El pensamiento indigente

Written by on 22 noviembre, 2016 in Critica, Pensamiento, Política - No comments
Pensamiento. Política. Crítica.
Por Carlos Penelas…
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T. S. Eliot. Tomado de juanrodriguezcano.com

Ya no creemos que la verdad siga siendo verdad cuando se le descorren los velos
Nietzsche

Tengo la sensación, querido lector, que está harto de lo que escribo. Al menos lo estoy yo. No de usted, de lo que escribo. En verdad mi intención era recordar y pensar en Gian María Volonté, Yves Montand, Vittorio Gassman, Luis Buñuel, Mark Twain o Phillipp Mainländer mientras escucho a The Modern Jazz Quarter o a Krafwerk.

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Pablo Iglesias. Wikimedia Commons.

Pero sucede que apareció Podemos, jóvenes universitarios bien alimentados con coleta que sienten descender de Sierra Maestra o del asalto al Cuartel Moncada, hablando del Che pero ignorando a Camilo Cienfuegos, la verdad sobre Frank País, la cárcel y torturas a Huber Matos. Conocen mejor el mito revolucionario que la acción heroica de los partisanos. Apoyan al orador desatado de Hugo Chávez y a la señora Milagro Sala. Se identifican con Syriza mientras leen a Ernesto Laclau y a Marx, a Antonio Machado y escritos sobre la Guerra de Crimea. Así son las cosas. Por supuesto, también hablan de desigualdad y discriminación.

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Donald Trump. Wikimedia Commons.

Una alegría: Estados Unidos entró en el Tercer Mundo. Eso no está mal, nos van igualando, comienzan a sentir como nosotros, pueden llegar a ser progresistas consolidando un proyecto planetario. Ni hablar del papa peronista; el Vaticano entró al Cuarto Mundo con el populismo y centenares de rosarios bendecidos. A diestra y siniestra. Se castiga a los mercados y se les pide a los pobres que sueñen la vida eterna en el Paraíso, más allá del cielo y sus alrededores. En el cielo, según la versión de Yuri Gagarin, Dios no está. Tal vez debamos revisar el Concilio de Trento. Ni hablar de las finanzas vaticanas, por Dios y la Virgen.

La decadencia es notable, todo estaba mal de antes, todo estaba mal antes. No debería haber asombro en nada; ni en las groserías ni en el egocentrismo ni en el establishment. Regresan los gestos mussolinianos de la mano de los cambios climáticos. Por eso el caballero Donald Trump, don Francisco, el señor Rajoy otra vez a palacio, los sentimientos antisistema, la Viuda Nac and Pop, un presidente que habla con pajaritos, los demagogos latinoamericanos, la fabricación de armamentos nucleares, corrupción, modelos en Instagram, hipocresía, torpeza mental, ambigüedad chaplinesca, brutalidad, los asesinatos en Mosul, carnaval, las marchitas, el sonido envolvente del bombo, iconos envejecidos, el pueblo amorosamente conectado, villas miserias, sobreactuaciones, politiquería, la burocracia sindical, el proteccionismo y la mar en coche. El tema no es difícil de advertir, sólo que no se lo quiere ver en su dimensión, en las lealtades volátiles, en un pensamiento indigente. Sabemos de sobra qué es el imperialismo, el capitalismo, sus leyes, la pobreza, los hombres de Estado, el camarada Vladimir Putin, el demócrata Recep Tayyip Erdogan, la bella Marine Le pen, el multiculturalismo, los sentimientos antipolíticos, los bombardeos sin piedad, Isis, el Brexit, masacres terroristas, el Estado Islámico, corridas bancarias, Pokémon, el mundo de las series televisivas como género literario, financieras, élites -la alienación alarmante de individuos y pueblos- China y el comunismo del siglo XXI, la xenofobia, la incidencia del dengue y el zika, lavado de dinero, los refugiados de la Guerra Civil Siria, cuentas en Suiza, la droga, el feminicidio… la lista se hace interminable. Si le parece citamos a Parménides, a Alfred Hitchcock, a Tom Mix y a Chuang-Tzu. Déjeme respirar un poco, por favor, necesito fumar una pipa y tomar un café.

