De suburbios, populistas, caudillos y gorilas

Written by on 30 Abril, 2017 in Critica, Literatura, Política - No comments
Literatura. Crítica. Política.
Por Carlos Penelas…

A 1997 image of MBR-200 members meeting. Nicolás Maduro can be seen on the far left while Hugo Chávez is seen speaking in the center.

 
a Buster, mi amigo
 
Estoy harto de tanta estupidez, cofradía y contubernio. Está allí y no lo ven, no quieren verlo. El ojo ciego de la mirada de la que habló Freud. ¿Calificativos, mediaciones, actitudes revolucionarias, fachadas? Lo cierto es que el populismo latinoamericano fue tomando posiciones: el papa Francisco, Podemos, Frauke Petry, Marine Le Pen, Geert Wilders, Trump, Mélenchon… cada uno en su juego siente lo irracional de un sistema agónico o ven el futuro en las escenografías de un castrismo criminal, del  chavismo lacaniano o del kirchnerismo —última etapa del peronismo— con bolsos, monasterios, muerte y corrupción. Además del  trotskismo nacional y otras taras altruístas. Irritable, sin duda. Insolente. Combaten “el cipayismo” o los usos y costumbres de una sociedad cristiana, devota y eficaz. Todos con fórmulas simplistas y discusiones conventuales. Sombriamente didáctico, compañero.
     Deseo recomendarle, amigo lector, que relea Cartas desde la Tierra de Mark Twain. Fueron publicadas por primera vez en 1962, más de cincuenta años después de su muerte. Si se ofenden por su ateísmo, no lo lean. También sería interesante que vuelvan a Un mundo feliz de Aldous Huxley. Fue editado en 1932 y su título tiene origen en un canto del acto V de La Tempestad, de William Shakespeare. Por último: Los viajes de Gulliver, la novela satírica de Jonathan Swift publicada en 1726. Una de las críticas más crueles de la condición humana. Estos tres libros para las vacaciones creo que están bien. Para las vacaciones o hacer lecturas comparadas. Estamos cerca de la murga, del bombo, de los milagros y la elegía victimista.
     Es desolador cómo se mezcla y se confunde todo. Desolador y patético. Parecería que el hombre no comprende o está imposibilitado de hacerlo. Lo digo sin demagogia, claro está. Intelectuales, hombres de ciencia o de formación artística, seres con vocación humanista, las más de las veces no ven lo grotesco. Eso que está allí a la vista, eso que un niño lo señalaría con facilidad. Bueno, tiene razón, no todos los niños. La cosa viene de lejos.
     No me interesa discutir los razonamientos de la derecha o lo que proclama una ideología reaccionaria. Ya lo sabemos. Sabemos qué representa la Iglesia, el Estado, las corporaciones, los bancos, las empresas, los ingenieros, los supermercados, las financieras, el derecho romano… lo sabemos y lo supieron hombres probos hace siglos.  Lo dramático es qué se entiende por progresismo, por revolucionario, por libertad.
     Usted sabe, fariseo lector, que sostengo teorías absurdas. Durante décadas, el Partido Comunista señaló en una suerte de Inquisición del hombre nuevo, que todo aquello que no pasase por su concepción era reaccionario, agente del imperialismo o secuaz de la CIA. Y quedó la marca. Diluida, sin criterio, pero el halo sigue dando vueltas. Nacieron los mitos, las leyendas. Hicieron listas negras donde estaban Camus y Ionesco, Pirandello y Orwell. Se ocultaron datos de manera desenfadada, siniestra. Desde los campos de concentración o Gulag (qué no dijeron los camaradas de Solhzenitsyn) hasta los crímenes más absolutos en la Guerra Civil Española o en México. Pero los camaradas leían Novedades de la Unión Soviética y todo estaba en orden. El mal estaba afuera: en la Alemania nazi, en la España franquista, en la Italia de Mussolini o en el liberalismo inglés. Y naturalmente  lo falso, lo espúreo, lo irracional, lo conspirativo, provenía del Pentágono. El politburó estaba ajeno a eso. Era la Biblia, lo único digno, lo sagrado. Hasta embalsamaron a Lenin para cumplir con la tradición del culto a la muerte. Cientos y miles de datos. Montañas de documentos, de contradicciones, de engaños. Y paralelamente mártires, persecuciones, exilios. Una cosa va con la otra. Así se hace el juego, así se va escribiendo el relato. Y los intelectuales comprometidos con la opresión. No todos, no todos. Brillantes creadores y pensadores anarquistas —y otros que no lo eran— vieron el engaño. Y lo denunciaron. Y pasaron a ser buenas personas pero equivocadas. O importantes creadores pero que trabajaron para la desestabilización o la contrarrevolución. Insisto, hay bibliotecas enteras con documentos, fotografías, manuscritos, cartas.
     Entre nosotros,  lo que no es peronista es fascista. O gorila. La razón de mi vida, escrito por el valenciano, falangista, Manuel Penella, fue un libro de cabecera de generaciones. Como si lo hubiese escrito Rosa de Luxemburgo. La confusión general, ubuesca por otra parte,  se genera a través de engaños, claroscuros, conversos y leales, patriotas y traidores. Y sobre eso bombo, liturgia y sinarquía. Y más tarde cultura nacional, maniqueo, oportunismo, silencio cómplice. Se formó un gran caldo donde se mezclaron deseos y creencias, sectas y castigos. Una enorme capacidad de olvido de nuestra sociedad y la falta de autocrítica hacen el resto. Y  barbarie,  imbecilidad,  cargos rentados, prelados y operetas.
     Vamos a recordar algo. Breve, pero interesante. Para saber dónde estamos parados o cómo todo, desde Perón hasta Kirchner, es peronismo. Todo es parte de lo mismo, reitero. Un sentimiento, una conducta, un acto mágico.
     El avión negro que trajo al General —Madrid-Buenos Aires— el 20 de junio de 1973 estaba acondicionado, según órdenes de su secretario privado, José López Rega. En el sector A viajaban Licio Gelli, López Rega, Luchino Revelli, Giancarlo Valori, miembros de la Logia Propaganda Due (P2). En el sector B Juan Perón, Isabelita, Cámpora, su esposa Georgina, el coronel croata Milo de Bogetich, la esposa del embajador en España, José Campano.
     En marzo de 1974 el General sentía que su organismo iba decayendo. No obstante, se sintió con fuerzas para recibir al presidente de Rumania, Nicolás Ceausescu, junto con su esposa, Elena. Ceausescu, joven lector, fue uno de los dictadores más brutales de la Europa del Este. A Ceausescu y a su esposa se les entregó el Collar de la Orden del Libertador San Martín y la Universidad de Buenos Aires lo nombró Doctor Honoris Causa. Vale la pena recordar que durante su primer gobierno no recibió al Premio Nobel de Medicina, 1947, Dr. Bernardo Alberto Houssay por ser antiperonista o contrera como solían decir despectivamente. O gorila.
     El 1 de Mayo, el líder habló desde los balcones de la Casa Rosada con una protección especial. Montoneros, fuerza que él protegió en más de una oportunidad, le decía desde la plaza: “¿Qué pasa, qué pasa general, que está lleno de gorilas el gobierno popular?”. Esto enfureció a Perón; los llamó “imberbes y estúpidos”. Montoneros, al retirarse, contestaron: “Rucci, traidor, saludos a Vandór”.
     Luego vinieron las nefastas consecuencias, el horror del Terrorismo de Estado (el PC Argentino sostenía que Videla era progresista, no así Pinochet), la demencia de una sociedad cada vez más enferma. Todo comenzó en 1974 y se acentuó en 1976. Y volver una y otra vez sobre  hechos revolucionarios,  míticos, populistas, progresistas, de algo que forma parte del delirio argentino. Entremos al gran teatro, la función recién comienza. La parodia y el drama nos esperan.
 
