El nombre de las hijas para los sentimientos

Written by on 30 Abril, 2017 in Critica, Literatura, Sociedad - No comments

Literatura Crítica. Sociedad.
Por Gustavo Catalán…

 

Ignoro si María Zambrano llevaba razón cuando apostaba por “La lógica del sentir”, aunque creo que es lógico pensar que son los sentimientos de los padres quienes explican la elección de ciertos nombres para sus hijas. Y me restrinjo a las niñas porque en el caso de los chicos no ocurre lo mismo y a saber tú el porqué; quizá sea la madre quien decida en estos casos o, tal vez, se considere al género femenino como más adecuado para ser marcado de por vida con las emociones de sus ancestros. Por cierto: ardo en deseos de conocer la opinión al respecto de algún colectivo feminista.Hay nombres tristes e incluso deprimentes: Soledad, Martirio, Dolores, Angustias, Olvido… (dos de mis tías cargaron con alguno de los citados y han sido el disparadero de mis reflexiones).
Otros, por el contrario, trasmiten un soplo de aliento y ahí tienen a las Remedios, Misericordia, Alba, Luz, Milagros, Esperanza, Paz, Amparo y, por no seguir, Estrella o Gloria. Se echan en falta muchos, por descontado. Para el lamento (que también podría incorporarse), el abanico podría ampliarse con Hambruna, Pejiguera o Genocidio, Cataclismo, Desconcierto… Y, en cuanto a los segundos, Paliación, Bienestar o Cataplasma no desdecirían junto a los que tienden a insuflar ánimo. También hay quien se llama Regla y, puestos a entrar en la fisiología, no sé el por qué se evita el final de la misma cuando se bautiza a algún bebé: Menopausia o Climaterio, si prefieren.Dando vueltas a la cuestión, me ha venido también a la cabeza lo que apuntaba el escritor Lobo Antunes en su Libro de Crónicas. Las criadas -decía- sólo poseen nombre propio; sin apellido. ¿Imaginan el castigo de por vida que puede suponer llamarse Desgarro o Aflicción, sin un Pérez o un Fernández que suavice siquiera en parte la ocurrencia de los progenitores? Al hilo de todo esto, se me ocurre que tales ocurrencias debieran ser objeto de investigación; una exploración metódica de la que podrían sacarse jugosas conclusiones en ámbitos varios.
Por lo que hace a la psicología y la sociología, ¿Se sobrelleva de igual modo llamarse Felicidad que Angustias? Porque pudiera ocurrir que los nombres aproximen o ahuyenten, favorezcan o dificulten la socialización, la formación de pareja…Por lo demás y en su conjunto, no estaría de más analizar si acaso los aconteceres históricos: crisis, guerras o bonanzas, influyen en la frecuencia con que se llama a las hijas de uno u otro modo y así, la estadística sobre el acúmulo de ciertos nombres en determinado tiempo podría constituirse en báculo adicional para aproximarse a la Historia y su interpretación. Como verán, no es asunto baladí y me extraña la carencia de tesis al respecto. Pero nunca es tarde y, a fuer de modesto, me conformaré con ser citado como impulsor de la idea cuando finalmente se publiquen unos resultados que, desde ahora mismo, espero con impaciencia (otro nombre que tener en cartera).

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About the Author

J. GUSTAVO CATALÁN Nacido en Guipúzcoa. Licenciado y Doctor en Medicina (1990) por la Universidad de Barcelona. Especialista en Oncología y Endocrinología. Diplomado en Metodología Estadística por la Universidad de París y en Sanidad (Escuela Nacional de Sanidad,1982). Tras ocupar la subdirección del Centro Regional de Oncología de Baleares, jefe de la Sección de Oncología del Hospital General de Mallorca hasta 2002 y, posteriormente, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Son Llàtzer (Ibsalut) hasta 2011. En la actualidad, ejerzo en el ámbito privado. Autor o coautor de más de 100 artículos y diez libros sobre la especialidad. Miembro electo de tres sociedades científicas nacionales y dos internacionales (European Association for Cancer Research y European Society for Medical oncology). He formado parte del comité editorial en cuatro revistas profesionales y becado por trabajos de investigación en ocho ocasiones. En 1987 obtuve el Premio Ciudad de Palma en el área de investigación científica. EN CUANTO A LAS LETRAS… En 1993, el primer libro de relatos: "De una cierta desmesura" (Edit. Prensa Universitaria. Palma de Mallorca) y, en 1997, el segundo: "Mi Giovanna por tres horas". Otros cuentos en volúmenes colectivos (1996, Edit. Noesis, Madrid; Edit. Ergon en 2005 y 2007…). Autor de las novelas “No habrá quien nos pueda separá más nunca” (Edit. Olañeta, Palma de Mallorca, 2000), “La fosa común” (Edit. Huerga y Fierro, Madrid, 2001) y, en la misma Editorial, “Tiempo de Despedidas” (2006) y “Frente a mí” (2014). También colabora en prensa con asiduidad. Autor de la columna semanal “Polvo de Letras” en la revista “Illespress” hasta su extinción y, desde hace 17 años, los domingos, columnista de opinión en “Diario de Mallorca”. En 2013 inició el blog “contar es vivir (te)” (http://gustavocatalanblog.com).

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