráneo: la corrupción, la impunidad, el engaño.

Para verlo mejor, para verlo claro. La llamada “obediencia debida” representa en nuestros tiempos al Gobierno de Tebas. La aceptación de “la obediencia debida” aplastó toda actitud ética posible. Y lo justificó todo. El ser humano debe hacer prevalecer su ley interior. No hay múltiples morales. Tampoco hay permisibilidad moral. La falta de ética es también una enfermedad de orden moral. En torno a la justicia, la dignidad, la belleza y la ética los griegos intentaron transformar el mundo.

Podemos evocar, más cercano a nosotros, los ejemplos maravillosos que unían ética, belleza y poesía en Simone Weil o en María Zambrano, dos mujeres preocupadas por la esencia del ser humano. Ellas, ahora, ya están en la memoria colectiva.

 

 

 

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About the Author

Carlos Penelas nació el 9 de julio de 1946 en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina. Es Profesor en Letras egresado de la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, y es en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde cursó Historia del Arte y Literatura. Obtuvo primeros premios y menciones especiales en poesía y en ensayo, así como la Faja de Honor (1986) de la Sociedad Argentina de Escritores —de la que fue en 1984 director de los talleres literarios— y otras distinciones. Fue incluido, por ejemplo, en las antologías Poesía política y combativa argentina (Madrid, España, 1978),Sangre española en las letras argentinas (1983), La cultura armenia y los escritores argentinos (1987), Voces do alén-mar (Galicia, España, 1995), A Roberto Santoro (1996), Literatura argentina. Identidad y globalización (2005). Publicó a partir de 1970, entre otros, los poemarios "La noche inconclusa", "Los dones furtivos", "El jardín de Acracia", "El mirador de Espenuca", "Antología ácrata", "Valses poéticos", "Poemas de Trieste", "Homenaje a Vermeer", "Elogio a la rosa de Berceo", "Calle de la flor alta" y "Poesía reunida". A partir de 1977, en prosa, fueron apareciendo los volúmenes "Conversaciones con Luis Franco", "Os galegos anarquistas na Argentina" (Vigo, Galicia, España, 1996), "Diario interior de René Favaloro", "Ácratas y crotos", "Emilio López Arango, identidad y fervor libertario", "Crónicas del desorden" y "Retratos", etc.

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