[Buenos Aires, abril de 2017].
©Carlos Penelas. All Rights Reserved

About the Author

Carlos Penelas nació el 9 de julio de 1946 en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina. Es Profesor en Letras egresado de la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, y es en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde cursó Historia del Arte y Literatura. Obtuvo primeros premios y menciones especiales en poesía y en ensayo, así como la Faja de Honor (1986) de la Sociedad Argentina de Escritores —de la que fue en 1984 director de los talleres literarios— y otras distinciones. Fue incluido, por ejemplo, en las antologías Poesía política y combativa argentina (Madrid, España, 1978),Sangre española en las letras argentinas (1983), La cultura armenia y los escritores argentinos (1987), Voces do alén-mar (Galicia, España, 1995), A Roberto Santoro (1996), Literatura argentina. Identidad y globalización (2005). Publicó a partir de 1970, entre otros, los poemarios "La noche inconclusa", "Los dones furtivos", "El jardín de Acracia", "El mirador de Espenuca", "Antología ácrata", "Valses poéticos", "Poemas de Trieste", "Homenaje a Vermeer", "Elogio a la rosa de Berceo", "Calle de la flor alta" y "Poesía reunida". A partir de 1977, en prosa, fueron apareciendo los volúmenes "Conversaciones con Luis Franco", "Os galegos anarquistas na Argentina" (Vigo, Galicia, España, 1996), "Diario interior de René Favaloro", "Ácratas y crotos", "Emilio López Arango, identidad y fervor libertario", "Crónicas del desorden" y "Retratos", etc.

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