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Daniel Goleman. Wikimedia Commons

Daniel Goleman, autor de un libro trascendente: Inteligencia emocional, escribe otro libro necesario. Se llama El punto ciego. Psicología del autoengaño. Es importante trabajar cada uno de nosotros en éste tema, de descubrir “las ilusiones compartidas”. Desde cómo vemos a nuestra familia o a nuestros vecinos hasta cómo pensamos en el líder, en el profeta, en el ser carismático. La riqueza se concentra en manos de muy pocos que acumulan a expensas de las grandes mayorías, la pérdida de trabajo, las coberturas de salud, el embrutecimiento diario a través de la cerveza y los aparatitos de teléfono. Prevalece la desigualdad, el miedo, el resentimiento, la imbecilidad, el fanatismo. Esto, entre otras cosas, lleva a la gente a votar o a creer en ciertos magnates, militares u obispos.

Hablamos de la globalización, de nacionalismos, de fútbol o de las nalgas de mi prima sin saber mucho de dónde partimos, qué vemos, qué formación tenemos, cómo funciona nuestra materia gris. Si la tenemos. El desempleo ataca con ferocidad a los asalariados con menos preparación. ¿Qué es la revolución tecnológica? Es la digitalización, la inteligencia artificial. En breve se perderán millones de puestos de trabajo. Hay grandes perturbaciones en los modelos empresariales pero también en el mercado laboral, lo que se está llamando la “cuarta revolución industrial”.

Cerremos con unos versos de T.S.Eliot. Este escritor genial fue el hacedor en teatro de Asesinato en la Catedral, en ensayo, poesía y drama, entre tantos otros trabajos. Y libros de poemas como La tierra baldía, Los hombres huecos y los Cuatro Cuartetos. De Los hombres huecos recordamos estos versos: “Somos los hombres huecos / Los hombres rellenos de aserrín / Que se apoyan unos contra otros / Con las cabezas llenas de paja”.

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Y dos versos más, a su pedido caro lector: “Ojos que no me atrevo a ver soñar / En el reino de sueño de la muerte”.

[Buenos Aires, noviembre de 2016]

Carlos Penelas

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About the Author

Carlos Penelas nació el 9 de julio de 1946 en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina. Es Profesor en Letras egresado de la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, y es en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde cursó Historia del Arte y Literatura. Obtuvo primeros premios y menciones especiales en poesía y en ensayo, así como la Faja de Honor (1986) de la Sociedad Argentina de Escritores —de la que fue en 1984 director de los talleres literarios— y otras distinciones. Fue incluido, por ejemplo, en las antologías Poesía política y combativa argentina (Madrid, España, 1978),Sangre española en las letras argentinas (1983), La cultura armenia y los escritores argentinos (1987), Voces do alén-mar (Galicia, España, 1995), A Roberto Santoro (1996), Literatura argentina. Identidad y globalización (2005). Publicó a partir de 1970, entre otros, los poemarios "La noche inconclusa", "Los dones furtivos", "El jardín de Acracia", "El mirador de Espenuca", "Antología ácrata", "Valses poéticos", "Poemas de Trieste", "Homenaje a Vermeer", "Elogio a la rosa de Berceo", "Calle de la flor alta" y "Poesía reunida". A partir de 1977, en prosa, fueron apareciendo los volúmenes "Conversaciones con Luis Franco", "Os galegos anarquistas na Argentina" (Vigo, Galicia, España, 1996), "Diario interior de René Favaloro", "Ácratas y crotos", "Emilio López Arango, identidad y fervor libertario", "Crónicas del desorden" y "Retratos", etc.

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