El novenario

Written by on 12 abril, 2018 in Cronica, Literatura - No comments
Literatura. Crónica.
Por Modesta Riesco.

“El simulacro”, relato de Borges, me recordó mis años de docencia en el sur de Córdoba.

Eva Perón. Wikipedia,1943. Urteko Argazkia.

Corría julio de 1952. La tía de una amiga, senadora provincial, había gestionado mi designación y yo me estrenaba como maestra rural. Una semana después, la muerte de Evita desencadenó una serie de homenajes, a veces bastante estrafalarios.

El pueblito, una docena de casas a lo largo de la vía del tren, no podía dejar de hacer los suyos. El párroco de La Carlota, el más cercano, estaba muy atareado con los funerales que se hacían en lugares más importantes y aconsejó hacer un “novenario”: nueve días de rezos vespertinos por la difunta. No se necesitaba un sacerdote, cualquiera podía dirigirlo. Y allí estuve yo. ¿Quién mejor que “la maestra” para hacerse cargo?

En la Unidad Básica prepararon un altar. Pusieron un retrato de Evita entre paños negros, hubo profusión de velas y las pocas flores que sobrevivían a las heladas en los jardines del poblado.

Public Domain

El primer día asistieron unas cuantas mujeres, entre ellas la señora senadora. Demás está decir que los hombres brillaron por su ausencia: ésas eran cosas de “beatas”.

El resto de los días sólo me acompañó la dueña de la casa donde me alojaba, madre de una de mis alumnas y una de

las pocas “contreras” del pueblito.

Así se vivía en aquellos lejanos tiempos.

©Modesta Riesco. All Rights Reserved

About the Author

Modesta Riesco. Ejerció la docencia hasta que el Gobierno del General Perón, 1952, obligó a todos los maestros y empleados municipales afiliarse al Partido Justicialista. Dejó la docencia y trabajó durante décadas en una institución bancaria de prestigio. Hija de asturianos, nació en Córdoba, Argentina. Ha editado un libro en el que cuenta la historia de su pueblito, los hábitos y las diferentes visiones de sus pobladores. Siempre con calidez, lenguaje preciso y una ternura manifiesta por sus ancentros. Lectora de cuentos y novelas, gustadora del cine y del teatro, lleva una vida serena con una mirada suspicaz y piadosa. Desde hace seis años concurre al taller literario colectivo de Carlos Penelas, en la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.

Leave a Comment